1980. Un tipo melenudo, claramente ebrio y vestido de una manera bastante hortera, entra en un salón de la todopoderosa discográfica CBS. Hay una especie de reunión con varios jefazos que estos quieren despachar brevemente, ya que el artista en cuestión no es ningún buque insignia del sello. Parece que la promoción de su disco de debut no figura entre las prioridades de los ejecutivos de dicha discográfica. Pero el buen hombre, asesorado por su esposa, y a la vez, manager, quiere dar un golpe de efecto. La idea es entrar en la sala, sacar una pequeña paloma del bolsillo de su chaqueta, y soltarla para que vuele. La realidad, será, sin embargo diferente. El hombre saca la paloma de su bolsillo, la mira con aire ausente y expresión confusa, tras lo cual, repentinamente… le arranca la cabeza de un mordisco! Todo ello, ante la horrorizada mirada de los asistentes a la reunión. ¿Resultado? Expulsión de por vida de semejante individuo de las oficinas de CBS. Y, además, el nacimiento, de una leyenda que, con el tiempo terminaría engullendo a la persona. Hoy hablamos, claro que sí, de The One and Only, Mr. Ozzy Osbourne.

Ozzy, despedido

En 1979, Ozzy Osbourne, es casi casi una reliquia del pasado empapada en alcohol, drogas, desidia y autocompasión. Nuestro hombre ha sido despedido de la banda que había creado junto a sus viejos amigos Bill Ward, Tony Iommi y Gezzer Butler, los míticos Black Sabbath. Sí, sus compañeros le habían mostrado la puerta de salida. El motivo oficial era el abuso de las drogas, que habían hecho que la banda se hubiera convertido en un lugar en el que la música había pasado a un segundo plano, por debajo de las peleas, los abusos, las luchas de poder y los excesos de todo tipo. Los dos últimos discos, Technical Ecstasy y Never Say Die, habían sido un relativo fracaso y pese a que Black Sabbath continuaban siendo muy populares, ya eran vistos como dinosaurios por muchos jóvenes. Por si fuera poco, Van Halen les telonearon en una gira de varios conciertos en la que, noche tras noche, superaban a los cabezas de cartel, que eran machacado por la prensa y por muchos de sus seguidores. El momento de reemplazar a Ozzy había llegado ya que la situación era insostenible. En 1979 en el seno del grupo, todos sus miembros abusaban de las drogas y el alcohol por lo que lo del cantante tenía que ser realmente serio para destacar en ese aspecto por encima del resto. Para añadir mas desgracias, el amigo Osbourne, está afrontando, a la vez, el final del matrimonio con su esposa, Thelma, que vive presa de un casi constante ataque de nervios, tras años de asistir al declive y a la degradación personal de su marido. Para colmo de males, un diagnóstico de transtorno bipolar, había terminado por hundir al madman. Justo al final de los 70´s, era una persona encerrada en una habitación de hotel, dispuesto a beberse todo el alcohol que pudiera, sin contactar con un mundo exterior que, bajo su punto de vista, le había decepcionado. Nadie creía en él, ni siquiera el mismo. Un momento… ¿hemos dicho que nadie? No es del todo cierto. Una mujer si que lo hizo, con fe ciega y determinación inquebrantable. Hacía su aparición en escena Sharon Osbourne, que por aquel entonces, se llamaba Sharon Arden.

