Texto por Serart.


La segunda mitad de los 90 fue una época de cambios dentro de la música. El Grunge empezaba a dar síntomas de agotamiento y Dave Grohl seguía empeñado en levantar su proyecto Post-Nirvana después de aquél sobresaliente álbum debut que había construido él solo. Siendo tan joven ya se daba por descontado que estábamos ante uno de los músicos con más talento de aquel momento, y dió en la diana con esta pieza de rock alternativo llamada “The Colour And The Shape“.


Es en este disco cuando se puede hablar de una banda con todas las letras, con Pat Smear a la guitarra y Nate Mendel al bajo, ya que en estudio Grohl se encargaba directamente de la batería, lo que llevó a que el primer batería, William Goldsmith, (Ex Sunny Day Real Estate) dejara el proyecto y se reclutase a Taylor Hawkins, uno de los miembros más carismáticos de la agrupación a día de hoy.

La obra, grabada en el estudio Grandmaster de Los Ángeles, fue el gran salto a la fama de Dave Grohl, gracias a una colección brillante de composiciones que nos llevaba desde el rock radiable más potente hasta lo más intimista que había creado el artista hasta esa fecha. Hoy en día es el disco de la banda que más ha vendido en todo el mundo, alcanzando los casi 3 millones de copias.

Doll abre la lata con un minuto y pico de tranquilidad donde se observa a un frontman calentando motores, una intro que da paso a ese single redondo que destrozó los charts mundiales llamado Monkey Wrench. Hablamos de una canción que jamás te cansas de escuchar, con un ritmo donde el grunge, el rock y el punk se mezclan con unas vocales jugando con las melodías limpias y la rabia de su break. Mención especial para los vídeos que acompañaron a los singles del álbum, en los que ya se podía observar la tendencia de la banda a cachondearse de todo en las canciones más movidas, o a crear mini películas en los temas más serios, porque si algo tiene Grohl es que es un peliculero. Un rock-star en toda regla, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Hey Johnny Park! suena más heavy en sus guitarras, jugando con una estructura tranquila para explotar en el coro y sentar las bases de un sonido que tomaría para desarrollarse en posteriores álbumes. El sonido Foo tiene su origen en este álbum, y My Poor Brain da fe de ello, melodías alternativas que influenciaron a discos como One By One o In Your Honor. Wind Up nos lleva más al sonido Nevermind, mucho más visceral, rockera y corrosiva que los temas anteriores. Gil Norton hizo una labor sobresaliente en la producción, ya que cada composición suena de una manera diferente y dota al conjunto de una variedad monumental, The Colour And The Shape contiene todas las ideas musicales que más definen la personalidad de su alma mater.

De este modo Up In Arms pega un giro musical y se acerca a esa apreciable composición que es Big Me de su disco debut, con su aire desenfadado y popero, una canción simple en su estructura pero divertida y disfrutable hasta la médula. La cara B no baja el nivel mostrado anteriormente en ningún momento. My Hero es una canción para el recuerdo. Dedicada en exclusividad al fallecido Kurt Cobain destila melancolía y tristeza a partes iguales, es un single sentido y poderoso que muestra la gran creatividad de Dave Grohl, uno de las mejores piezas de la banda hasta la fecha.

La contrapartida viene con See You, pura alegría y diversión en el estudio. Un respiro de la banda tocando palos musicales más clásicos y más livianos. Enough Space nos devuelve la dinamita de la primera mitad, espacial en el tratamiento de las guitarras y con un aire casi “metalero”. Gran tema que pocas veces han tocado en directo, una pena, ya que es pura fuerza para levantar al público.

Lo que queda del álbum es el broche de oro perfecto para redondear el minutaje, con February Stars, un In Crescendo con un final explosivo, Walking After You, balada que se mantuvo en las listas de todo el mundo durante mucho tiempo y New Way Home, desatada y radical para apuntillar con sobresaliente un álbum tan importante dentro de la evolución de Foo Fighters.

Dejamos como mención especial para el final Everlong, de esos temas que hacen levantar estadios enteros. Para muchos es pieza fundamental para recordar ciertas vivencias del momento que salió a la palestra, con ese memorable vídeo de sueños desternillantes y emociones enfrentadas; una de las canciones más mágicas de la discografía del grupo.

El resto es historia. Foo Fighters han conseguido un status de banda universal que les ha llevado a encabezar todos los festivales allá donde pasen, a presentar sus giras en grandes estadios o a colocar el rock de nuevo en las listas mundiales. Aunque es cierto que su discografía peca de cierta irregularidad, y que muchas veces el “buen rollo” de Grohl puede resultar cargante, estamos ante una banda única que ha seducido a la mayoría de los seguidores del rock. Celebramos el 20 aniversario de The Colour And The Shape con gusto, un álbum al que se le tiene más que cariño. Nos acompañó a muchos que hace 20 años deseábamos encontrar el siguiente paso a las bandas que habían despuntado en la primera mitad de los 90, algo que Foo Fighters nos regaló a lo grande con trece cortes para el recuerdo.