20 años se cumplen de la publicación de Load, el que fuese sexto disco de Metallica, que sigue generando apasionados debates después de dos décadas y 9 millones de copias vendidas.

Tras su icónica portada, que muestra sangre de oveja y semen entre dos láminas de Plexiglás, se esconden casi 80 minutos de pura polémica que marcaron en cada uno de nosotros un recuerdo y un sabor de boca distinto.

Nos enorgullece publicar este especial en el que casi una treintena de colaboradores, periodistas y músicos nos relatan cómo vivieron y qué les supone este auténtico emblema -para bien o para mal- del metal de la década de los  90.


 Satur Romero – redactor de Themetalcircus.com

satur

Mentiría si dijera que “Load” me entró a la primera. Ni a la segunda, ni a la tercera… Sonaban a METALLICA. Ok. Y aunque siempre hay que aplaudir a las bandas que corren el riesgo de reinventarse con nuevas propuestas, aunque se les tilde de ‘comerciales’, no siempre se acierta el tiro. Después de todo su (inmortal) legado, los de San Francisco cambiaban de aires en todos los sentidos, y aunque hay que reconocer que la crítica se cebó con ellos en su día, y sus seguidores más puristas, cuando escuchas este trabajo hoy en día, la percepción cambia. No es el mejor disco de su carrera, pero tampoco es una aberración. Eso sí; si hubieran unido los mejores cortes de “Load” y “Re-Load” en un solo disco, hubiera sido más que notable. Inolvidable el video clip de “Until It Sleeps”, inspirado en el popular Jardín de las Delicias de El Bosco. De los mejores que tienen en su haber.


Kashmir – redactor de Diablorock

El primer recuerdo que me viene a la cabeza es el macabro videoclip en ‘primicia mundial’ en Los 40Principales de “Until It Sleeps”, eran los últimos tiempos en los que aún el rock existía para ellos. “Load” supuso un mazazo aún más duro que el “Black Album” para los fans más jevilongos de MetallicA. Pero tras esa portada de sangre y semen, cortes de pelo y ojos pintados había fabulosos temas de metal alternativo y rock americano. Era lo que les tiraba a ellos en esa época, no una bajada de pantalones ante nadie. Where’s your crown, King Nothing? Aunque fuera de espinas, la corona no se la quitaron.


Luis TS – editor en Friedhof Magazine y guitarra en Absenta

luisabsenta“¡El ‘Load’ de Metallica! ¿Metallica, dónde?, menudos vendidos…”, esta frase podría ser un ejemplo de forma suave y abreviada de los improperios que lanzábamos hace 20 años. Y es que, ‘Load’ supuso el punto de inflexión más severo que tuvo el quinteto originario de Los Ángeles. Ni ‘…and Justice for All’ con la nueva incorporación de Jason Newsted al bajo ni el ‘Black Album’ que, pese a sus sutiles incursiones por terrenos farragosos, fueron trabajos rechazados de forma tan masiva. Sin embargo, cinco años después, llegó ‘Load’, y como era de esperar, debían llegar los cambios. Hoy, el ‘Load’ de Metallica, visto a través del prisma del tiempo, su merecido reposo y con una mente más abierta y menos impetuosa fruto de un oído precoz, consigue escalar posiciones antaño ridículas para los acérrimos seguidores. Desde hace ya años, géneros como el Stoner o ese revival del Metal/Rock Country, Folk, tendrían entre sus principales listas el álbum que hoy homenajeamos. Puede que el tiempo nos haga reflexionar más y pensar las cosas con verdadera calma, libere nuestros oídos del estigma del “auténtico seguidor”, puede y casi que estoy seguro, de que ahora somos capaces de valorar y disfrutar mejor este trabajo (y su aún peor parado, ‘Reload’). Las críticas, en el tiempo, tenían su razón de ser y a muchos, por más que ahora reneguemos, Metallica nos había defraudado. ‘Ain’t My Bitch’, ‘Until It Sleeps’, ‘Hero of the Day’, ‘King Nothing’… ‘Load’, un álbum que, a día de hoy, me apetece escuchar.


Ricardo Opazo – cita con la muerte

opazoRecuerdo perfectamente el día que escuché por primera vez el single “Until It Sleeps” por la radio y la expectación que había. ¡Veinte años ya! La canción  me cautivó de inmediato y todavía me dura hasta hoy. Es un temazo con un gran solo de Hammett y un tremendo estribillo. El álbum, visto hoy con la perspectiva que da el tiempo resulta un álbum correcto con grandes cosas como “The House of Jack Built” o sobre todo la extraña “The Outlaw Torn”, pero también con material muy mediocre como “Hero of the Day”. En realidad el sonido era el mismo que el del “Black Album”, más duro por momentos, pero también algo pasado de vueltas y sobreproducido en otros. Y Hetfield prácticamente copiando la forma de cantar de Peeper Keenan de COC. Pienso que una selección con lo mejor de “Load” y “Reload” hubiera hecho un buen álbum de Metallica y se les hubiera perdonado más la tontería que les entró con el tema de la imagen. Escuchando la voz actual de Hetfield y los gorgoritos hasta el material de “Load” resulta duro… Personalmente hoy día me parece más entretenido y escucho más “Load” que el “Black Album”.