Sharon era una joven que en aquel momento ejercía como secretaria de su padre, un conocido personaje de la industria discográfica, llamado Don Arden, que había sido manager de bandas como Small Faces o Electric Light Orchestra y cuyas tácticas, digamos que poco ortodoxas, hicieron que se le llegara a llamar Mr. Big o The Meyer Lanski of rock. En definitiva, uno de esos personajes respetados, pero, sobre todo, temidos dentro de la industria. Arden era manager de Black Sabbath en el momento en el que Ozzy fue despedido. Y su hija Sharon, se encaprichó con el cantante, convirtiéndose en amante, asistente y manager. Convenció a su padre para que le diera una oportunidad y firmó un contrato para editar su debut en el sello Jet Records. Sello propiedad de papá Arden, por supuesto. Sería un debut como una banda llamada Blizzard of Ozz, tras descartar el nombre de Son of Sabbath. El nombre de Blizzard of Ozz proviene de un proyecto al margen de Black Sabbath que Ozzy puso en marcha en 1978 en un momento en el que mas o menos había dejado al grupo. Solo llegó a realizar una serie de ensayos con la banda Necromandus como apoyo, pero la cosa no pasó de ahí y el cantante volvió al redil para grabar con sus colegas Never Say Die, antes de ser finalmente despedido.

Todo parecía encarrilado. Contrato discográfico, manager con confianza ciega y un nombre, el de Ozzy conocido de sobras en el panorama hard rockero. El único problema, curiosamente, era él mismo, que se había convertido en alguien sin ambiciones ni ganas de vivir. A Sharon Arden le debemos el que eso cambiara. Es una de las personas mas odiadas del rock. Y salvo honrosas excepciones (me viene a la memoria el caso de Lemmy que siempre habló muy bien de ella), no era muy bien considerada entre el gremio rockero. Pero a ella le debe Ozzy la vida y sus fans, el que el Madman haya tenido una carrera en solitario larga y provechosa. Volviendo a 1979, Ozzy buscaba a un guitarrista. Según parece, en cuanto se anunció que la plaza estaba vacante, al cantante le llegaron miles de cintas de músicos que, en su mayoría, no dejaban de ser meros clones de Tony Iommi, lo que al vocalista le pareció una pesadilla. Algo de lo que huir a toda costa. De todos modos, lógicamente se inició el típico proceso de audiciones en el estudio en Los Angeles. Y entre el marasmo de virtuosos de todo tipo, apareció finalmente un tipo cuyo sonido hizo que el bueno de Ozzy despertara de su letargo. Un por aquel entonces desconocido, que respondería por el nombre de Randy Rhoads.

Randy Rhoads entra en escena

El modo en que se configuró la definitiva formación del grupo es algo un tanto confuso con varias versiones no exactamente contradictorias, pero tampoco concordantes al 100%. Unos hablan de Rhoads como la última incorporación a una banda ya formada. Otros hablan de que la sección rítmica fue reclutada posteriormente. Como suele suceder en estos casos, entre un Ozzy que en aquellos días vivía en una nebulosa, un Randy Rhoads fallecido y los otros dos miembros, enfrentados a su ex patrón desde hace años, ninguna versión es totalmente fiable.

Fuese como fuese, finalmente a Osbourne y Rhoads se le unieron dos curtidos músicos como eran Lee Kerslake como batería (ex Uriah Heep) y Bob Daisley al bajo (que venía de lidiar con Ritchie Blackmore en las filas de Rainbow). La maquinaria se ponía en marcha. ¿Y quien era ese joven músico rubio en el Ozzy había depositado toda su fe? Pues en aquel momento, aún no era nadie especialmente conocido. Había grabado dos discos con Quiet Riot, pero no habían llegado lejos. Pese a que en el área de L.A. la banda tenía sus adeptos, aún faltaban unos años para que llegara su salto a las listas de éxitos. Por aquel entonces, tras la publicación de Quiet Riot II, el guitarrista, consciente de su gran talento y frustrado por una trayectoria musical y personal que no le agradaba, se presentó a una audición para el puesto de guitarrista de Blizzard of Ozz. No estaba demasiado seguro de lo que hacía, pero finalmente se animó, apoyado por su amigo Dana Strum (conocido bajista en el área de California), y cautivó al ex Sabbath, que, en cuanto escuchó tocar a Randy, supo que había encontrado lo que buscaba. Un músico con talento, con juventud, con sonido propio y, sobre todo, sin parecido alguno con Iommi!!!!!

