Hoy tratamos otro interesante asunto que nos divide en opiniones a favor y en contra. Las reediciones remasterizadas, tan esperadas por unos como odiadas por otros. Hace unos días James Hetfield (Metallica) comentó que entendía el disgusto de muchos respecto a discos como And Justice for All o St. Anger, que podrían ser reeditados subiendo el bajo o cambiando el sonido de la batería, pero que personalmente era contrario a ello. Hoy en “Vs.“ encontramos dos opiniones enfrentadas respecto a este asunto. Te animamos como siempre a participar dejando tu opinión, objetivo de este tipo de publicaciones.

A favor.

Por Serart:

Comentaré las razones por las que defiendo a ultranza la remasterización de un montón de posavasos que han salido a la venta a lo largo de la historia de la música. Tenemos que empezar a pensar en ciertas obras de renombre que necesitan un buen lavado de cara por razones obvias. Grupos como Metallica, Kyuss o NIN presentan grandes carencias en las producciones de sus primeros álbums, hasta el punto de que sea imposible que no se te pase por la cabeza aquella frase de “cómo debería sonar esto con un buen productor a los mandos”.

Seamos serios, discos como Kill ‘Em All, Wretch o Pretty Hate Machine salieron a la luz para explorar nuevas vías en la música, pero se quedaron a medias por utilizar unos medios dignos de una producción realizada en el poblado gitano de Snatch (Cerdos & Diamantes). Este fallo se fue repitiendo en otros discos de renombre como el Ten de Pearl Jam, Arise de Sepultura o el Ultramega OK de Soundgarden.

Y es que lo añejo no tiene por qué ser siempre bueno, ya que con el tiempo las propias bandas han demostrado que aquellas obras que tanto amaban necesitaban imperiosamente de un remasterizado para poder dejar un legado en condiciones, para que la gravilla no se te quedara en el oído de tal manera que ni con un bastoncillo bañado en azufre hubiera forma de limpiar aquel despropósito. Un claro ejemplo lo podemos encontrar en The Downward Spiral de NIN. Trent Reznor, en cuanto dispuso de los medios adecuados, nos regaló una edición especial en 5.1 que es gloria bendita, de esos remasters que pones en un buen sistema de sonido y las venas se te ponen como rabos de lagarto.

Si a ello le sumamos que los sacacorchos de este tipo suelen ir en Box especiales solo dignas para aquellos que tienen el bolsillo como el séquito de la Casa Real o llevan utilizando tarjetas Black toda su vida, merece la pena, después de ahorrar unos años, adquirir obras como las mencionadas anteriormente para que tus oídos no sangren o las posibilidades de sufrir un ictus –escuchando And Justice For All, por ejemplo- no sean irremediables.

Por todo ello hay que tener fe en las remasterizaciones. Primero por salud mental y física, ya que tener que subir el volumen en discos como Bleach (Nirvana) potencian una sordera que muchos empezamos a sufrir a nuestra edad. También por estética musical. Queda feo escuchar discos de Pink Floyd o de Led Zeppelin sin que hayan pasado por la licuadora moderna (John Paul Jones debe ser un fan de la remasterización, por fin es un miembro real de la banda). Las nuevas ediciones nos han hecho alcanzar el olimpo, escuchar canciones como Echoes o Heartbreaker sin tener el Paracetamol a mano ha sido gracias a los remasters.

Y en último lugar porque estamos en el siglo XXI y toda mejora es buena. Lars Ulrich, Eddie Vedder y Jimmy Page lo saben, por eso han remozado sus obras, para hacer de esta vida algo mejor y no hacernos daño, para paliar el dolor sufrido por ese sonido digno de tasca futbolera, editando remasters que nos hacen mejores rockeros. Cuando todos pensábamos que gran parte de la música era ponzoña mal producida entonces las ediciones remasterizadas salvaron nuestros culos. Esos relanzamientos salidos de un herbolario, donde todo es sano, natural y bello, donde se busca curar las heridas que han producido años de grabaciones atroces que han reventado nuestros tímpanos sin piedad. Y es que… ¿Quién no se ha quejado alguna vez de lo bajo que suena el Aenima de Tool cuando un remastered lo arregla todo? Si hay remasters es por el bien de los músicos, que no quieren morir dejando una colección de tufos como legado, y por el de los oyentes, que nos acerca mejor a la música, y si no que se lo digan a Jason Newsted.

