leyenda

Sello: Virgin.
Productor: Nick Raskulinecz

Por Beto Lagarda.


Tras tres años de silencio discográfico los americanos Rise Against están de vuelta, y con ello, un leve pero importante retorno al estilo que habían difuminado en sus dos últimos trabajos. El hardcore punk reivindicativo que defendían les encumbró en lo más alto de la escena durante toda la década de 2000 hasta 2010, pero tras el éxito de Siren Song of the Counter Culture y The Sufferer & the Witness se lanzaron directos a la escena mainstream. Desde entonces, abandonaron progresivamente su esencia hardcore punk y ablandaron su estilo orientándose hacia cotas más alternativas. Este punto de inflexión en su carrera dotó a su horda de miles de nuevos seguidores y provocó el resentimiento de los fans de toda la vida.

Ahora, con Wolves, intentan contentar a ambas lineas de seguidores, encontramos tanto temas coreables y con gancho, a temas duros más propios de sus primeros álbumes. En la producción del álbum encontramos al productor Nick Raskulinecz (Deftones, Mastodon…), por primera vez colaborando con los de Chicago. Bill Stevenson, su productor en los últimos once años, estaba de gira con Descendents (recordemos que se trata del batería de la banda californiana) y la grabación se realizó en Nashville, Tennessee, uno de los estados republicanos por antonomasia y devotos seguidores de Trump. Este detalle influenció en la preparación del disco, sobretodo en la temática, pues un grupo como Rise Against de una marcada ideología política solo necesitaba una chispa para prender la mecha.

De hecho, el título del disco fue cambiado durante el proceso final de grabación, pues el nombre original, Mourning in Amerika (Luto en América) parecía demasiado melancólico para representar lo que el disco iba a contener, tanto musical como teóricamente. Finalmente, el tema que mejor encajó fue Wolves, haciendo clara alusión a todos seres que nos gobiernan (véase Trump).

Entrando en materia, encontramos 11 temas más dos bonus tracks en poco más de tres cuartos de hora. Vemos claramente dos álbumes dentro de Wolves, la cara A tiene las agallas y crudeza de antaño, grandes melodías y letras reivindicativas, guitarras explosivas y mucho gancho. Cualquiera de ellas encajaría en un directo, personalmente me quedo con House of Fire y The Violence.

La segunda parte del disco, del corte 7 al 11, pienso que es totalmente prescindible, con una dinámica y evolución aburrida, poco gancho y lo que es peor, muy poca personalidad. Y entramos en el bis, donde Megaphone destaca como uno de los temas más agresivos, potentes y old school del disco (curiosamente tiene que ser un bis) y cerramos con Broadcast (Signal) Frequency, que, al igual que la anterior, tiene todo lo que un fan clásico de Rise Against espera de ellos, gran tema.

Al final, un retorno a medias a las raíces con las que nos enamoramos de Rise Against, y un recordatorio del paso al lado que efectuaron para ganar más fans con el ablandamiento musical de su propuesta en los dos últimos trabajos. Un notable trabajo que se puede ubicar perfectamente entre sus excelentes y primeros cinco discos y los dos últimos más alternativos.