Txiki Kilmister – redactor de Diablorock

Imagen de perfil de Txiki KilmisterCuando me propusieron comentar Load por su aniversario me dije a mí mismo: “es una buena manera de redescubrir este disco tras muchos años que lo tenía enterrado en el olvido más profundo, tal vez ahora con la madurez que nos da el paso del tiempo pueda disfrutarlo y encontrarle cosas que en sus tiempos no se la vi”…….pero lamentablemente no, incluso me ha parecido aún más aburrido y tedioso. Metallica ya sorprendieron y mucho con su black album, pero este era un excelente ejercicio de heavy metal, en Load nos encontramos a una banda sin garra y fuerza alguna que trata de emular de manera desafortunada los riffs de Black Sabbath, además la duración del disco, casi 80 minutos lo hacen eterno y aburrido y los pocos momentos brillantes que tiene la grabación, que los tiene por cierto, son enterrados debido al excesivo minutaje. Pero no todo es malo aquí, cuando pones el cd en el reproductor suena absolutamente cañón, la producción del disco es una puta pasada. Hay discos que cambian la historia de las bandas y de la música en general, pero hay otros que jamás debieron de ver la luz porque pueden enterrar el legado y la reputación de un banda histórica y este Load fue la primera palada de tierra en la tumba de Metallica.


Xisco García, director de Rock I+D

xiscoCuando se publicó el Load de Metallica se generó una polémica que con la perspectiva del tiempo creo que fue bastante desproporcionada. El fanatismo en el rock no ha traído nada bueno y aquello fue una auténtica barrabasada que se tomó demasiado en serio. Metallica consiguieron romper ciertas limitaciones propias del género con Load, que a pesar de todo no es su mejor disco, pero que sí supuso un espaldarazo para que el rock y el metal tuvieran un masivo seguimiento durante los 90.


Peter Cienaga – colaborador de Diablorock

cienagaAntes que nada hay que mirar en el contexto de la edición del disco, su último disco los había encumbrado como la banda de metal más grande de la historia rompiendo con todo… después de eso ¿qué?… hacer lo que les dio la gana, seguir con su evolución hacia un sonido más rockero, con sonido ‘90 y punto. No es ni muchísimo menos de los mejores discos de Metallica pero tienen 4 o 5 canciones bastante buenas, pero sobre todo son naturales y sin forzar nada. No el engendro Nu-metal St. Anger o el auto plagio sin alma de Death Magnetic.

 


 Fernando Manano – redactor de Diablorock

Load marca el siguiente paso de Metallica en su huída premeditada del Thrash Metal, ya emprendida en el mega millonario Black Album. Vuelven a confiar en Bob Rock, quien esta vez comprende y atiende mejor a cómo respira la banda, y les fabrica un acabado mucho más a su medida, permitiendo que las canciones suenen menos encorsetadas y mucho más groovies. El trabajo compositivo se deja impregnar por el crisol de los ’90, madura y gana en amplitud de miras, abrazando influencias tanto clásicas como actuales, y consigue que el cuarteto se establezca finalmente como una banda de Classic Rock, y no una referencia exclusiva para los headbangers.


Manuel L. Sacristán – escritor, vocalista en Hotel Valmont y colaborador de Diaborock

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Lo que estamos haciendo con este disco es resumir lo que es Metallica: explorar diversas cosas. En el minuto que dejas de explorar, entonces siéntate, y joder, muérete”, decía Lars Ulrich durante la grabación del nuevo disco en 1995. Casi nadie los había visto en meses, pero los cuatro antiguos jinetes del Apocalipsis se habían cortado el pelo: ahora James Hetfield parecía un camionero a punto de entrar a descargar en un prostíbulo, Lars Ulrich se asemejaba bastante al chulo de putas que regenta el susodicho club, Jason Newsted tenía un corte de oficinista moderno y Kirk Hammett tan poco pelo que podía ser el que te vende la lotería o un taxista. Cuando las primeras declaraciones a la prensa revelaron lo que estaba pasando, pensamos que repetirían el álbum negro, con un sonido más cercano al tradicional heavy metal, diferente de sus raíces thrash. Pero, ¿cortarse el pelo? ¿Metallica? Aquello era una ignominia.

