Un triste hotel en una carretera solitaria, y en una de sus habitaciones, un hombre se consume por la desazón noche tras noche. Sólo un tipo con la maestría de Chris Isaak podría poner la banda sonora perfecta a esa escena con “Blue Hotel“, un temazo melancólico, pero lleno del tal fuego que la interpretación de Isaak aquí llega a ser hasta hiriente. Añádase a la ecuación un trabajo de guitarras maravillosamente 50’s y el resultado, a la vista está, es una canción memorable. Haceos un favor: registraos en el Blue Hotel, subid el volumen de vuestro equipo y colgad el cartel de “No molestar”.