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Sello: Rise Records.

Crítica por Serart.

 


Echando la vista atrás parece mentira que hayan pasado 17 años desde ese disco que impresionó a prensa y público llamado Relationship Of Command, obra que partió los esquemas musicales de la época, un tiempo en que el Rock se encontraba en uno de sus mejores momentos, década en que veíamos como unos estilos se mantenían, algunos despuntaban y otros empezaban a llegar al gran público, como el hardcore. At The Drive-In fueron los culpables de que este último estilo llegara a todo el mundo de la mano de Ross Robinson, siendo una de las bandas más influyentes dentro del rock reciente. Omar Rodriguez y Cedrix Bixler contaban con una tripleta del calibre de Jim Ward, Paul Hinojos y Tony Hajjar, y sus conciertos eran tan intensos que terminaron por destrozar a la banda en todos los sentidos, dando carpetazo al asunto y abriendo el archiconocido periodo The Mars Volta.

Ahora, con las cosas más claras, y a pesar de que el carismático Jim Ward haya decidido abandonar de nuevo la formación, la banda se ha reunido y ha ido calentando motores en una gira que les llevó por el mundo gran parte del año pasado, y que ha desembocado en su primer LP desde el año 2000. Y aunque no encontramos la magia y locura de su álbum estrella, sí que estamos ante una colección de canciones psico-hardcore que reúnen lo mejor de su sonido. Podríamos entender que tampoco aportan nada nuevo, pero este sonido está patentado de manera especial por los chicos de El Paso, y temas tan redondos como No Wolf Like A Present o Continuum defienden con creces la vuelta al ruedo de la banda. Las composiciones tienen ritmo y las guitarras son, como siempre, muy alocadas, dotando a la música de una atonalidad seductora.

Tilting At The Univendor podría haber sido el single más radiable de Relationship Of Command, ya que la producción sigue la senda marcada por Ross, áspera y corrosiva a pesar de que la agrupación suene más melódica, mientras que Governed By Contagius está mucho más cerca de The Mars Volta que de la propia banda. Se nota que Omar sigue manejando el cotarro prácticamente a todos los niveles, pero hay que alabar que se nota una libertad en las composiciones que no se olía desde hacía tiempo –Antemasque dejó mucho que desear a pesar de sus buenas intenciones-, y eso es porque los músicos se encuentran cómodos en canciones tan lisérgicas como Pendulum In A Peasant Dress o Incurably Innocent, que suenan redondas, y en las que podemos disfrutar de la complicada y apasionada voz de Cedric, que desarrolla todos los registros vocales que posee de una manera asombrosa.

In•ter a•li•a, o Inter alia, es un disco hecho por y para los fans de un grupo que aportó su granito de arena en esto del rock´n´roll hace casi dos décadas. Puede entenderse que su vuelta no sea necesaria o que no aporte nada nuevo dentro de su discografía, pero desgranando el álbum poco a poco, canciones como Holztclaw o Torrentially Cutshaw nos hacen darnos cuenta de la importancia que tuvieron en su momento y lo bien que han sobrevivido a su tiempo, estamos ante uno de los discos obligados e imprescindibles de 2017, su notable factura alegrará a más de uno.


“No Wolf Like the Present”
“Continuum”
“Tilting at the Univendor”
“Governed by Contagions”
“Pendulum in a Peasant Dress”
“Incurably Innocent”
“Call Broken Arrow”
“Holtzclaw”
“Torrentially Cutshaw”
“Ghost-Tape No. 9″
“Hostage Stamps”