leyenda

Sello: Roadrunner.

Escrito por Beto Lagarda.


A estas alturas, tras 25 años y seis álbumes editados, Stone Sour no necesita presentación alguna. No sólo por sus integrantes, sino porque tienen ya un legado y un estilo personal y marcado.

Corey Taylor y sus compañeros retoman el proyecto este 2017 con ganas y se nota en la calidad del álbum. Hydrograd es un trabajo extenso aunque directo; dejan de lado el estilo temático que nos obsequiaron con el dúo de discos “House of gold and Bones” ambos notables, para dedicarse a simplemente rockear.

Con Hydrograd, la banda nos recuerda dos cosas importantes; la primera es que son una bandaza con capacidad de parir hits como la copa de un pino (Fabuless es un temazo enorme) y la segunda es que Stone Sour no es “Corey Taylor & co” ni una versión rockera de Slipknot, sinó una banda compacta más allá de nombres. Lo que ya sabíamos antes de este disco es que Corey Taylor es un cantante excepcional y uno de los mejores frontman que existen en el siglo XXI.

“Hello you Bastards”

Así arranca el disco; con un tema instrumental. A partir de ahí la banda se dedica a pasarlo en grande, a rockear como mejor saben y a regalarnos riffs preciosos a la par que cañeros. Corey aparece en una de las mejores interpretaciones de su carrera, su estado de forma actual es majestuoso. Un total de 15 temas (quizás con 12 el álbum rozaría el sobresaliente) diseñados para gustar y para corear, como la anteriormente citada “Faburless” o “song #3“, puros himnos . Otro tema con un gancho especial seria “Rose red violent blue (this song is dumb and so am I)”, que contiene cambios de ritmo a diestro y siniestro y la convierte en uno de los temas más divertidos del disco, y ojito al solo que arranca en el último minuto del tema.

Mucho podríamos deshojar Hydrograd pues está lleno de matices, todos para agradar, nunca para rellenar. Stone Sour se han marcado un álbum de notable, quizás algo largo, pero totalmente disfrutable.