Resurrection Fest .
Warm-Up Party.
5 de julio de 2017 – Viveiro.

Crónica y fotos: Rafa Diablorock

  • Crónica primera jornada AQUÍ.
  • Crónica segunda jornada AQUÍ.
  • Crónica tercera jornada AQUÍ.

 


Había ganas de festival, y el llamado Warm-Up Party, fiesta de presentación previa a las tres jornadas de festival, superó todas las expectativas y el recinto acotado para la actuación de las siete bandas se quedo pequeño, muy pequeño. La asistencia de público que acudió a la llamada agotó las entradas, y en las últimas dos actuaciones el público que quedó fuera de la carpa del Ritual Stage era muy superior al que pudo disfrutar dentro la misma. Mucha demanda en los tickets y barras, como siempre en unas más que en otras, y la sensación era de que la asistencia de público fue mucho más de la esperada. Posiblemente para el año que viene, si las bandas son del mismo tirón, se planteará el asunto de otro modo. Llegamos con el tiempo justo de ver la actuación de las dos últimas bandas, además de aprovechar para echar un ojo al recinto y algunas de sus novedades. Aunque en la Warm-Up party unicamente se puede acceder hasta el Ritual Stage, Diablorock pudo entrar en la zona del escenario principal, Chaos Stage y zona Pandemoniun, este último con una serie de mejoras, ampliación y nuevos aspectos decorativos en la llamada Resurrection City. En la entrada del recinto llama la atención el nuevo escenario bien chulo para el prometido Desert Stage, que se estrena este año. La noria no ha venido esta vez, pero hay nuevas decoraciones cortesía de alguno de los patrocinadores del festival. Aunque el Mainstage y el Chaos Stage son muy similares a los del año pasado, la verdad es que pasear sin público por toda la zona de verde césped (natural, aquí no hace falta del otro) es imponente.

En cuanto a los conciertos, pudimos ver dos, llegando justo a tiempo para entrar al foso justo antes de que S.A. empezaran su actuación. Desde Diablorock siempre hemos sido seguidores y defensores de Soziedad Alkoholika, y aunque no tenemos la piel fina, una cosa es no estar de acuerdo y respetar diferentes opiniones, y otra muy diferente, la falta de respeto. Ayer parece que a Juan le molestó que en el foso los fotógrafos hicieran su trabajo, muchos de ellos sin cobrar un duro y fans del grupo. Mirando a los fotógrafos, Juan hizo un gesto con la mano como barriéndonos tras el tercer tema, momento en que debíamos abandonar el foso, diciendo algo así como “venga, vamos a limpiar esto de porquería”. Igual lo entendí mal, aunque no me quedaron muchas dudas al respecto, de manera que, salvo que alguien de la banda me corrija, en Diablorock no vamos a hablar del grupo esta vez, ya que sentimos que si se desprecia nuestro trabajo y el de todos nuestros compañeros no se merecen que lo hagamos. (Publicación editada: La banda nos ha aclarado que interpreté mal un gesto del músico, que no se refería a los fotógrafos sino a la presentación del siguiente tema. La banda asegura que hicieron uno de los conciertos más felices y emotivos de su larga historia, así que desde aquí no queremos empañarlo y nos unimos a la celebración. Encantados por la aclaración, encantados de que fuese una confusión. Un peso que me quito de encima y un mito que no se me cae. La banda contó con una audiencia entregada que se fue calentando más y más conforme iban cayendo los temas, con un sonido excepcional. Rabia y energía sobre el escenario de unos S.A. que pusieron a prueba la potencia del Ritual Stage y dibujaron una sonrisa en la cara a su público, sediento de decibelios. 


Tras probar sonido con un bajista que hacía versiones del No More Tears de Ozzy u Orion de Metallica, y después de que sonaran un par de temas del Aenima de Tool, Sepultura volvían a un escenario español para arrasar con todo. Kisser, Paolo, Green y Casagrande son una maquina asesina en directo, y volvieron a clavar su actuación tanto con sus nuevos temas como con los grandes clásicos de todas sus etapas, ante un público absolutamente desatado en las primeras filas. El personal de seguridad se ganó un suplemento con la de chicos y chicas que surfeando sobre un mar de metalheads llegaban hasta el escenario, a lo que Derrick Green parecía no dar crédito. Me quedo con como sonaron Kairos, Desperate Cry y Territory, aunque todos los temas funcionaron a la perfección, incluso su reciente instrumental Iceberg Dancers. Paolo con los pies clavados al suelo peros sin parar de hacer headbanging, Eloy Casagrande haciendo que parezca fácil tocar la batería en modo animal, Derrick Green con la voz impecable, y el señor Andreas Kisser dejando su toque inimitable, bastándose él solito para volver a mostrarse como uno de los mejores guitarristas de este asunto, y son ya varias décadas. Otro conciertazo de los brasileños.


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