En 1998 Zack de la Rocha y cía nos regalaron dentro de la banda sonora de la apestosa Godzilla (1998) otra de sus grandes composiciones. Las letras, incendiarias como siempre, son una crítica feroz al consumo y a la manipulación que ejercen los medios de comunicación para controlar a las masas. La labor de Tim Commerford al bajo es una de las mejores aportaciones que ha hecho dentro de su banda madre, sin hacer de menos al ritmo de Brad Wilk o al imaginario de riffs de Nintendo Tom Morello. Una canción que reúne las mejores cualidades del cuarteto, construida sin aditivos que no sean los instrumentos de la banda, como bien han remarcado en todos sus discos.