Texto por Kashmir.


Hoy 5 de abril es un día señalado dentro de la música en general, y el grunge en particular. Hoy hace 23 años que falleció Kurt Cobain a manos de Phil Collins, el cual quería ocupar su puesto en Nirvana (tarde o temprano saldrá todo a la luz). Pero para muchos diablorockers, tan importante o más es la desaparición de otra leyenda, Layne Thomas Staley.

Imposible olvidar ese 5 de abril del 2002. Por mucho que no resultase ninguna sorpresa, debido a las desalentadoras noticias (o falta de ellas) en los últimos tiempos sobre él, no dejó de ser un mazazo terrible. Layne se había recluido en su apartamento de Seattle, donde apenas se relacionaba con nadie, y sólo se dedicaba a pintar, jugar a videojuegos y drogarse. Alguien que lo vio una vez por la calle en aquellos días se quedó tan estupefacto que Layne llegó a decirle “no, no estás viendo un fantasma, soy yo”. Acudía a alguna reunión de la comunidad de vecinos donde se ponía a divagar sobre unicornios y la necesidad de poner rampas en lugar de escaleras en todo el edificio. Genio y figura…

Echando la vista atrás, sus últimos momentos de actividad musical, seguro que sacado casi a la fuerza de su tumba, fueron en septiembre de 1998 para ayudar a grabar la fúnebre “Died” y la brillantísima “Get Born Again” para la caja recopilatoria “Music Bank”. Dos meses después puso voz a la cover de “Another Brick In The Wall” para la banda sonora de la peli “The Faculty”, junto a Tom Morello, Perkins de Jane’s Addiction y Lenoble de Jane’s y Porno For Pyros. Se hicieron llamar Class Of ’99, aunque Layne no se relacionó con el resto, estaba ya en avanzado estado de deterioro. Dave Jerden (productor de “Dirt”) decía por entonces que Layne pesaba menos de 40 kilos y era blanco como un fantasma”. Cantrell se negaba a comentar nada sobre el estado de su amigo y compañero.

Sus últimos años desde luego fueron un auténtico calvario. “Sé que estoy a punto de morir, por lo que me hicieron el crack y la heroína durante años. Nunca quise acabar con mi vida de esta manera”. A pesar de lo duras y desesperantes que son estas palabras que supuestamente dijo poco tiempo antes de abandonarnos, deja claro que, aunque su vida había sido muy oscura y complicada desde niño, su verdadero carácter era el de un chaval alegre y bromista. No hay más que ver las imágenes del dvd “Music Bank” donde derrocha muchísimo sentido del humor, lejos de la imagen de torturado y drogadicto que se pudiera tener. Pero no sólo ante una cámara era así, todo aquel que lo conocía hablaba de Layne como una persona dulce y dicharachera. Todo empezó en su infancia gracias a la figura errática de su padre, borracho y drogadicto del que su madre siempre quiso proteger, hasta que se divorció. Nuestro protagonista echaba de menos a su padre, por mucho que le dijeran que había muerto (cuando no fue así), él no lo creía. Pensaba que si se convertía en una celebridad él volvería. Los genes jugaban en contra suya también.

Layne creció como un chaval muy curioso e intranquilo, le encantaba el arte, pintar y la música. Pero a su vez era un chico problemático que se metía en peleas, hasta que en el colegio lo enviaron a un instituto para jóvenes afectados por problemas sociales. Empezó en la música tocando la batería, realmente se le daba bien, pero sus aspiraciones siempre fueron las de cantar. Probó en varias bandas de hair metal hasta que Sleaze se convirtió en Alice N’Chains y por fin pudo coger un micrófono. Ya en 1987 conoció a Cantrell, formaron Alice In Chains, y el resto es historia.

9 años más tarde, tras una discografía monumental y perfecta en AIC y su proyecto paralelo Mad Season, llegó otro de los momentos más duros que tuvo que sufrir, el fallecimiento del amor de su vida, Demri Lara, a causa del consumo de drogas. Esto hizo que Staley se hundiera aún más en la depresión y cayera aún más profundo en su agujero. “Las drogas habían trabajado para mí durante años, y ahora se están volviendo en contra mía, ahora estoy caminando a través del infierno” dijo sorprendentemente (no era Layne hombre de entrevistas) para la Rolling Stone en esos días. Días en los que dio los últimos shows en directo con la banda. En el MTV Unplugged encontramos a un Layne con una depresión y drogadicción de caballo, con poca dentadura, sus guantes para tapar los picos entre los dedos, palidísimo, rodeado de velas evocando un próximo funeral, equivocándose en algún tema,.. y a pesar de todo canta desde las entrañas con tal fuerza y emoción que ese dolor y angustia lo transmite como pocos lo han podido hacer de manera tan real. Semanas después dio su último concierto con AIC en Kansas City, en una pequeña gira como teloneros de KISS. Y en febrero de 1997 hizo su última aparición pública con la banda en los premios Grammy, donde estaban nominados por “Again”.

Cantrell siempre manifestó su frustruación por no poder continuar con AIC desde esa fecha hasta que desapareció Layne. “Es muy frustrante, pero estamos juntos en esto. Nos mantuvimos así en los buenos momentos, y nos mantendremos juntos en los tiempos difíciles. Nunca nos hemos apuñalado entre sí por atrás ni hemos hecho ese tipo de mierda que se ve muy a menudo”. El 19 de abril del 2002 Layne fue encontrado muerto en su casa, habían pasado dos semanas desde que se había inyectado una dosis letal de heroína + cocaína (speedball). Su cuerpo, ya descompuesto, estaba en un sofá, rodeado de drogas, varias latas de pintura de aerosol e iluminado por el parpadeo de un televisor. Es tan triste recordar la manera en que murió, en total soledad, de alguien al que no sólo tienes en un pedestal por su arte, sino que lo querías como si fuese un familiar, un familiar muy cercano. Ese al menos es mi caso, posiblemente sea el músico que más profundo me ha llegado.

Un par de meses después de su muerte Cantrell publicaba “Degradation Trip”, el cual dedicó a la memoria de Layne. Jerry también tenía lo suyo con las drogas y depresiones, pero tuvo más suerte y equilibrio para no llegar a rascar el suelo del agujero. Esa frustración como decía más arriba que manifestaba Cantrell se convirtió en luto. Hasta que varios años más tarde Kinney, Inez y el propio Cantrell hicieron algunas actuaciones especiales con distintos vocalistas. DuVall, que ya compartió gira y amistad con Jerry tiempo atrás, se convirtió de manera natural en el apoyo de Jerry en tareas vocales y en ocasiones de guitarras, nunca llegó para sustituir a nadie, su rol es otro. Layne es insustituible, era el alma de AIC, pero Cantrell y el resto tenían todo el derecho a continuar con la banda y resucitarla de entre los muertos. Y no lo han podido hacer con mejores resultados, actuando con el máximo respeto y entregándonos dos obras a la altura de su anterior y majestuosa discografía. Eso no lo puede decir cualquier banda con tales circunstancias. Ante eso, total respeto y admiración. A estas alturas están preparando un esperadísimo tercer álbum de estos AIC 2.0. Layne seguro que desde donde esté acepta y aplaude esta nueva andadura.

Hoy 5 de abril es un día señalado, han pasado 15 largos años sin Layne, y como desde el primer día que lo descubrí, si pongo cualquier tema suyo, su voz me sigue estremeciendo. Nos sigue estremeciendo.  “In The darkest hole, you’d be well advised. Not to plan my funeral before the body dies“. Nunca quisimos planearlo, y aunque tu cuerpo por desgracia sí murió, tu alma y tu música son eternas.