Load apareció en las tiendas el 4 de junio de 1996. El logo era nuevo, y se trataba del disco más largo de Metallica. Veinte años después, también resulta el peor de una discografía hasta entonces inmaculada. Había hard rock insultantemente musculoso, sonido recio y peor ensamblado que en el álbum negro, como deliberadamente parco, aunque no más sucio. Ni grandilocuente. Las querencias hacia el sonido de Alice In Chains eran evidentes en por lo menos un tercio del álbum, aunque jamás con la calidad de aquellos. Metallica no habían permanecido impermeables a las influencias del grunge, pero tampoco las habían enfocado adecuadamente. El primer single, “Until it sleeps”, era pegadizo, con una sombría belleza que por alguna razón funcionaba, pero habían perdido bíceps, como si el corte de pelo hubiese ejército el mismo influjo pernicioso que dice la leyenda le ocurrió a Sansón. El piloto de alerta estaba activado con Metallica, y ellos mismos en las entrevistas promocionales parecían estar a la defensiva. Por primera vez, Metallica habían dejado de sonar a Metallica. Load no era un mal disco; simplemente, tenía un sonido equivocado. Que todavía eran capaces de componer grandes canciones se demostraba con “Hero of the day”, pero al fin y al cabo, aquella era una canción de pop. Con un batería exagerada, pero pop. La melodía y el vídeo eran pop; incluso los susurros de Hetfield invitaban a mascar chicle. La acústica rasgada de forma plúmbea, el solo lejano, los arpegios, la manera de introducir la distorsión, la crecida paulatina en el estribillo… todo era pop. Las voces en el disco ya no metían miedo. Los solos eran más melódicos y no estaban situados al frente de la mezcla. “Cure” parecía un descarte del álbum negro, y “Poor twisted me” sonaba a blues retorcido, con excesiva reverberación. “Wasting my hate” quería ser una suerte de regreso a su etapa más thrash, pero las guitarras pedían un afilador y a la batería, paradójicamente, le faltaba la contundencia y los artificios más extremos que antaño les hicieron patentar el estilo, entre ellos el doble bombo. Recuerdo con alegría la sorpresa definitiva que supuso “Mama Said”, un tema acústico, country de refilón, tan lejano a “Fade to Black” o “Nothing else matters” como quepa imaginar, y al que ni siquiera la distorsión hacia el final de la canción lograba asemejar al estilo de la banda. Aunque Ulrich tocase con escobillas en lugar de baquetas, el tema sonaba bien. Y hasta cierto punto daba gusto pensar en la de cinturas que se iban a romper con este disco. Pero había mucho relleno (“Thorn Within”, “The Outlaw Torn”) y también canciones inesperadamente buenas en la recta final (“Ronnie”, ese blues metal de aires alternativos).

Hoy, todavía no tengo claro si el disco se afrontó con la suficiente entereza, o talento, o convicción, o la suma de todo. Era 1996, no 1992. Todo apestaba a cambio estilístico premeditado, a un partido que Metallica deseaba jugar pero que hacía años que había terminado. La crítica, sin obviar el relativo éxito del disco (que pasó cuatro semanas consecutivas en lo más alto del Billboard y vendió 7 millones de copias en todo el mundo), no profanó el nombre de Metallica, y la Rolling Stone dijo que se trataba de un disco “excelente, con canciones bomba facturadas a la mitad de la velocidad habitual, encerradas en un ritmo magnético que tiende un puente entre el rock de la vieja escuela motorizado y la parte más mortuoria del rock post grunge de los años 90”. De forma algo más realista, Melody Maker decía brillantemente que “un disco de Metallica siempre es un evento exhaustivo. Debe conducirte al éxtasis, dejándose embrutecido y estrujado. Esto no es una excepción. Es, en cualquier caso, el primer disco de Metallica en el que me he preguntado en un cierto momento, ‘¿Qué coño era eso’ Como si la bota militar que machaca el rostro humano se tomara un descanso para hacerse la pedicura”. Para The New York Times, Load suponía “una alteración en la música de Metallica, alcanzando nuevos niveles. Hetfield está más comprometido con las melodías, y en temas donde solía ladrar, ahora canta tranquilamente sin avergonzarse de ello”. Finalmente, New Musical Express lo calificaba como un disco notable, señalando que “como guerreros triunfales volviendo a un mundo cambiado que no reconocen, Metallica prueban que siguen siendo insuperables en el género que ellos mismos crearon, el del nihilismo de estadio”. Más allá de algunos hallazgos y definiciones legendarias, lo que la crítica no se preguntaba era adónde conducía la publicación de un disco tan accesible. Veinte años después, ya tenemos la respuesta: a la pérdida de papeles más cómica de toda la historia del metal.


John Custer – redactor y co-fundador de Diablorock

Tengo que reconocer que Load fue el primer disco de Metallica que me compré, nada más salir, en plena resaca grunge, así que le tengo bastante cariño. En su momento no entendía las críticas tan superficiales a sus pintas, ¡Como si eso me importara! Yo alucinaba con esa megaproducción (fue el ocaso de las grandes producciones), menudo sonidazo, y menudas canciones. Luego con el tiempo comprobé que efectivamente Metallica no eran los de Kill’em All, pero a dia de hoy, la verdad, sigue sin importarme. Grandes recuerdos del video de Until It Sleeps a todas horas en Canal Plus o la MTV…¡hostia, ahora se parecen a Alice In Chains! ¡Que grande!.. Vaya canciones, ese arranque con Ain’t My Bitch, una de mis canciones favoritas de Metallica de todos los tiempos, esa mala hostia en versión mainstream de Wasting My Hate, la cadencia progresiva tan molona de The Outlaw Torn… pocas pegas a estas canciones. Una pena que este disco se editara bajo el nombre de Metallica y naciera con tantos prejuicios. Ojalá el nuevo disco que están haciendo ahora mismo suene la mitad de bien que este, y tenga la mitad de temazos, porque será sin duda un gran disco.