ozzy_2Con estos mimbres, Ozzy recobró la ilusión por componer y grabar. Y Randy mostró que su talento iba mas allá de sus habilidades como músico, participando en la escritura de las canciones que conformarían el disco de debut de Blizzard of Ozz. Las sesiones de grabación, tras las múltiples audiciones de músicos, se iniciaron al fin, con la mencionada formación y el añadido de última hora de las teclas de Don Airey. Inicialmente, el productor iba a ser Chris Tsangarides, uno de los nombres en alza dentro del metal a principio de los 80´s. Por algún motivo, la banda y él no hicieron buenas migas y fue despedido al poco tiempo de grabar las primeras demos de las canciones. El ingeniero, Max Norman, pasó a ejercer de productor aunque, como tal, finalmente en los créditos del disco, aparecerían los nombres de Ozzy, Daisley, Rhoads y Kerslake como productores, quedando el bueno de Norman relegado meramente a la categoría de ingeniero, pese a haber sido mucho mas que eso. No fue ese el único cambio. El nombre de Blizzard of Ozz fue finalmente descartado como nombre del grupo. Los Arden (padre e hija) definitivamente apostaron por Ozzy como artista en solitario y se decidió (no sin cierta decepción por parte del resto) que el disco sería en solitario. Y el que iba a ser el nombre del grupo, se usaría finalmente como título del disco. La primera de una serie de decisiones arbitrarias, caprichosas y, a veces esperpénticas, que han salpicado la carrera del entrañable cantante de Birmingham.

En el estudio, la cosas fueron bien. Casi todos los temas fueron compuestos por Ozzy junto a Daisley y Rhoads y la grabación se desarrolló sin mayores problemas que los que ofrecía ocasionalmente un Osbourne poco centrado y empapado en alcohol. Pese a lo errático de su conducta, sin mayores obstáculos, en mas o menos un mes, se completó la grabación. Meses después, en septiembre de 1980, se ponía a la venta el disco y el mundo podría comparar el resultado con lo que harían los Sabbath con su nueva incorporación (Ronnie James Dio). Independientemente de la opinión que cada cual tenga, la verdad es que Blizzard of Ozz me parece, personalmente, un disco sobresaliente. Cuando nadie daba un duro por el ex Sabbath, su debut tapó muchas bocas que lo daban por acabado. El inicio con I don´t know y Crazy Train (dos canciones que aún ahora incluye a menudo en su repertorio) es demoledor, con Ozzy pletórico de voz y el descubrimiento para el mundo de Randy Rhoads que, en cuestión de semanas pasa de ser un desconocido a ser portada de revistas y estar en boca de todos. Pero no hablamos de un disco con dos temas destacados y que luego contiene relleno. Para nada. No hay ni un segundo de desperdicio. Con ánimo de romper con el pasado y dar rienda suelta a su vena melódica que no pudo desarrollar junto a sus antiguos compañeros, se incluyen dos temas lentos como son Goodbye to Romance y Revelation (Mother Earth) en los que Ozzy sorprende cantando como nunca y demostrando que no solo en los temas mas duros y metálicos cumple, si no que se siente muy a gusto en un estilo mas pop. Y cuando la banda rockea, pues rockea que da gusto. No Bone Movies es uno de esos temas, puro hard 70´s festivo que alegran un sábado por la noche en cualquier bar (es el único firmado por los cuatro miembros de la banda) y Steal Away (The Night) es el tema mas duro del disco y constituye un brillantísimo cierre. He dejado para el final Mr.Crowley porque me parece una canción excepcional y, a la vez, quizás la que mejor defina lo que es Ozzy Osbourne. Una canción que puede recordar a Black Sabbath, pero que en ningún caso suena como ellos. Dedicada a Aleister Crowley, contribuyó a aumentar la leyenda de que el vocalista estaba en contacto con fuerzas ocultas (ja!) algo que terminaría por causarle serios problemas en el futuro. Además, la canción fue un gran éxito, gracias al fantástico buen hacer de Randy Rhoads a la guitarra y la famosa intro de Don Airey al teclado. Éste clama que dicha intro la compuso él en el estudio, pero su jefe nunca le ha acreditado dicha aportación, ni en la edición original del disco ni en ninguna de las reediciones. Otra de las oscuras y retorcidas historias de contradicciones y acusaciones tan habituales en el entorno de estos tipos.

