Sello: RCA/Sony Music.
Escrito por Rafa diablorock.


Nadie sabe dónde puede llegar el techo de popularidad de Foo Fighters, siguen y siguen escalando, son relativamente jóvenes y tienen un hambre insaciable pese a estar en lo más alto. Sin embargo, su techo creativo sí que es algo que pudieran haber alcanzado hace tiempo, o así lo ven muchos. Con el reto autoimpuesto de superarse, Foo Fighters aparecen en 2017 con nuevo trabajo. Muchos éramos los que esperábamos un disco “convencional” de la banda de Dave Grohl, sin películas ni enfoques histórico-experimentales entre medias; y eso es justo lo que nos trae Concrete and Gold, el resultado de una banda de estadio encerrada en secreto en su local y dejándose llevar. Al final lo prometido acerca de que el disco sonaría a una mezcla de The Beatles con Motorhead era verdad, aunque fuese sólo a medias.

El primer aplauso que merece este trabajo es por la absoluta honestidad con su propio estilo, manejando temas sinceros y sin una pizca de intención radiofónica. Concrete and Gold es un álbum de incontestable rock clásico, algo de agradecer en una banda que siempre ha equilibrado la balanza de lo alternativo y el rock, y que finalmente se ha hecho absolutamente impermeable a la moda indie, que les pudiese haber contagiado por presión de su público más joven. El lado “Beatles” fue anunciado con antelación porque es difícil no percibirlo. Las melodías, arreglos y coros son de claro acento Abbey Road, tal como se prometían, sin embargo esa inmediatez salvaje Motorhead no he sido capaz de encontrarla, además de que cierto ramalazo “Zeppeliano” es también palpable en muchas ocasiones y se les olvidó mencionarlo. Una de las principales singularidades que encuentro en este trabajo es el papel protagonista de Taylor Hawkins, batería de la banda que, si se le conoce en su faceta en solitario, será descubierto como pieza fundamental en la construcción de muchos temas. Make it Right, La Dee Da o Sunday Rain, americanas totalmente, llevan el sello Hawkins. Es también muy significativo que Taylor le quite a Grohl el papel de vocalista principal en varios pasajes de los temas citados. Por otro lado, tenemos Run, The Sky Is A Neighborhood o Arrows, las mejores del disco; temas en los que por su emotividad, tensión y climaxs encontramos el innegable peso de Grohl.

El sonido que Greg Kurstin ha proporcionado a la banda es brillante, tornándose minimalista cuando se requiere, y sobreproducido en muchos momentos del disco en los que una gran variedad de instrumentos se conjugan para elevar la fuerza de las notas. La brillante producción es palpable desde el excelente inicio de T-Shirt hasta el guitarrazo final del tema que da título al álbum, una Concrete and Gold perfecta en su papel de cierre. Lástima que algunos temas aminoren la calidad general, como The Line, que no encuentro de mucho interés. Los temas más modestos son piezas que posiblemente crezcan conforme sean más escuchadas; como Dirty Water, tema que esconde mucho mas de lo que enseña, con estructura in crescendo y un riff de pulso mantenido que en directo seguro funcionará de manera formidable.

Estamos ante un disco muy serio, posiblemente el más difícil de digerir de la banda desde In Your Honor (2005), que en general mantiene un gran nivel pese a contener una barbaridad enorme como Run, genialidad absoluta e incontestable de una banda tan sobreexpuesta como necesaria.


01 T-Shirt
02 Run
03 Make It Right
04 The Sky Is a Neighborhood
05 La Dee Da
06 Dirty Water
07 Arrows
08 Happy Ever After (Zero Hour)
09 Sunday Rain
10 The Line
11 Concrete and Gold


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