 


Juan Alberto García Prieto – colaborador de Diablorock.
juan alberto

Aayyyy los años 90. Todos aquellos artistas con ganas de cambiar, probar nuevas fórmulas, experimentar, renovar… Faith No More, RHCP, el Grunge, Metal Industrial… Metallica no iban a ser menos. Adaptaron su sonido a los tiempos y parieron Load. Deconstruyeron para renacer beneficiados. Sin duda alguna su disco mejor producido.


 Guede– redactor de Diablorock.

El mejor titular que se le puede poner a este disco sería el de que “el tiempo les ha dado la razón”. Vapuleado injustamente por la crítica y por muchos fans en el momento de su lanzamiento, porque supuestamente habían dejado de ser “heavys”. Metallica, para bien o para mal, siempre han tratado de evolucionar en todos sus discos. Y con Load se adaptaban a los tiempos que corrían por entonces, facturando un hard rock fresco con reminiscencias al sonido de los grupos de Seattle que habían dominado aquella primera parte de la década de los 90. Temas como Ain’t my B*tch, 2×4, Until it Sleeps o King Nothing fueron y siguen siendo clásicos contemporáneos.


Norber Ccolaborador de Diablorock.
norber

Dicen que cuando no tengas nada bueno que decir sobre algo o alguien, mejor no digas nada. Es algo que suelo cumplir a rajatabla, aunque hoy haré una excepción, y es que Load de Metallica es uno de los mayores truñacos de la historia del Rock. El Load fue sin duda un punto de inflexión en la carrera de la banda, la confirmación de que continuarían tirando por el camino más comercial, algo que ya habían insinuado con su anterior disco Negro. Un disco plano, sin sentimiento, que no nos dice absolutamente nada. Y es que Metallica habían dejado el listón muy alto con sus anteriores discos y comparar este Load, con por ejemplo, el Master of Puppets, es como comparar a Dio con un gitano. Empezando con la portada, verdaderamente horrible. Esa foto con ese líquido mezcla de fluidos corporales, sangre, semen, y vete tú a saber… asquerosa es poco. Tampoco podemos decir que se lo curraran mucho con la portada anterior y las venideras, todo sea dicho, pero esta se lleva la palma. Como anécdota personal, recuerdo que me compré el disco un día antes de que saliese al mercado, ya que el famoso Madrid Rock de Gran Vía, lo puso en venta antes, de manera exclusiva, y además entrabas en el sorteo de una guitarra del Hetfileld y demás. El caso es que, después de esperar una larga cola, pude hacerme con una copia, y cuando llegué a casa me dispuse a escucharlo con la ilusión de un adolescente. En ese momento, Metallica acabó para mí, a la semana siguiente vendí el disco. En conclusión, podríamos decir que para bien o para mal, Load no pasó desapercibido y ha sido un disco mítico en la carrera de Metallica, pero para mí, se lo podrían haber ahorrado.


Borja Vera  redactor de Popular 1.

borjaSi hay algo que le tengo que agradecer a “Load”, aparte de miles de horas de gozo infinito, fue el darme la oportunidad de decretar mi autodeterminación musical. A una edad en la que lo que opina la manada va a misa, sobre todo en una pandilla de metalheads testarudos, tomé la acertada decisión de desmarcarme del rumbo establecido. Que si ahora parecían unos mariquitas, que si los cortes de pelo, que si ahora sonaban muy blanditos. Paparruchas. “Until It Sleeps” era un single como la copa de un pino. Parafraseando a Herman “Hesh” Rabkin:  “A Hit Is a Hit”. ¿Que tipo de queja se puede poner a un disco que contiene pelotazos como “Ain´t My Bitch” “2×4” o “Wasting my Hate”,navega por la fastuosidad de “King Nothing” “Bleeding Me” o “Poor Twisted Me”, desembarca suavemente con “Hero of the Day” o “Mama Said”  y remata la faena con la épica “The Outlaw Torn”? Metallica abrieron miras, se garantizaron la eternidad comercial y provocaron que un proyecto de hombre desbloquease el eclecticismo presente en sus neuronas y rompiese con los absurdos prejuicios que tanto dominan nuestra psique musical.  Lars. Jaymz. Jason. Kirk. Bob. Gracias.


Angel Orte – redactor de Diablorock.

La edición de “Load” no tuvo demasiada repercusión para mí en su momento, ya que coincidió con una etapa en la que mis adorados Death me llevaban por derroteros más extremos, pero, no obstante algunas escuchas le di. Al principio me sorprendió, como a muchos, el concepto musical y, sobre todo, el cambio estético. Esas fotos tenían algo de exceso barroco, pero claramente mandaban un mensaje: “Hemos llegado hasta aquí, nos gusta, y vamos a quedarnos!!!” Sin embargo, cuando la distancia temporal y el eclecticismo que te da el escuchar todo tipo de rock me hizo recuperar “Load” descubrí, con perspectiva, la gran obra que es. Una mega-producción exquisita; una búsqueda o repaso de todo lo que hizo a Metallica; deambulando por el Punk garage y el hard rock, llegando al country; del Doom pesado de los 80, a ciertas influencias grunge de la época;… En “Load” encuentro canciones que están entre mis favoritas de Metallica de todos los tiempos, como “The House of Jack Built”, “Until it sleeps”, “King Nothing” o “The Outlaw Torn”. Muchos, como yo, somos de la opinión de que si hubieran refundido “Load” y “Reload” en un solo trabajo, incluyendo solo los mejores temas, se trataría de una obra maestra. Sin embargo, los temas que yo elegiría para ese compendio serían, seguramente, diferentes a los que elegirías tú, y a los que escogería tu vecino. Y ese hecho nos manda un mensaje: “¿no será que realmente los dos discos son grandes?”