Finalmente, en septiembre, el disco salió a la venta en Gran Bretaña y cosechó un gran éxito, por lo cual, Sharon Arden, decidió que lo lógico sería aprovechar el tirón y tratar de cruzar el charco para hacer las Américas. A través del su influyente padre, logra un trato con CBS, pero en principio, la compañía tiene intención de lanzar el álbum al mercado y no invertir demasiado en algún tipo de apoyo publicitario. Es entonces, en una reunión con ejecutivos del sello, cuando se produce el ”incidente del pájaro” que relato al inicio de este artículo. Sería un golpe de efecto bestial y además, fue el pistoletazo de salida del idilio entre el cantante británico y los Estados Unidos, en donde, siempre a ostentado (y lo sigue haciendo) el status de superestrella.

Finalmente, el disco, se publicó en USA a principio de 1981 y la respuesta del público fue espectacular. Crazy Train se convirtió en un super éxito de la noche a la mañana. Fans y críticos destacaron el nivel de las composiciones, el gran trabajo de un Ozzy que había sabido desmarcarse hábilmente de su pasado y, sobre todo, sorprendía la habilidad de ese joven guitarrista que se había convertido en el eje en torno al cual giraba la parte musical del grupo. Si tres años atrás, había sido Eddie Van Halen el que había dejado boquiabierto a todo Dios con su destreza, ahora, aparecía Rhoads dispuesto, como mínimo, a llegar a su nivel. Al igual que Van Halen, no se limitaba a ser veloz, si no que era imaginativo, sabía componer y cuando la ocasión lo requería, sabía bajar las revoluciones. Un completísimo músico que contribuyó definitivamente a hacer que Blizzard of Ozz fuera uno de esos discos que siempre serán recordados en miles de listas de favoritos de prensa, fans, blogs, etc.

La leyenda negra del LP viene de la mano del tema Suicide Solution. En 1984 un joven estadounidense se suicidó. Al parecer, lo hizo, tras escuchar esta canción, por lo que Ozzy llegó a ser acusado de incitación al suicidio. El caso llegó a los tribunales y fue muy mediático en su momento. Finalmente la acusación no prosperó e imperó el sentido común. Pero eran malos tiempos para el heavy metal, Poco tiempo mas tarde, Judas Priest se verían envueltos en una situación similar. Volviendo a 1981, los conciertos funcionan bien, son exitosos y, aprovechando el lujo de tener a Rhoads a su lado, Ozzy recupera para el directo varios temas míticos de Black Sabbath que suenan ahora de manera diferente, pero no por ello mal o descafeinados. Randy, consciente de lo personal que es el sonido de la guitarra de Iommi, no trata de reproducirlo, si no que deja su propia impronta en las canciones. Un gran acierto, desde luego. En una situación cercana a la euforia, se decide que hay que aprovechar la inercia y grabar otro disco cuanto antes. Se empieza a gestar Diary of a Madman.

