Tool.
“North American Tour 2017”.
Eaglebank Arena, Fairfax, Virginia (EEUU) – 24 de mayo de 2017.

Crónica por Guede.
Fotos: Jason Hugues.


Tool se han convertido en un monstruo, arrasando allá por dónde pasan, sean conciertos propios en enormes pabellones o liderando grandes festivales. Las entradas vuelan en cuestión de segundos. Y todo ello sin el apoyo de ningún lanzamiento en más de 11 años y continuando con su casi asfixiante y extremado hermetismo en todo lo relacionado a sus actividades y actos promocionales.  Un éxito que no tiene parangón alguno en la escena musical actual.

La banda californiana se presentaba en Virginia para dar inicio a otra gira sin nuevo material que presentar. Aunque en esta ocasión la expectación era diferente, ya que desde que anunciaron los shows, eran continuos los rumores sobre la posibilidad de que presentasen algún adelanto o incluso el lanzamiento del esperado nuevo disco para estas fechas. Nada más lejos de la realidad, aunque no creo que eso impidiese que la totalidad de los asistentes saliesen con una sonrisa de oreja a oreja.

La experiencia de Tool en directo hay que vivirla con el alma y la mente libres. Concentrarse en la música, y todo lo demás vendrá sólo. No se va a contemplar a una banda comunicativa, bailonga o saltarina, en el sentido tradicional del circo del rock.  Además si se va con la idea preconcebida de su robusta rigidez en cuanto a los setlists, que vienen siendo casi los mismos desde que presentaron el 10.000 days, y que apenas varían durante una gira, la decepción puede ser grande.

Aunque te invadan dichos prejuicios, todo esto se evapora cuando ya desde la intro, consistente en unos simples ruidos o acoples que bien podían recordar a una nave espacial extraterrestre, las emociones se ponen a flor de piel y no pararán durante las siguientes casi dos horas que dura el show. Son tan monumentales las canciones de la banda que necesitaríamos páginas y páginas para describir una a una las sensaciones que nos transmiten. Estamos hablando de verdaderas obras de arte.

El inicio no podía ser mejor, con la demoledora The grudge, pieza barroca por excelencia, que siempre se ha mostrado muy efectiva para el inicio del espectáculo. Como viene sucediendo desde la gira del Lateralus, la disposición de los artistas en el escenario es la misma, con el controvertido Maynard ocupando la posición trasera en la penumbra al lado de la imponente batería de Danny Carey. Sin tiempo a asimilar lo que estábamos contemplando siguieron con la dupla Parabol/Parabola… Con el sonido ya completamente ecualizado y el público cada vez más enchufado. Aquello era apoteósico. No había vuelta a atrás. Maynard lidiando satisfactoriamente con uno de los temas más difíciles de interpretar; pasan los años y por suerte sigue conservando tal prodigio de voz… Y que dure. Un poco de calma con otro hit, Schism, y maravillados con la técnica del señor Chancellor al bajo. Las imágenes de las pantallas integradas totalmente con la música, dotándola, si cabe, de más drama y angustia. Universo Tool en estado puro.

Con Opiate, regreso al pasado, con un tema ligero pero que desembocó en una trabajada jam como pocas veces he podido contemplar. Al trío instrumental se les notaba frescos, con muchas risas y miradas cómplices. Mientras, Maynard desde la penumbra estaba también más charlatán que de costumbre. El rollo de Tool feat Maynard que algunos quieren ver todavía no tiene atisbos de consumarse. Aenema es un tema que nunca puede faltar en un show de Tool, perfección en estado puro, el santo grial. Los fans coreándola como si de un tema pop se tratase. Para dar mayor énfasis, la mejor exhibición en cuanto a luces y lasers de la noche.

Más calma con Descending, una pseudo interludio que supuestamente estará presente en el nuevo disco. En la línea mística de parabol o disposition. Es fija en el repertorio desde hace algún tiempo. Quizás sea una pequeña concesión para los fans más pacientes del mundo. Sin solución de continuidad, la triada definitiva, Jambi, Forty six and two y la épica Third eye, con la fantástica intro de Timothy Leary. ¿Se podía pedir más después de esto? Tras una breve pausa, tomaba las riendas Danny Carey para hacer un breve solo de batería y demostrar que a sus ya 56 años todavía tiene una pegada increíble.

Ya preparados para la recta final, con Vicarious, que no ha alcanzado tanta popularidad como otros temas, no siendo fija en los sets, pero que realmente es otra joya, con varios cambios de ritmo tremendos. Adam Jones, el gran tapado, demostrando poderío a la guitarra.  No es el guitar hero por excelencia, pero su facilidad por innovar y crear riffs lo hacen ser un referente. Sweat, rescatado de su prehistoria, mucho más dura que la original. Se agradece esa parte más macarra y directa.

Y ya llegamos al final. Después de que Maynard diese las gracias por la asistencia y lanzando alguna que otra consigna social, nos encontramos inmersos en los ruiditos de (-) Ions a modo de intro para Stinkfist en versión extendida. Es increíble la fortaleza de esta canción. Pese a ser un tema bastante accesible, en vivo la superan. Una extraña sensación de axfisia… Todos los instrumentos tan meticulosamente conjuntados junto a la voz distorsionada dan la sensación que el aire no fluya y que el tiempo se detiene. Tal vez sea sólo una divagación a consecuencia de estar expuesto al virus Tool.

Y así fue, dos horas que parecieron dos minutos. Supo a poco. Contemplar a estos cuatro colosos como ejecutan piezas extremadamente complicadas, los elogios se quedan pobres. No hay palabras para describir tales momentos. Con semejante exhibición nadie se acuerda del ansiado nuevo disco. Me quedo en paz.


SET-LIST

The Grudge
Parabol
Parabola
Schism
Opiate (extendida)
Ænema
Descending
Jambi
Forty-Six & 2
Third Eye

Set 2:
Drum Solo
Vicarious
Sweat
(-) Ions
Stinkfist (extendida)


Actuación completa no profesional en multicam.