 Loren Gómez – guitarrista de Estirpe

lorenMe hacía ilusión volver a desempolvar es “Load” después de tantos años, disfrutarlo sin prejuicios y quitarme el mal sabor de boca que me dejó hace 20 años ahora. El tiempo borró la decepción, pero no deja de ser un buen disco sin más: una buena colección de riffs de guitarra, algunos momentos brillantes, buena banda y sonidazo, un buen producto de rock, pero siempre primando el producto por encima del alma, la inspiración, la rabia, el coraje y la furia, que fueron engullidos por una máquina de hacer dinero llamada Metallica.


Victor H. – colaborador de Diablorock.

Imagen de perfil de Victor H

20 años se cumplen de la edición de Load, álbum polémico, una banda que nunca ha estado fuera de las críticas: Fade to Black, la primera canción lenta, el bajo en …And Justice For All, la nueva dirección en el homónimo, la producción en St.Anger, el excesivo minutaje en Death Magnetic… Centrándonos en lo musical, pienso que es un álbum que le ha ganado el pulso al tiempo, reconozco que tarde tiempo en entrar en su onda, le sobran temas, “Ronnie” y “Poor twisted me”, pero por otra parte tiene dos piezas que me ponen los pelos de punta “Bleeding me” y “The Outlaw Torn”, temas que ganan en directo, sobre todo en S&M, sí sí, con la sinfónica de San Francisco. Sigo sin entender todas las críticas negativas que rodean a este disco por parte de algún sector musical y/o “talifanes”, supongo que porque no hicieron lo mismo disco tras disco, a mi me parece un giro hacia el rock duro más que interesante, no de sobresaliente pero sí de 7/10.

 


Pau Navarra –  responsable de edición de RockZone y CEO de la agencia y sello Blood Fire Death.

 

pau-navarra

En 1996 tenía 11 años y era metalero gracias al Black Album de Metallica. Ellos, con la inestimable colaboración de mis dos hermanos mayores, me metieron en esto y no tenía ni idea de etiquetas, antecedentes ni escuelas. Ni falta que hacía… Todo era metal, molaba mazo y era mucho más feliz que ahora. Desde AC/DC pasando por Testament, Sepultura, Manowar, Pantera o Slayer. No había distinciones, ni quería conocerlas. Durante ese verano sólo oí hablar de traiciones. Desde las publicaciones que leía pasando por mis dos citados hermanos, que si Metallica ‘habían cambiado’, que si ‘qué asco’, ‘dónde van con los ojos pintados’, que si ‘se han cortado la melena’… Y lo cierto es que yo sólo seguía viendo a mis Metallica, pero con camisetas imperio y peinados macarras. No entendía demasiado de qué iba todo eso del pecado original y las crucifixiones que me enchufaban a todas horas vía videoclip de ‘Until It Sleeps’, aunque tenía muy claro que de nuevo se me habían ganado. No tuve agallas de decirlo en su momento y me dediqué a seguir al rebaño con el tema de ‘la traición’, pero hoy sí puedo declararlo a pleno pulmón: amo el Load de Metallica. Con todas mis fuerzas, y de hecho, es su único trabajo que sigo pinchando con relativa asiduidad.

En una década en la que la nación alternativa se lo estaba zampando todo, donde el metal clásico perdió el norte con unos Judas Priest y Iron Maiden descabezados, despojados de la gloria de sus frontmen más carismáticos, Metallica apuntillaron el desconcierto general pasándose al hard rock de carretera mientras, encima, algo llamado ‘metal extremo’ convertía el thrash en un mero juego de niños. ¡Y todavía quedaban las hordas chandaleras! La banda más grande del planeta, los mayores abanderados del metal mundial, renegaban de su sonido y renacían en forma de spaghettis que marcaban paquete. Una época fantástica en la que ahondar si uno se deja de fanatismos y odios ciegos, y desde luego, la última realmente interesante que nos ha legado el rock. Semen con sangre como portada, cuenta la leyenda urbana, adiós al logo clásico, y desde que ‘Ain’t My Bitch’ pone tierra de por medio, un discazo antes, ahora y mañana si uno lo escucha sin prejuicios u olvidando quién lo firma, si me apuran. Aún recuerdo cuando la piratería era con cintas de cassette y no con descargas, y sin querer le di un día al botón ‘record’ en vez de al ‘play’…Para siempre me quedó un “¡Joder!” en mitad del solo de la tremenda ‘King Nothing’, un recuerdo de cuando me di cuenta… Y a ver quién es el listo que no ve temarrales en ‘Hero Of The Day’, ‘The House Jack Built’, ‘2 x 4’, ‘Wasting My Hate’ o un boca-culo como ‘Cure’. Es posible que Bob Rock fuera un capullo, un cáncer que les llenara la cabeza de mierda, pero me la suda. Me alucina este disco y lo repetiría una y mil veces.

