Por Jaime Taboada.


Año 1994. Servidor se dirige a una tienda de discos, tras haber logrado ahorrar (no sin gran esfuerzo) unas 3.000 pesetas y pregunta por un título en concreto. La respuesta del mercachifle que regentaba dicha tienda me dejó noqueado como si hubiera recibido un gancho en la mandíbula del mismísimo Muhammad Ali. Aún recuerdo su cara de extrañeza al tiempo que me preguntaba “Es un Max Mix de esos?”

La tienda ya no existe y la banda de la que hablaremos tampoco, pero la anécdota tuvo lugar tal como la cuento y es real como la vida misma. Se trataba del disco de Demolition 23 y ha llegado la hora de reivindicarlo como se merece. La respuesta que recibí del tendero llegó a cabrearme en su día y aunque ahora me lo tomo a coña nunca dejó de sorprenderme que lo que en aquel momento era la nueva banda del ex–Hanoi Rocks, Michael Monroe fuese algo totalmente desconocido para el dueño de una tienda de discos.

Michael Monroe era y sigue siendo, como reza el título de la canción de Rory Gallagher, The Last of The Independents. De hecho, si comparamos al Monroe de la actualidad con el de 1993, poco ha cambiado. Tiene actualmente 24 años más de edad, pero sigue siendo el mismo punk-glam-rocker al margen de todo, nadando contra corriente y con una coherencia y una dignidad envidiables. Además de mantener un excelente nivel tanto en sus grabaciones como en directo. Y al igual que entonces, ostenta la categoría de artista de culto, lo que quiere decir que es venerado por sus fans, pero que nunca será un artista de dar pelotazos en ventas o llenar grandes recintos.

Tras la disolución de Hanoi Rocks en 1985 Michael no se durmió en los laureles e inició una carrera en solitario. Se trasladó a New York y junto a Stiv Bators y Steve Van Zandt (si, el Little Steven de La E Street Band y el Silvio Dante de The Sopranos) colaboró en el proyecto benéfico Sun City. Grabó además un disco en solitario, Nights Are Son Long, que no fue precisamente un éxito, pero que le permitió en 1987 firmar con una multinacional y publicar el buenísimo Not Fakin´It en 1988. En plena fiebre sleazy  nunca estuvo nuestro protagonista más cerca del éxito que en aquel momento. Admirado por Guns´N´Roses, el propio Axl intervino en el vídeo de Dead, Jail or Rock´n´Roll. Pero aunque el disco, en el que volvía a trabajar con Steve Van Zandt, fue un moderado éxito, no llegó ni mucho menos a los niveles de popularidad que alcanzaron sus discípulos, pese a ser reconocido como influencia capital y haber aparecido posteriormente como invitado tanto en Use Your Illusion como The Spaghetti Incident.

Tras su aventura en solitario, y ya plenamente establecido en Estados Unidos, se embarcó, junto a Little Steven (que antes llamamos Steven Van Zandt, también conocido como Steve Lento, Miami Steve…) en una proyecto denominado Jerusalem Slim, del cual salió escaldado. Steven y él tenían una visión muy diferente del rock y parece que la de Steven fue la que se impuso. Michael siempre se quejó de que el material era bueno, pero la producción y las mezclas, sobre las que él no tuvo ni voz ni voto, destrozaron un disco que el cantante preferiría borrar de la historia.

Quemado, sin contrato discográfico y considerado casi como tóxico para la industria discográfica, el finlandés, mata el tiempo en New York City montando una banda con la que se dedicaba a tocar versiones en clubes de la Gran Manzana. Además de Michael, estaban involucrados el guitarrista Jay Hennings y el batería Jimmy Clark. Y según el día, sobre el escenario había otros músicos invitados, llegando a intervenir en los conciertos nombres ilustres como Sebastian Bach, Kory Clarke o el mencionado Little Steven. Conforme los conciertos iban atrayendo a mas gente, Michael se iba ilusionando y empezaba a pensar en la banda como algo estable. Bautizó al grupo como Demolition 23 y con la ayuda del influyente Van Zandt consiguió un contrato discográfico. Fue en ese momento, con buenas perspectivas, cuando apareció otro ex Hanoi Rocks para ocupar un puesto en la formación. De nuevo Sami Yaffa, volvía a estar al lado de su viejo amigo. Así, con Yaffa en el equipo y Little Steven como productor y co-escritor de más de la mitad de las canciones, Monroe y los suyos, entraron en los neoyorquinos estudios Powerstation para grabar uno de los títulos básicos de los 90´s a mi entender. Un clásico de culto que, por desgracia, no tuvo la repercusión merecida ni deseada.