Diary of a Madman

El segundo disco de cualquier banda con un exitoso debut, siempre es una apuesta arriesgada. Muchas veces, se han escrito canciones en la carretera y no llegan trabajadas al estudio. O no se ha hecho una criba rigurosa y se graban temas que no reúnen un mínimo de calidad. O se hacen las cosas con prisas simplemente para colocar un disco en el mercado. Además, generalmente, la presión de prensa y fans suele ser fuerte y el segundo disco es, en muchas ocasiones, el epitafio de mas de una banda. En el caso de Ozzy y los suyos, esto no fue exactamente así, pero hay que admitir que el disco, cerró un cicló, por muchos motivos, y nunca llegó a tener el apoyo y reconocimiento de su antecesor.

ozzy_3Personalmente, yo lo encuentro tan bueno como Blizzard of Ozz. Incluso me atrevo a decir que está un peldaño por encima. Pero varios factores hicieron que no tuviera en su momento demasiado recorrido. Aunque es justo admitir que, con el paso del tiempo, es una obra que ha ido ganando fans y hoy en día nadie pone en duda de que hablamos de uno de los mejores discos de los 80´s.
Ya desde un principio, las circunstancias que rodearon la grabación del disco fueron extrañas. La banda firmaba conjuntamente todos los temas, salvo dos en los que no aparecía la firma de Kerslake. Sin embargo, poco antes de ver la luz el LP, Osbourne (hay quien ve la mano de Sharon tras la decisión) decidió prescindir de Bob Daisley y Lee Kerslake, a quienes sustituyó por Rudy Sarzo y Tommy Aldridge respectivamente. Curiosamente, los dos últimos fueron quienes aparecieron en las fotos del disco pese a no haber participado en él. Años mas tarde (ya hablaremos del tema), Daisley y Kerslake, serían víctimas de una decisión todavía mas estrambótica. Los dos miembros expulsados siempre se han quejado de que fueron tratados casi como esclavos y que nunca les quisieron reconocer sus contribuciones musicales. Kerslake, directamente, siempre ha culpado a Sharon de lo sucedido. Según él, Sharon no estuvo involucrada realmente en el management, hasta la grabación de este segundo disco y, según dice, fue su aparición la que causó problemas e hizo que tras unos días de vacaciones al finalizar las sesiones del estudio, cuando él y Daisley regresaron se encontraron con Ozzy y Rhoads ensayando con Sarzo y Aldridge. ¿Verdad? ¿Mentira? Difícil saberlo a estas alturas, la verdad. Lo cierto es que a partir de un determinado momento, la base rítmica del grupo cambió y los nombres de Kerslake y Daisley fueron borrados casi en su totalidad de la historia, aunque, años mas tarde Daisley volvería al redil y grabaría mas discos a las órdenes de Mr.Osbourne.

En el aspecto musical, quizás el único “defecto” del disco (por decirlo de alguna manera) era el que las canciones no tenían el mismo gancho que las del debut. Faltaban esos estribillos como los de Crazy Train o I don´t know tan coreables. Sin embargo, los ocho temas que componen Diary of a Madman, son TEMAZOS todos ellos. Incontestables. Un Randy Rhoads totalmente asentado, apabulla con su guitarra. Y aporta incluso una complejidad a temas como You can´t kill rock´n´roll o el que da título al disco, que hacen que el disco no sea uno mas dentro del heavy metal, si no que va mas allá. Pero no todo se basa en la complejidad. Canciones como Over the Mountain o Flyin´high again, que es mi favorita, son producto de unos músicos en estado de gracia y de un Ozzy que se rebela contra su encasillamiento como cantante limitado, para demostrar que se guardaba, desde hacía tiempo, varios ases en la manga. La parte mas melódica es representada en esta ocasión en ese extraordinario tema que es Tonight en donde el cantante da lo mejor de si mismo.

Tal como comenté, el disco no tuvo quizás el impacto popular del anterior a corto plazo, aunque con el paso del tiempo ha ido obteniendo progresivamente el reconocimiento crítico que merece. En mi opinión, es la cima creativa de la carrera de nuestro hombre. Ha seguido grabando grandes discos, pero yo creo que nunca ha llegado a este nivel. Ya no solo por el nivel artístico. Las mezclas, el sonido y la producción son una versión aumentada y corregida de lo que nos ofrecía Blizzard of Ozz. Labor cuyo mérito hay que adjudicar a Max Norman, esta vez acreditado como productor, junto a Osbourne y a Rhoads. Es posible también que las circunstancias y el mal ambiente que rodearon a la publicación del disco influyeran negativamente en el recibimiento popular, aunque eso es un factor cuyo impacto es difícil de evaluar.

