19 años han tenido que pasar después del aclamado Slaughter of the Soul, ese disco de At The Gates que sentó la base para el desarrollo de un género en toda su extensión. Los suecos nos dejaban de piedra con ese Death Metal Melódico en el que todo encajaba como una maquinaria engrasada a la perfección.

El estilo oscuro y destructor del álbum se ve reflejado en esa introducción en castellano hablando de los accesos de locura de dios, la colección de canciones es un universo calamitoso donde tema tras tema te van atrapando en su tela de araña a base de riffs rompecuellos y baterias destructoras.

Los fans del género podrán pensar que este disco no aporta “nada nuevo” dentro del panorama musical, pero la verdad es que ese estilo esta extendido gracias al sonido de la banda nórdica, ellos son los que inventaron la corriente musical a la que pertenecen y con su retorno recuperan el trono que habían dejado aparcado durante casi dos décadas.

La obra se caracteriza por temas cortos y concisos, donde la oscuridad y el aire asfixiante brillan en cada composición, canciones como The Circular Ruins o The Book Of Sand son taladros donde la voz de Tomas Lindberg nos escupe fuego, un incendio avivado por los riffs de Anders Björler y Jonas Björler, creando un estilo que ha influenciado a diestro y siniestro, el sonido Gotemburgo es único en su especie y el corazón del mismo lleva el nombre tatuado de la banda.

2014 fue un año en el que tuvimos grandes lanzamientos dentro del rock, pero si algo se echaba en falta era la vuelta de At The Gates, reanimando el género con su peculiar sonido e insuflando sangre a un género que se ve copado por bandas de mejor o peor nivel pero que no alcanzan lo ofrecido por estos colosos, un armaggedon en forma de CD con una edición impecable, un sonido devastador y unas composiciones destructoras, es un disco de obligada tenencia.


At The Gates awwr