Hablar de Demolition 23 es, para mi, hablar de un auténtico tesoro rockero. Un disco que transitaba entre el hard rock y el punk con 10 canciones redondas y que lo tenía todo para triunfar. Pero que no solo no lo logró, si no que, por desgracia, casi fue borrado de la memoria colectiva posteriormente. Cuando hablamos de punk rock a veces nos formamos una imagen mental de canciones rápidas, guitarreras, breves y agresivas. Y con cierta dosis de rabia y mala uva. Sin ser una imagen incierta o equivocada, en el disco de Demolition 23 en particular y en la carrera de Michael en general, la definición de punk rock se extiende mas allá. Se refleja en la actitud, en la letras y va mucho más allá de un sonido o de una producción concretas. Este es uno de esos casos en donde la actitud punk sobrevuela durante todo el disco. Incluso en canciones con un sonido apartado de ese estilo. Se percibe un tono de aspereza, desencanto y agresividad presente a lo largo de todo el disco. En ese aspecto (y en otros muchos) me recuerda a otro de esos grandes discos casi secretos de los 90´s como fue el de Neurotic Outisiders.

El disco comenzaba con Nothin´s Allright que indicaba por donde irían los tiros. Un sonido seco, rudo y agresivo, alejado del sleazy o del metal. Canción directa, con un estribillo memorable (“You´re a sixties baby….You´re a seventies baby…You´re an eighties baby…”) y unas guitarras que parecían sacadas de Nevermind The Bollocks. El final de la canción enlazaba con Hammersmith Palais y Scum Lives On. Un trío inicial de los que, parafraseando al personaje de Robert Duvall en Apocalypse Now, hacían que el disco oliese a victoria. Hammersmith Palais era otra canción punk rock con una estupendoa aúnque algo sombría letra, mientras que Scum Lives On, mas ralentizada, tenía un sonido más hard rockero y Michael, con toda la mala hostia del mundo, se lamentaba del fallecimiento de muchos de sus amigos a una edad muy joven mientras que mucha chusma parecía poder vivir casi eternamente. Una canción en la que en la que se mencionan expresamente varios nombres, entre ellos los de Stiv Bators y Johnny Thunders, sus dos grandes amigos y cuyo espíritu sobrevuela a lo largo de todo el disco. La canción había aparecido anteriormente, en una versión algo diferente, en el disco de Jerusalem Slim, pero la de Demolition 23 era claramente superior, sobre todo por la guitarra de Jay Hennings que hizo un trabajo espectacular.

Disfunctional, tras el demoledor inicio, era una vuelta a los días de Not Fakin´It con un Monroe luciéndose con la armónica. Y tras el pequeño respiro, si es que se podía llamar así, llegaban la primeras versiones, un soberbio y salvaje Ain´t Nothin´ To Do de Dead Boys y una brutal I Wanna Be Loved de Johnny Thunders (incluida originalmente en el magistral L.A.M.F.). Dos versiones sin grandes cambios con respecto a los originales, pero ejecutadas con convicción y que servían de tributo a esos héroes fallecidos, cuyo legado el finlandés nunca ha dejado de reivindicar.

Tras la tempestad llegaba la calma con Crucified, una canción en donde el grupo baja bastante de revoluciones, que no voy a decir que es mediocre pero si que me parece inferior al resto de temas del disco. Pero tras el respiro, el siguiente tema, Same Shit, Different Day, era como una bofetada en la cara. Mi favorito del disco y con un glorioso estribillo…

(“Hey, hey, What Do You Say? Same Shit, Different Day. I Wanna Know Stuff That I Don´f Know, I don´t Wanna Die Before I Get Old!!!!”)