En resumidas cuentas, a mí Load me parece un álbum muy heavy, pero no ‘heavy’ en un sentido agresivo, complejo o violento, como sí podría ser su etapa inicial… No, heavy en una acepción mucho más interesante: la de follar, hacerlo salvajemente en esa liga donde también juegan Mötley Crüe, WASP o Guns N’ Roses. Música para follar sin complejos y hasta las últimas consecuencias, que es de lo que debería tratase el rock y el metal. En esa parcela, Load es imbatible. Es chulo, primario, grasiento y prepotente, de los que se miran a un espejo y hacen cara de flipados mientras la meten, y luego encima tienen el morro de fingir una carantoña con ‘Mama Said’. Sexo, música, rock, Load.

¿Traiciones? Eso es cuando tu mejor amigo se tira a tu mujer. Antes de hablar de traiciones, pregúntate qué has hecho tú por el metal, cuántos Master Of Puppets has grabado, cómo has cambiado la música popular para siempre. Quizá entonces podrás ir con aseveraciones de este calibre por la vida. Para mí Metallica tienen crédito por los siglos de los siglos. Amo todo lo que han hecho y lo que son, con sus genialidades, incongruencias, errores y miserias. Eso es precisamente lo que más me gusta de ellos: que sean mortales, pero los mejores mortales.


David Mat – redactor de Diablorock.

Fueron un pilar básico para entender el Metal 80’s y una referencia absoluta para bandas contemporáneas y venideras. Sus entrevistas, reseñas de discos y cotilleos llenaban las páginas de revistas del género. La crítica se deshacía en elogios hacia ellos; y no es para menos: cualquier amante, no sólamente del Thrash o Heavy Metal, sino de la música en general debía de sentirse irremediablemente atraído hacia su música o, al menos, reconocer el talento que había en esos cuatro chavales. Estos días me estoy dedicando a checkear sus cinco primeros discos y, oye chico, me cuesta creer que cuatro mocosos compusieran tales obras con esos arreglos, cambios de ritmo, progresiones y, sobre todo, ese PODER propio de Wagner. Tenían al mundo agarrado por los huevos, y era muy difícil superar la obra con la que inauguraron los 90, “Black Album” o, simplemente “Metallica”. La espera de cinco años se nos hizo insoportable. Por aquél entonces, Internet estaba en pañales y no existían filtraciones de nuevos temas o ensayos; todo lo más que podíamos aspirar era una portada del Metal Hammer con James Hetfield sosteniendo una caja metálica etiquetada “New Shit” donde, intuíamos, dentro estaría la obra maestra largamente esperada. Bien, ahora hablo por mí. Llegó el día en que tuve el cassette en mis manos y… en fin, la decepción no pudo ser mayor. ¿Dónde han ido esos cinco años? Y lo que es peor, ¿dónde ha ido el poderío wagneriano? Ok, ahí habían riffs, arreglos, etc… pero aquéllo sonaba como si los cuatro miembros de la banda hubieran sido lobotomizados, captados por la Cienciología o se hubieran casado con Edurne. Entiendo que llega un momento en la carrera de cualquier grupo que sienten el impulso de incorporar nuevos elementos a su música, pero nunca en detrimento de su esencia y carácter. Si los trabajos anteriores eran como un café americano bien cargado para afrontar el día, “Load” era un café descafeinado con leche de soja y estevia. “Load” fue el primer paso para que todo el tinglado se viniera abajo con la marcha de Jason Newsted, documentales exhibiendo sus vergüenzas, colaboraciones con orquestas, discos con Lars aporreando botes de detergente y un tímido regreso a sus orígenes, que se quedó en un intento. Este año es el vigésimo aniversario de “Load” y yo lo voy a celebrar de la mejor forma posible: repasando sus discos desde “Kill’em All” hasta “Metallica”.


Jorge Fretes – director de Goetiamedia.com

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Para resumirlo se podría decir que “Load” fue el disco que lo cambió todo para Metallica. Si ya en el anterior abandonaron el thrash metal para centrarse en el rock duro, fue aquí donde los fans supieron que ya no habría marcha atrás. Nadie puede culparlos, o evolucionas o terminas repitiéndote constantemente… aunque algunos experimentos salieron mejor que otros. Especial por infinidad de detalles: el disco más largo de la banda hasta la fecha con sus 78 minutos y 59 segundos (incluso era más largo, pero tuvieron que acortarlo por exigencias del sello), ese giro a la simplicidad en la batería que perseguiría a Lars desde entonces, la influencia sureña y la conquista definitiva sobre la masa de fans mas cercanos al rock que al metal. Cinco años tuvieron que pasar desde el superventas “Álbum Negro”, y 1996 fue un año tumultuoso para la banda entre rumores de una relación amorosa entre Lars y Kirk, una portada realizada con semen y sangre, cambio de afinación en las guitarras, pero lo fundamental de cara a su futuro sería que éste sexto álbum llegó a ser el mejor álbum del año para muchos medios, y el que mejor ha vendido en su primera semana a la venta de todo su catálogo hasta entonces. Los cuatro caballeros terminaban de perfilar los personajes que sobreviven a día de hoy. Algo incomprendido en su momento, sus singles hoy día rozan lo clásico.

