Texto por Serart.


Los orígenes de Mastodon son bastante extraños. Parecía que la banda había ido sin rumbo fijo hasta que su vocalista principal¸ Eric Saner, abandonase por motivos personales, y se pudiera dar forma a su primer larga duración, el cual venía precedido de una demo de cuatro canciones y un EP, Lifesblood, ambos recopilados a posteriori en ese material para fans de la banda llamado Call Of The Mastodon.

Conociéndose en Atlanta en un concierto de High On Fire, los cuatro miembros dieron con la tecla en un debut apadrinado por Matt Pike, que les acercó al sello metalero por antonomasia de la actualidad, Relapse Records. De este modo, Remission destaca por ser un disco que es más que un simple debut. A pesar de las claras influencias de grupos como Sepultura o los propios HOF, las guitarras de Bill Kelliher y Brent Hinds se caracterizan por entremezclar el metal más experimental con el rock progresivo más imaginativo, y es justo en esta mezcla donde reside la esencia y calidad de Mastodon.

Secundados por la técnica sorprendente de Brann Dailor a la batería y las líneas magnéticas de Troy Sanders al bajo, el grupo conseguía desde un primer momento un estilo muy definido y particular, con una gran cantidad de cambios de ritmo, más propios del thrash y del death, patentados desde la canción que hace de obertura del disco, Crusher Destroyer, digna de una carrera de Mad Max, con ese desparrame visceral en su composición pasada de revoluciones, fuego a raudales mientras se quema el motor a base de gasolina. March Of The Fire Ants fue el primer single oficial de los metaleros, llevando el peso de la canción Hinds y Kelliher, que marcarían las bases de lo que encontraríamos en discos tan importantes dentro del metal moderno como Blood Mountain o Crack The SkyeRitmos sincopados y riffs cambiantes, pasando de un extremo a otro con una facilidad asombrosa y una técnica original y depurada.

Las vocales se repartieron entre Brent y Troy, principalmente este último, ya que Brann no aportaría su voz hasta su cuarto álbum. De ahí que Remission sea un disco mucho más sucio, sludge y corrosivo de lo que encontraríamos a lo largo de su carrera, ya que se observa a una banda joven con ganas de rockear y sonar auténticos, no con la madurez y pausa de sus posteriores discos. Workhose es un ejemplo claro de ello, marcando el camino compositivo de Leviathan y Blood Mountain, que con Remission forman la trilogía del fuego, el agua y la tierra. El grupo siempre ha mostrado su interés por el ocultismo y lo sobrenatural, elementos que se ven remarcados en el artwork de sus obras, de Paul Romano en sus inicios, y en las letras de las canciones.

Ole´Nessie sirve como break dentro de los once cortes del álbum, con una influencia total de Neurosis que se ha ido repitiendo durante toda su carrera, con la ya clásica colaboración de Scott Kelly en todos sus discos, otro de los padrinos de los rockeros de Atlanta. Para el segundo tramo se alternan cortes rápidos, como Burning Man o Mother Puncher, y los que para servidor ganan más con el paso del tiempo, como Trilobite o Elephant Man, las canciones más progresivas del álbum debut, que en ciertos momentos pueden llegar a recordar a Metallica en los punteos de guitarra. Hinds se explaya a la hora de componer con Kelliher, sonando mucho menos cerebral que en la actualidad, ya que el sonido de Mastodon ha perdido casi toda su fuerza en busca de un sonido más equilibrado y adulto.

Remission podría definirse como la semilla de una corriente metal del siglo XXI. Mastodon, a pesar de sus fastidiosas limitaciones en directo, son precursores de un estilo que se ha extendido por todo el mundo y que ha influenciado a miles de bandas, tanto posteriores como coetáneas. Y aunque se eche en falta un mayor desparpajo y compromiso a la hora de ejecutar en vivo sus canciones -su gran talón de Aquiles- hay que reconocerle al César lo que es del César. Su sonido se registra, recuerda y evoca a las primeras de cambio, y en un género tan saturado como el metal ya es mucho camino recorrido. Esperemos que definitivamente se sienten en el trono como reyes de su corriente, tienen todas las aptitudes necesarias para ello. Cualidades que nacieron con este excelente álbum de presentación, sólo hace falta que sean capaces de hacernos sentir en vivo lo mismo que consiguen en estudio. Potencia y misticismo rockero con sello de registro, derribando barreras gracias a la calidad incuestionable de unos músicos que siguen dejando su huella de manera imperecedera en el rock.



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