Corre el año 1996. Phil Anselmo era un auténtico esclavo de sus adicciones, y había salido por la tangente con el debut de DownNola (1995 East West Records), cuando empezaron a aflorar los primeros conflictos serios dentro del seno de Pantera. Recuerdo perfectamente las entrevistas promocionales de aquel verano de 1996, en las que Dimebag y Vinnie eran preguntados por la posible influencia de Down en este disco, a lo que airados respondían que era justo al revés, que Down era la banda que bebía de Pantera. Esa tensión y aire venenoso venía de antes, y flota por todo el minutaje de lo que sería su quinto álbum con Phil al frente. The Great Shouthern Trendkill es un entierro decadente y hormonado a base de oscuridad y depresión. Estamos ante el álbum más salvaje y depresivo de la carrera de los de Texas, y cada nota que impregna esta obra está grabada con sangre y fuego. El disco, producido por Terry Date, fue grabado por separado. Mientras que Anselmo grabó las voces en un estudio propiedad de Trent Reznor, la banda registró la base instrumental en Texas.

Pantera venían de vender una millonada de discos de su anterior Far Beyond Driven (1994 East West Records), apareciendo en la MTV y tocando por medio mundo, pero quisieron dar una patada en el culo al Metal de portada de revista sacando este disco, que fue para muchos todo un grano en el culo. Quisieron jugar con fuego, y se nota en cada segundo de cada pieza. La canción que da título al álbum y que abre la matanza es uno de los comienzos más fulgurantes de la historia del metal, con ese grito desgarrado del frontman que da lugar a una entrada de Mr. Riff Destroyer Dimebag Darrell que nos aturde con un riff abrasivo, acompañado por Rex al bajo y Vinnie a la batería. La banda suena más violenta que nunca, dejándonos sordos con su oda guerrera. Esta mala baba se extiende en War Nerve, puro Groove Metal americano que pasa por encima nuestro a pisotones, con un Anselmo encolerizado y en guerra abierta contra la prensa musical de la época, a quienes escupe insultos sin parar.

Drag The Waters nos introduce en un submarino de ceniceros, alcohol y sillones polvorientos, el break cambia el ritmo totalmente, pasando de un riff cadente, casi Sabbath, al sonido de marca registrada de Pantera, dándonos con el martillo hasta que nuestra cabeza acaba aplastada en el bordillo de una acera. 10´s sigue introduciéndonos la droga Pantera en vena, con ese halo adquirido de sus amigos de Alice In Chains, puede ser la canción más depresiva y auténtica a nivel emocional de toda la carrera de la agrupación, con un solo de guitarra heavy y empapado en LSD, simplemente brutal. Y para colmo nos encontramos de seguido con 13 Steps To Nowhere, un funeral donde Vinnie hace un ejercicio baterístico de impresión, nos lleva al borde del precipicio para caer al vacío cuando empieza Suicide Note, Pt.1, un medio tiempo southern donde el cantante ataca su depresión por sus adicciones incontroladas, una maravilla de composición que sólo es la cara de una moneda, la triste y oscura para afrontar su situación. La otra cara es Suicide Note, Pt.2, la ira, la rabia, la violencia por verse superado y sin salida, una dupla de canciones antagónicas que se necesitan mutuamente para hacernos vibrar de la emoción.

Living Through Me (Hell´s Wrath) es otro pelotazo dentro de la discografía de la banda, cabría perfectamente en sus dos discos anteriores, dando paso a Floods, una de las mejores canciones que se han escrito en el género metal, tocando estilos como el Thrash en su minutaje y con un ejercicio de guitarra que es una enciclopedia de cómo crear música en toda su extensión, las mejores notas de Darrell pueden encontrarse en estos siete minutos que hacen empequeñecer a cualquier guitarrista. El disco casi toca su fin con The Underground In America, auténtico Metal protesta para boxear con tu saco hasta sangrar los nudillos, y Sandblasted Skin (Reprise), que cierra el bombazo de manera magistral, esto es música con mayúsculas señores.