Pero pese a todo y a todos, de nuevo Ozzy y los suyos salieron a la carretera nuevamente, con la incorporación de Don Airey a los teclados. No había participado en la grabación del disco, pero aceptó la oferta económica para incorporarse a la gira. Y fue en un punto de esa gira en la que se produjo un dramático acontecimiento.

Fallecimiento de Randy Rhoads

El 19 de marzo de 1982, la banda iba a tocar en un festival en Orlando (Florida). Venían de tocar en Knoxville y tras recorrer la distancia que les separaba de Orlando, pararon el tour bus poco antes de llegar con la intención de reparar una avería en el sistema de aire acondicionado. Allí, mientras unos aprovechaban para dormir, el conductor del autobús, antiguo piloto de aviación, aprovechó para alquilar una avioneta en un aeródromo cercano. Rhoads  subió con él. Y la emoción de volar fue lo último que sintió en su vida. Tras unas pasadas por encima del autobús, en un determinado momento, el piloto midió mal las distancias e hizo que un ala impactara en el techo del bus. Esto hizo sobresaltarse notablemente a Ozzy que permanecía dentro. Asimismo, la avioneta quedó fuera de control y se estrelló violentamente, con el resultado, por todos conocido. Randy Rhoads, fallecía tristemente joven, a la edad de 25 años, generando una auténtica conmoción dentro de la comunidad rockera.

El guitarrista siempre hizo gala de mucha humildad y simpatía y por ello, además de por su inmenso talento, se había ganado el respeto y la admiración de fans, músicos y prensa. Incluso Ozzy, consciente de lo difícil que podría ser soportar el kamikaze estilo de vida que llevaban en las giras, siempre quiso ser una figura paternal y apartar a Randy de drogas y excesos, consciente de que tenía de escudero a uno de los mejores músicos que había dado el rock en los últimos años. Tras el trágico fallecimiento, tanto él como Sharon, siempre han hablado de Rhoads con el máximo de los respetos y con un tono de admiración y respeto que no siempre han tenido con otros ex compañeros de viaje. De todos modos, años después según gente como Rudy Sarzo, la realidad no era tan idílica. Sarzo ha dicho que un par de meses antes de fallecer, el guitarrista le había comentado su intención de abandonar el grupo para dedicarse a obtener un título en guitarra clásica en la universidad de UCLA. Posiblemente, en su decisión influiría el desgaste de girar y convivir con un tipo como Ozzy cuyo día a día en una gira era un auténtico carrousel que estresaría hasta al mas pintado. Ciertos comentarios apuntan a que su decisión no había sentado bien al lunático vocalista y que la relación entre ellos se había deteriorado. Aunque no hay pruebas, mas allá de ciertos rumores de que esto fuera así. En cualquier caso, pese a que trágico suceso del 19 de marzo de 1982, nos privara de seguir escuchando a uno de los mejores y mas espectaculares músicos de los 80´s, la historia no había terminado. Todavía no. Demos un salto de 5 años en el tiempo.

