Después de ver en el cine Gimme Danger, el documental que sobre The Stooges ha dirigido Jim Jarmusch, he de decir que creo que ningún fan debe perdérselo. No es perfecto, y quizás no pueda ser considerado el documental definitivo de la banda, ya que hubiera sido de agradecer algo parecido a The Beatles Anthology, en el que durante horas y horas se desmenuzaran hasta las mas nimias anécdotas. Pero siendo realistas, hemos de diferenciar entre lo deseable y lo posible, y lo posible ha sido el formato de duración estándar de cerca de dos horas con su consiguiente estreno en salas y festivales.

Vamos a empezar con -mas que defectos- los que podemos considerar puntos débiles. Jarmusch traza la historia de la banda, basándose en una entrevista con Iggy. Y aunque también hay aportaciones -tanto de archivo, como hechas para la ocasión- de los hermanos Asheton, de Steven Mckay, Danny Fields o James Williamson entre otros, es Iggy quien lleva la voz cantante, con lo que lógicamente es su visión la que mayormente queda plasmada. No parece que el tío quiera apropiarse de mas méritos de los que le corresponden, ni que desee reescribir la historia de The Stooges a su gusto, pero lo cierto es que es él el que traza el hilo conductor. Además, Jarmusch se pierde un poco en los primeros quince minutos, repasando con Iggy momentos pre-Stooges de su adolescencia; anecdóticos pero totalmente intrascendentes. Eso sí, solo los suyos, del resto de componentes apenas hay comentarios de su vida antes de formar la banda. Además de eso, el director no recurre a fuentes externas. No hay aportaciones de otro músicos, amigos o familiares (con la excepción de la hermana de Scott y Ron Asheton), que siempre ayudan a formarse una visión mas amplia al espectador.

Pero hemos de poner en la balanza la parte positiva que supera, y en mi opinión, ampliamente, a lo que se puede considerar menos acertado. En primer lugar, Jarmusch no se ha querido complicar la vida ni ir de vanguardista, y se ha decidido por un desarrollo cronológico desde los inicios hasta la actualidad. Se agradece que no haya optado por hacerlo de forma desordenada o alternando etapas. De esta manera, se puede ir apreciando la caótica evolución tanto musical como personal de Iggy y los suyos y nos permite ir averiguando porque su carrera se desarrolló de la manera en que lo hizo y no de ninguna otra. Además, el montaje es ágil y alterna fragmentos de entrevistas con tomas de directo e imágenes de archivo, incluso alguna animación, pero siempre de manera en la que no haya largas peroratas ni tampoco que la parte musical se convierta en un videoclip promocional. Esto hace que en ningún momento se pierda el interés. Siempre se mantiene la vista en la pantalla. No creo que nadie mire el reloj.

Y hablamos de un documental de un grupo de rock´n´roll, por lo que es lógico esperar que haya música. En este caso, además, teniendo en cuenta la fama de Iggy como animal de escenario, se esperaban potentes tomas de directos con La Iguana fuera de sí. Y por supuesto, el metraje está salpicado de momentos así, con el cantante fuera de sí y la banda sonando endiablada y venenosa. Con la irrupción de internet, poco material audiovisual ha de permanecer inédito y si bien quizás Jarmusch no nos sorprenda ni nos ofrezca nada que no hayamos visto antes, es una gozada ver aullar a Iggy escuchar la punzante guitarra de Ron Asheton en pantalla grande. Otro acierto para mi gusto es no ceñirse exclusivamente al periodo que abarca hasta Raw Power. No se elude el tema de la reunión del 2002 y aunque luego no se profundiza ni se habla de los discos, sí que se explica la génesis de dicha reunión y se le da voz a Mike Watt. Son momentos bastante emotivos y creo que, pese a que la leyenda de The Stooges ya se había forjado mucho tiempo atrás, es un periodo que también forma parte de su historia y creo que su inclusión en este documental es merecida. Sea un periodo mejorable o no, estamos con ellos ante una visión completa de la historia de estos personajes de Detroit, que tras haber sido considerados como una banda de culto, consiguieron traspasar la barrera del malditismo para convertirse en influyente leyenda.

Cada cual se formará su opinión. E imagino que cada uno hubiéramos planteado sobre el papel una historia así, de manera diferente. Pero creo que es un lujo que en pleno 2016, podamos ir a un cine y escuchar rugir las guitarras de Ron Asheton y James Williamson o a Iggy dejándose la piel mientras canta totalmente enajenado I Feel Alright. Si me hubieran dicho veinte años atrás que iba a ver esto en la cartelera hubiera pensado que era un broma. Aprovechad y, con todos los defectos y virtudes, disfrutad de este Gimme Danger. Porque tiempo atrás, el rock´n´roll era realmente peligroso y transgresor. Y no está de más recordarlo de vez en cuando.

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Título: Gimme Danger. Story of The Stooges

Dir: Jim Jarmusch

Año: 2016