Por Rafa Diablorock.
Sello: Nothing Records
Productor: Trent Reznor


Otro disco de 6 diablos, una ambiciosa obra maestra de casi 80 minutos.  Si Brian Warner, transformado en Marilyn Manson, empezó a atraer la atención a mediados de los 90’s con Portrait of an American Family (1994) -etapa que continuó aprovechando magníficamente el tirón con el EP Smells Like Children, lo que realmente lo catapultó fue su disco que hoy cumple 20 años, Antichrist Superstar (1996), un disco donde hizo que la mariposilla se convirtiese en señora larva.

Manson continuó su idilio con el genio creador Trent Reznor, con quien trabajó de nuevo en los Nothing Studios, la cocina de Nothing Records, propiedad del productor y líder de Nine Inch Nails, y donde se grabaron discos fundamentales en el sonido alternativo industrial de la década de los 90. Como curiosidad, comentar que la puerta de los Nothing Studios pertenecía originalmente a la mansión de la familia Tate/Polanski, lugar donde Charles Manson y sus seguidores asesinaron brutalmente a Sharon Tate, esposa del director de cine Roman Polanski; Trent Reznor vivió un tiempo en esa casa, y antes de venderla (posteriormente fue derruida) se llevó la puerta a modo de recuerdo. Marilyn Manson y Trent Reznor tomaron con inspiración la sórdida historia del asesino Charles Manson, “The Beautiful People” es de hecho un término peyorativo que la secta de Manson dedicaba a la élite de Hollywood, a quien tan salvajemente atacó, y muchas de las palabras escritas con sangre en las paredes de la mansión Polanski fueron trasladadas a muchas de las letras de Reznor y Marilyn Manson.

Reznor fue más que un productor, digamos que fue una pieza más en el proceso creativo de Antichrist Superstar, muchos lo ven pieza principal, mientras que otros entienden que simplemente fue una parte más dentro de un equipo impagable (algo más acorde con la realidad visto que únicamente se le acredita como coautor en dos temas). El equipo estaba conformado por la formación de los Spooky Kids (Twiggy Ramirez , Madonna Wayne Gacy, Ginger Fish) a los que se sumaban el productor Sean Beavan, los guitarristas Robin Finck y Danny Lohner y el batería Chris Vrenna… un equipo en el que no todo fue coser y cantar, la grabación fue bastante caótica a la vez que trabajosa, había tanta tensión y peleas ya que todos querían plasmar su visión de lo que era Antichrist Superstar. No quiero dejar sin mención al fotógrafo y artista Dean Karr, que se ocupó del artwork, fotografía y dirección artística de la más llamativa e impactante etapa visual del reverendo. Lo cierto es que para mí se hace indispensable zambullirse en los créditos del disco para poder entenderlo y apreciarlo, ver en cada tema quien participa, además de sumergirte en el maravilloso artwork y letras del álbum.

Volviendo a la polémica respecto a quien merece el mayor mérito de este disco, es innegable que Marilyn Manson es el máximo responsable de su rica temática. Manson (Marilyn, de Charles no hablaremos más) quiso rescatar del olvido los discos conceptuales, para el germen de la idea, tomó el título del musical de Andrew Lloyd Webber, Jesucristo Superstar, y le dio su propio juego de palabras. En una entrevista con la revista Rolling Stone, Manson reveló que la idea de Antichrist Superstar comenzó con uno de sus sueños: “empecé a tener sueños y visiones del mundo siendo destruido… en el que las personas se habían convertido en una especie de zombis, mujeres que estaban completamente en muerte cerebral. Ellas bailaban en jaulas, y chicos que estaban alrededor de ellas se masturban. Fue una completa Sodoma y Gomorra y yo estaba allí, presentando todo el evento. Esa fue probablemente la primera aparición de lo que sería el Anticristo Superstar“.

Manson sólo tuvo que excavar en algunas de las ideas que se le presentaban en sus sueños, enfocarlo desde el nihilismo, tomar alguna que otra sustancia no legal, y trazar un viaje en modo de metamorfosis, en el que un personaje tan sórdido sirviese como mordaz crítica social; un ser que toma el poder y conduce al mundo hacia la destrucción. Todo ello salpicado de la lucha interior de Manson en aquel momento con su propia identidad: “… a veces me pregunto si soy un personaje o no, si escribo de alguien, escribo de mí, o ese alguien escribe por mí“.

Otra pieza clave del disco fue el bajista Twiggy Ramírez, confidente más cercano de Manson, y que siempre actuó como socio musical excepcional. Ramírez es coautor de muchos cortes del disco, siendo principal responsable de varios riffs y temas completos del disco, como “The Beautiful People“, “Little Horn” o “1996”. Aunque la primera canción que se pudo escuchar fue el tema homónimo, el verdadero primer single del álbum fue “The Beautiful People” una de las piezas y vídeos más reconocibles de toda la carrera de Manson, y que por su naturaleza rítmica y contundente cuajó a la perfección entre el enorme, y por aquel entonces hambriento, público numetalero. Otro importante hit del álbum fue “Tourniquet“, un tema derivado de otro de los sueños de Manson.”Tourniquet” es más pausado y sensual, dentro de una enfermiza y tensa oscuridad, y ayudó a sostener el disco en lo más alto de ventas casi un año después del lanzamiento del álbum. Otros cortes sobresalientes en el disco son… ¡todos! Desde la locura electrónica de “Cryptorchid” la profundidad “The Reflecting God” o la frenética “Irresponsable Hate Anthem“.

En cuanto a la repercusión de Antichrist Superstar, el disco se estrenaría en el puesto número 3 en el Billboard 200, y llegó a ser disco de platino. Manson consiguió acaparar toda la atención con la gira presentación del disco, que fue tan exitosa como polémica, con escándalos e intentos de censura por todos los Estados Unidos. El gran valor de Antichrist Superstar es que supuso la aparición de un nuevo y verdadero icono, un Rock Star que hizo tambalear los cimientos de la falsa moral americana, un nuevo y peligroso Alice Cooper, que aunque ahora esté de capa caída, en 1996 a muchos causaba no miedo, pavor. Antichrist Superstar hizo una mella imborrable en la historia del Rock duro, sigue sonando corrosivo y peligroso, aunque tiene un único defecto: es un listón demasiado alto que Marilyn Manson nunca pudo igualar, y que a día de hoy, solo podría alcanzar con la vista, cambiando sus lentillas blancas por unas multifocales.


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