Tribute

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Estamos en 1987. Han transcurrido 5 años tras el absurdo accidente de aviación que se llevó a Randy Rhoads a la tumba. El incidente dejó a Ozzy noqueado. Pero, la vida tenía que continuar para todos. Incluso para él. Tras años de convivir con Sharon, finalmente se divorció de su primera esposa y así, en 1982, Sharon Arden se convirtió oficialmente en Sharon Osbourne. Parece ser que a Don Arden no le entusiasmó el matrimonio y la idea de tener como yermo a semejante majadero siempre le disgustó. Ser suegro de de Ozzy ha de ser, desde luego, una experiencia totalmente surrealista. En lo músical, el puesto de guitarrista fue ocupado por otro excelente músico, Jake E.Lee, con quien grabó los exitosos (y muy buenos) Bark at The Moon y The Ultimate Sin. Con Brad Gillis grabó también el excelente disco en directo Speak of The Devil, compuesto exclusivamente de canciones de Black Sabbath. Giras mundiales en grandes recintos, cabeza de cartel en grandes festivales, éxitos de ventas, etc. El colega, pese a beber como si no hubiera un mañana y vivir un día a día totalmente suicida pegado a la botella, no solo no decaía, si no que iba aumentando su popularidad de manera exponencial. Por supuesto, con alguien como él los incidentes, anécdotas, y situaciones estúpidas estuvieron a la orden del día. Tras el incidente del pájaro, se corrió la voz de que el tipo decapitaba animales y en sus conciertos muchos fans le arrojaban todo tipo de pájaros. Hasta que un día, alguien lanzó un murciélago y el bueno de Ozzy, creyendo que era de goma, lo mordió con todas sus fuerzas. Tras eso, de cabeza al hospital, a por una buena ración de vacunas contra la rabia y enfermedades parecidas. También fue sonada su visita al monumento de El Alamo, en Texas. El amigo estaba totalmente colgado y le entraron ganas de mear. Ni corto ni perezoso, allí mismo, al lado del monumento, echó una buena meada. Lo cual constituyó una notable ofensa hacía un símbolo muy querido por aquellos lares. Este fue uno de los incidentes por los cuales, años después, cuando aterrizó en la lucidez, pidió disculpas.

Podríamos extender hasta el infinito la lista de anécdotas, pero será mejor volver a hablar de música. Jake E.Lee, abandona, en medio de una situación confusa (¡como no!) su puesto como guitarrista. Unos apuntan a que Sharon lo despidió al exigir Jake renegociar su acuerdo económico. Otros creen que el guitarrista se largó creyendo que podría triunfar en solitario. Y otros apuntan a que no le pareció bien que Ozzy decidiera publicar, tras The Ultimate Sin, un disco en directo utilizando grabaciones de la época de Rhoads. Por supuesto hay quien apunta en la dirección contraria y dice que el disco en directo no incluirá grabaciones con Jake E.Lee a modo de castigo por abandonar la nave. Como es costumbre, hay mil versiones de la historia y el propio Lee nunca ha llegado a ser totalmente claro respecto a este asunto. Fuera como fuera, en 1987, Ozzy vuelve a encontrarse sin guitarrista y decide, de corazón o por interés comercial, rendir un tributo a su ex compañero y amigo Randy Rhoads. Un doble LP en directo, con el apropiado título de Tribute.

La publicación tiene lugar justo el día 19 de marzo de 1987, exactamente, el día en que se cumplían 5 años de la muerte del guitarrista. Y además de servir de merecido homenaje al fallecido músico, le permitió de nuevo a Ozzy ser el rey del metal en USA con unas espectaculares ventas. Se cerraba un ciclo. Un disco que se pensaba publicar en 1982 (se publicó Speak of The Devil en su lugar) y que se descartó en su momento, al fin veía la luz y permitía a todo el mundo disfrutar del talento de Rhoads en escena. La mayoría de las canciones están extraídas de fechas de la gira de Diary of a Madman, con Sarzo y Aldridge como batería y bajista respectivamente, pero también hay un par de canciones grabadas en la gira de Blizzard of Ozz con Lee Kerslake y Bob Daisley.