En contra.

Por Rafa Diablorock:

Si amigos, a mí también me ha salido conjuntivitis en ambos ojos al leer algunos de los discos a los que el bueno de Serart les metería mano de manera despiadada. Y es que remasterizar, retoquetear y modernizar es algo positivo sí o sí para muchos que no entienden que hay cosas que son tan perfectas que no merecen ser modificadas, ni siquiera por sus propios creadores una vez han sido entregados a su público en un momento de la historia.

He aprendido a no ser tajante, no diré que no me gusta el ketchup, pero en general no me gusta echarle ketchup a la comida, y algo así me pasa con los remastered. ¿Cuándo tienen sentido? Hay discos grabados en la era analógica, hace décadas, que fueron remasterizados para ser editados en CD en los primeros días de la era digital, de ahí que muchos clásicos fuesen editados en CD en la década de los 90, resultando auténticos posavasos que merecían haber sonado como lo hacían en vinilo. Ahí sí estoy de acuerdo en que se realice una nueva remasterización de los masters analógicos a CD y digital, porque las primeras ediciones en CD de The Beatles, Led Zeppelin, Black Sabbath… o Judas Priest incluso a finales de los 70 y primeros de los 80, eran una auténtica basura que no hacían justicia al original. De ahí que en estos casos apruebe su remasterización actual, y se vuelva a tirar de los masters originales y se les de réplica digital para que suenen como ya soban en vinilo en los 7o, pero nunca “mejor” o “mas modernos”.

Salvo ese tipo de excepciones… ¿qué sentido tiene remasterizar un disco grabado en la era digital?, ¿qué sentido tiene cambiar un disco que quedó registrado de un modo por otro distinto? ,¿cómo voy a ver con buenos ojos que se modifiquen y añadan pistas? Eso es como echar ketchup al jamón de bellota, eso es como pintarle una gorra y unos piercings a Las Meninas. Podemos compararlo con el cine, entiendo que se limpie la imagen, y que una nueva copia en HD rescate el original que quedó registrado en el celuloide… pero ¿quien quiere efectos digitales añadidos en Espartaco?

Hay cosas que no se tienen que actualizar, hay discos perfectos en su imperfección, porque, como dijo Wassily KandinskyToda obra de arte es hija de su tiempo“. Cada disco  tuvo un momento, unos medios técnicos, y unas meteduras de pata, y eso ya forma parte del álbum, ¿por qué robarselo? Yo no quiero una escultura de Miguel Ángel con el mármol serigrafiado en colorines, no quiero un film de Charlie Chaplin en multicolor y con voces, no quiero una sinfonía de Beethoven con drum n’ bass…. y no quiero un disco de Ozzy con otro bajista (como pasó con sus dos primeros discos), ni un disco de Nine Inch Nails con pistas de menos o de más (como pasó con Pretty Hate Machine).

Por no decir que discos como Far Beyond Driven de Pantera, o Superunknown de Soundgarden, que han sido recientemente reeditados y remasterizados, fueron grabados en unos estudios y con unos medios con los que hoy día es imposible volver a poder trabajar; álbumes absolutamente sublimes que sonaban en los 90 como ningún disco de estos días puede soñar en sonar, y sin embargo, fueron adulterados absurdamente con la única intención de sacarles los cuartos al público, con llamativas nuevas portadas y fotografías. Lo próximo será remasterizar los discos de remezclas.