… que parecía pensado para corear a voz en grito en directo hasta hacer reventar las cuerdas vocales. Un HIMNO de esos por los que no pasa el tiempo y no tienen fecha de caducidad. El relevo lo tomaba la tercera de las versiones que la banda grabó. Un potentísimo Endangered Species de UK Subs que sonaba genuinamente 70´s y en el que volvía a brillar Hennings con su guitarra. Hay momentos durante el disco en el que parece que estemos escuchando al mismísimo Steve Jones. El cierre del disco, tras la tormenta eléctrica era un sentido homenaje a Stiv Bators de Michael. Un tema lento y acústico en el que le cantaba a su amigo con una letra compuesta a base de unir títulos de canciones del Dead Boy. Pocas veces un tributo ha sido tan honesto y sincero, sirviendo además de colofón y cierre magistral. Una de esas canciones que transmiten emoción en cada nota y en cada frase.

El disco se publicó y la reacción de fans y prensa fue unánime en elogios y críticas positivas. Tras el bache de Jerusalem Slim se volvía a hablar de un Monroe en plena forma e imprimiendo su sello en todas las canciones sin estar a la sombra de nada ni de nadie. Ilusionado como estaba, el cantante decidió ampliar horizontes y salir de gira mas allá de New York y cercanías. De hecho, Europa era su gran objetivo. Pero empezaban los problemas. Van Zandt tenía sus propios compromisos y no podía incorporarse al grupo como miembro fijo mientras que Jay Hennings, brillantísimo como guitarrista, en su vida personal era un desastre, lo que repercutía, cada vez más, de manera negativa en su rendimiento. Además, poco antes de partir hacia Japón para una serie de conciertos, la banda recibió la noticia de que no tenía el pasaporte en regla y no podía salir del país. Un contratiempo que, sin embargo, no iba a echar por tierra el trabajo del grupo. Michael no se echó atrás ante las dificultades y contactó con otro viejo amigo para ocupar la plaza de guitarrista. Se trataba del mismísimo Nasty Suicide, por lo que la gira de desarrollaría con 3/5 de Hanoi Rocks juntos en el escenario. ¡Casi nada! Sin embargo, fallidas decisiones de management, y una escasa y pésima distribución del disco, hicieron que finalmente, lo que podía haber sido la noticia del año, se quedase en poca cosa y pese a que los conciertos fueron muy potentes, las ventas no respondieron, ni por asomo, a las expectativas iniciales.

El frontman, que había quedado entusiasmado con el trabajo trató de mantener el proyecto , pero pronto volvía a recibir varios mazazos. Volvía a estar sin contrato discográfico y Nasty Suicide, inesperadamente, anunciaba que se retiraba del negocio musical, quemado y asqueado. Así, Michael tiraba finalmente la toalla y abandonaba New York para volver, desanimado y deprimido, a su Finlandia natal en donde pocos años después grabaría ya en solitario dos estimables discos como fueron Piece of Mind y Life Gets You Dirty, previos a la esperadísima reunión con Andy McCoy.

El disco de Demolition 23, tuvo, en los años posteriores un recorrido muy curioso. Por una parte, un reducido número de fans incondicionales (servidor entre ellos) lo reivindicarían como uno de los mejores discos de los 90 y el propio Monroe mantendría en listado de repertorio de sus conciertos varias canciones. Una señal inequívoca de la fe que había depositado en ellas.

Paradojicamente, a la vez, el disco desapareció de las tiendas y casi casi de la memoria colectiva. Llegó a prensarse una reedición en vinilo (semi oficial) hace unos años, pero es dificilísimo localizarlo en CD y no está ni siquiera disponible en plataformas tipo Spotify. Afortunadamente, algún fan colgó hace un tiempo el disco completo en youtube para que quien aún no sepa de la existencia de esta joya, pueda disfrutarla.

Si alguien, entre los que lean esto, no conoce el disco, que se haga un favor a si mismo y le de al play del enlace de youtube. Han pasado ya muchos años desde la aparición de Demolition 23. Vinieron, vieron, vencieron y pronto se volatilizaron. Pero su huella, ahí quedó para quienes deseen seguir el rastro. Honestidad, rabia, talento y convicción. Todo en uno. Alguien da más? Creo que no. Hey, hey, What Do You Say!!??

1. Nothin´s Allright

2. Hammersmith Palais

3. Scum Lives On.

4. Disfunctional

5. Ain´t Nothin´ To Do.

6 I Wanna Be Loved

7. Crucified.

8. Same Shit, Different Day.

9. Endangered Species.

10. Deadtime Stories.