El efecto que causa el disco, por lo general, es el de que el fan ya no vuelve a escuchar las versiones en estudio de las canciones incluidas, debido a las buenísimas e inmejorables versiones de directo. Además, los temas de Sabbath incluidos (Paranoid, Children of The Grave y Iron Man) suenan de fábula, rejuvenecidos y actualizados pero sin perder su esencia. Rhoads se muestra pletórico a lo largo de todo el disco y es, mas que el propio Ozzy, el protagonista absoluto de este Tribute. Un disco, que, mas allá de consideraciones personales y/o sentimentales, debería figurar en la colección de todo buen aficionado al hard rock y al heavy metal.

Y llegamos al final del camino. La vida continuó. Ozzy continuó siendo una estrella y su popularidad creció y creció, llegando a liderar su propio festival itinerante (El Ozzfest) y protagonizando incluso su propio reality televisivo!!!!! Además, volvió a reunir a Black Sabbath, e incluso, en 2013, se hizo realidad el sueño de muchos fans, al publicar la banda el mas que digno 13, un disco que, si bien no llegaba al nivel de Sabotage o Vol.4, nos mostraba a unos Sabbath muy dignos que mantenían el tipo. Nuestro hombre, demostró ser un auténtico superviviente. Dado por muerto y enterrado en innumerables ocasiones, siempre supo levantarse y, tras tocar fondo, volver con mas fuerza que nunca. En pleno 2016, parece que finiquitará la reunión de B.Sabbath para retomar nuevamente su carrera en solitario. No todo ha sido de color de rosa. El volátil carácter del británico unido al férreo control en la sombra de su esposa Sharon, ha hecho que se haya granjeado enemigos y haya vivido situaciones desagradables.

Unas lineas atrás, hablaba del momento en que Lee Kerslake y Bob Daisley abandonaban el grupo poco antes de la publicación de Diary of a Madman. Y comentaba que, tiempo después, serían víctimas de una de esas decisiones incomprensibles, arbitrarias y caprichosas que Ozzy, Sharon o ambos tomaron. En 2002, se decidió reeditar los dos primeros discos, Blizzard of Ozz y Diary of a Madman, pero el resentimiento pudo más que el sentido común, y aparecieron en el mercado con las partes de bajo y batería regrabadas por Robert Trujillo y Mike Bordin respectivamente. Un sinsentido que fue, afortunadamente subsanado años después cuando ambos discos fueron reeditatos, respetando las pistas de audio originales. Y con miles de situaciones estrambóticas como estas en el camino, el viejo Madman ha conseguido sobrevivir y llegar a 2016, cuando nadie apostaba por ello. Ya no volveremos a ver al mejor Ozzy. Y en directo, la edad y su salvaje estilo de vida, le pasan factura. Pero ha conseguido llegar mas lejos que muchos de los músicos de su generación. Y todo el reconocimiento es poco.

Epílogo

A modo de cierre, he de añadir que habrá quien encuentre errores e inexactitudes en este artículo. Seguro que mas de uno y de dos. En mi defensa, he de decir que he intentado ser lo mas fiel posible a la realidad. Pero la realidad y el entorno Osbourne nunca se han llevado demasiado bien. La historia que he contado está plagada de contradicciones, rumores, silencios, versiones enfrentadas, confrontaciones, olvidos y todo tipo de deformaciones. Ozzy tiene grandes lagunas de memoria. Su mujer, cuenta la realidad como le conviene. Otros como Rhoads han fallecido y algunos ex músicos lanzan acusaciones desde el resentimiento (justificado o no), pero sin llegar a aportar pruebas veraces en muchas ocasiones. Por todo esto, es difícil asegurar qué es real y qué no lo es. En cualquier caso, si hay algún error o falsedad, ha sido inducido por lo confuso del periodo 1980-1982 de Ozzy Orbourne
En todo caso, si tenéis alguna corrección o discrepancia, pues hacédnoslo saber. Como el propio Ozzy diría: Let me hear you scream!

Discografía comentada:

  • Blizzard of Ozz (1980)
  • Diary of a Madman (1981)
  • Tribute (1987)

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