 


Jose M. Parrado – redactor de Diablorock

Imagen de perfil de Jose M. ParradoLoad siempre será la apuesta más arriesgada de su carrera. Metallica apostaron por sonidos modernos y jugosos, experimentando y cambiando su mundo más allá de lo imaginable. Jugaron al todo o nada y, sinceramente, consiguieron en gran medida atraer y mantener a fans a partes iguales… El sonido Metallica, sigue estando ahí, potente. ¿Acaso sus discos no han cambiado haciéndose más accesibles uno detrás de otro? Aquí la evolución era mayor ya que 5 años entre Black y Load es mucho tiempo y se impusieron nuevas fórmulas en el mercado. También es de sus discos más criticados. A día de hoy lo veo como un álbum muy maduro, muy caprichoso, muy elaborado y con un 70% de temazos muy, muy Metallica, aunque bien es cierto que la amalgama de efectos y sonidos nuevos inundaba toda la grabación.


 Unai Endemaño – fotógrafo y colaborador de Diablorock.

Tengo inevitablemente asociado el Load de Metallica, con uno de los momentos más frustrantes que padeció mi adolescencia, la clase de disgusto que hoy en día, a mis treinta y cinco primaveras, suena a chiste, pero que hace veinte añazos, resultó demoledor. Desde el insufrible cambio de look que la banda escogió por aquel entonces, hasta el ecléctico sonido que inundaba el redondo entero, todo parecía simbolizar el fin de una era que asumíamos gloriosa. El fin de los ochenta de greña y elásticos. El fin de los Heavies malotes, que habían sido referencia durante la década pasada. Quedaba tan solo la traición que creíamos haber sufrido, por parte de unos desertores con rimmel. Acudiríamos a verles en aquella gira sin embargo, y comenzaríamos de esa manera, de forma lenta pero segura, el proceso de normalización que este álbum tendría en nuestro subconsciente. Cuantos más años irían pasando, más puntos iría ganando en nuestra discoteca, sin poder nunca compararse con los momentos gloriosos del combo, pero sin dejar de ganarse el respeto que las circunstancias le robaron hace dos décadas. Hoy es asombrosamente fácil ver la enorme influencia que ha tenido este trabajo ,en buena parte de las bandas de Metal de los noventa, consiguiendo marcar un digno puente entre el Grunge que podían hacer los Alice in Chains de Stanley, con el Sludge que proclamaban Corrosion of Conformity o el Country Metal que llevan facturando Volbeat desde los inicios. Un trabajo en definitiva, que ha ganado con el tiempo, a pesar de la patada en las pelotas que nos propinó cuando fue editado.


Jaime Taboada – redactor de Diablorock.

A lo tonto, 20 años han pasado ya desde la publicación de Load. El disco de la discordia, el punto de inflexión, el cambio, la evolución. Muchas de estas expresiones se escucharon en su momento con respecto a este disco. Y se siguen escuchando a día de hoy. Aun recuerdo con nitidez el momento de su publicación. Metallica habían publicado su anterior disco (el exitoso Black Album) en 1991. Y pasaron 5 años sin disco con material nuevo de la banda. En la era pre-internet eso era lo más parecido a la eternidad. Y claro, en cinco años circularon todo tipo de rumores, teorías, elucubraciones y predicciones que hacían presagiar casi casi la edición de una especie de Nuevo Testamento del metal. Y claro, no fue así. Para algunos de nosotros escuchar el disco mientras veíamos el libreto fue hasta doloroso, como si sintiéramos que nuestro mejor amigo nos hubiera fallado.

20 años después, y tras mucho tiempo sin escucharlo, repesco el disco y me doy cuenta de que no era para tanto. Cuestión de perspectiva y tiempo. Y entiendo además que fue un paso adelante que ellos consideraron necesario dar. ¿Error? ¿Acierto? Cada cual tendrá su opinión, pero aún hoy en día el Load objeto de encendidos debates, apasionadas defensas y encarnizadas críticas. Y solo las obras de enjundia, consiguen escapar de las garras del olvido manteniéndose permanentemente en el candelero. Y es ahí donde radica la importancia de ese disco. Que puede que no recordemos títulos de canciones, letras o riffs concretos, pero siempre será el disco que generó uno de los más sonados debates dentro de la historia del heavy metal.

 


Óscar Cortés – colaborador de Diablorock.

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Creo que nadie esperaba un giro tan distinto a lo que habían hecho hasta ese momento, (me encantaría que las bandas hicieran esto más a menudo). LOAD tiene melodías hardrockeras, reminiscencias a Alice In Chains y el toque grunge de la época, por eso me encanta. Espero  que tras 20 años, con la perspectiva del tiempo, tenga el reconocimiento para bien que tal vez no tuvo en su momento. Todavía recuerdo con emoción la primera vez que pude oír “Bleeding Me” en directo.

 



Javier de la Getto
 – vocalista de Primath y BlackMoon

javi-gettoQue yo hable de Metallica es como hablar de mi familia, he crecido con ellos, he comido con ellos, he…….El polémico y gran LOAD, un disco de buen hard rock, con muchos temazos en su interior pero tiene un gran pero para el mundo, y es que este disco es de Metallica, una banda que fue partícipe de ese gran invento llamado Thrash metal, con unos trabajos de libro, que tenían una actitud tan dura, sacó el Load, recuerdo cuando en una Metal Hammer aparecieron las primeras fotos de su nueva era, esos cortes de pelo…… joder me quería morir,¿ que había pasado con ellos?, entonces llegó el single “Until it sleep” y parecía que seguían con ese sonido denso y machacón de su antecesor, aunque algo diferente en los arreglos y en la producción . Compré el CD y recuerdo ir por la calle mirando el libreto y quedándome perplejo con las fotos, ¿y esas poses?, llegué a casa y comí rápido para ponerlo en el equipo, me enchufé los cascos y me puse a escucharlo, casi pegué una cabezada, era la hora de la siesta, pero fue una sensación rara, el fan de toda la vida que estaba en mí decía, “la han cagado”, pero seguí escuchándolo una y otra vez y fue atrapandome, entonces comprendí y pude ver que seguían siendo ellos, más maduros, con más arreglos musicales, ví un grupo que había crecido y dado una vuelta más a la tuerca, sin miedos a la hora de experimentar con su música y con un puñado, como he dicho, de buenas canciones, para mí todo un acierto, odio las bandas que sacan siempre el mismo disco y entiendo muy bien la carrera de Metallica, por apostar y por reinventarse siempre. Chapó por ellos. También pude disfrutar por primera vez de ellos en directo en esa gira, nunca podré olvidarlo.


Rafa Diablorock.
Imagen de perfil de Rafa Diablorock“No temáis, de momento no creo que me veáis salir a tocar con una stratocaster rosa”

Esas palabras fueron de James Hetfield en una entrevista promocional de Load. Como casi todos los que firmamos este artículo, recuerdo todo lo que envolvió la publicación de este disco con casi total precisión; dónde lo compré, el camino a casa con el libreto en mis manos, cómo lo escuché por primera vez… y quiero referirme a esa frase de Hetfield ya que es muy representativa del aturdimiento que causó el universo Load en la prensa. A todos nos preocupaba que la banda más grande de Metal, que venía de publicar Liveshit: Binge & Purge (1993) (uno de los discos en vivo más demoledores de la historia y que ejemplifica a la perfección eso de que un disco en directo representa un cambio de ciclo) cambiase el sudor y el uniforme negro por el rimmel y las boas de plumas. ¿Saldrían a tocar con esas pintas? Ni remotamente, pero ahí estaba el periodista de turno preguntándoselo al frontman con mejor planta del planeta. Cada día tengo más claro que todo aquello fue una estrategia de la banda para implantar un antes y un después que le permitiese adquirir carta blanca en el manejo de su carrera de una vez por todas, por mucho que hubiese riesgo de que el rechazo a esa estética fuese permeable a la percepción de su música, como sucedió finalmente en gran medida.

Entrando en lo estrictamente musical, era muy fácil cerrarse al cambio, y lo sigue siendo quizá. Era muy fácil decir que Metallica no es eso, que una banda así no se merecía un espaldarazo a su identidad de esa magnitud y en tan variados aspectos. Sin embargo personalmente me causaba mucha curiosidad lo que querían decir esos 80 minutos, y tras no pocas escuchas me acabó convenciendo. Reconozco que se siente el impulso de pulsar skip en varios temas que sobran casi completamente, y digo “casi” porque Load, pese a tener grandes canciones, como funciona bien es en bloque. Sin embargo, 20 años más tarde, y con la oreja mucho más entrenada en diferentes estilos, me parece un trabajo mucho mas interesante. Encuentro ahora la influencia del Hard Rock americano; ese Jimmi Hendrix en la guitarra de Hammet; ese equilibrio perfecto en la voz de Hetfield (ver todo lo que hace en Ain’t my Bitch para entenderlo) con multitud de influencias que hace suyas, desde Layne Staley y Pepper Keenan a John Corabi; ese bajo de Newsted como nunca había sonado; y esa pegada inconfundible de Ulrich en para mí uno de sus mejores momentos. Imposible no mencionar la producción de Bob Rock, y ese sonidazo como pocos podremos volver a escuchar, ya que Load es la penúltima gran superproducción -en todos los sentidos- del Rock duro (Chinase Democracy es la que cierra ese capítulo).

Luego llegó Reload para rizar el rizo de la melena cortada, y a todos nos quedó la pregunta de si un disco aglutinando lo mejor de ambos hubiese tenido más sentido, aunque sinceramente, a mi me salen más de 12 canciones imprescindibles de esta fabulosa e interminablemente polémica etapa de los de San Francisco. Este disco es irrepetible, suena a mil cosas y a ninguna, suena a Load, y nadie ha sido capaz de sonar así. Si Metallica intentasen hacer un disco igual no les saldría, es reflejo de un momento concreto, de unas inquietudes precisas y aunque en su día fue tachado de producto de moda, ha envejecido formidablemente resultando un disco atemporal.

 Ah, y a quien no pueda con este disco le digo tres palabras: The Outlaw Torn.


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