Estirpe culminará en las próximas semanas 20 años en la carretera, en lo que parece será un último capítulo de su historia. Cinco fechas de una mini gira despedida llamada “Fin de trayecto“, que arranca el próximo 7 de octubre en la madrileña Joy Elava, momento que la banda ansía especialmente para dar un adiós como mandan los cánones.


“Cada trabajo que hemos dado a la luz ha sido un paso hacia adelante y siempre hemos pensado que el tiempo que nos llevaba a madurar entre disco y disco era lo natural, hacer música en la que creer, apostar y sin fronteras“.

Así lo comunicaba toda la banda hace unos meses, y muchos nos sorprendimos cuando se hizo el anuncio. Ahora con más calma, hablamos con Manuel Mart (voz), que nos explicó así cuál es la principal motivación que les lleva a tomar esta decisión.

“La inercia con la que a veces enfrentamos nuestros objetivos también te puede hacer perder la objetividad. Creemos que parar, descansar, es algo que a veces es necesario. Para nosotros este retiro debe formar parte de un proceso tan personal como es Estirpe, y así, con el tiempo, la perspectiva de una vista atrás nos ayude a tomar una decisión para volver a arrancar”.

Es momento para reposar qué es lo que la banda les ha aportado realmente en estos 20 años, a nivel personal y profesional, sin que esa inercia de tantos les condicione.

“En un proyecto como Estirpe, con una amplia gama de sonidos y donde cada disco es una evolución personal y musical, el trabajo en equipo te enseña mucho. Creo que si algo prima en esta historia es la reeducación de nuestra vida, somos lo que somos por Estirpe, de forma natural nos ha hecho ser personas con unos valores, motivados los unos por los otros. El aprendizaje de la vida, a grandes rasgos, nos ha servido para querer ser mejores en todo, pero no por competitividad, sino por enamorarnos de todo lo que rodea el querer hacer las cosas aprendiendo a conciencia”.

Cinco fechas que arrancan en Madrid, una especie de baluarte que el 7 de octubre volverá a significar una cita especial en Madrid, ciudad a la que queda claro que les hace especial ilusión despedirse.

“Madrid siempre ha sido un punto de inflexión muy importante en nuestra carrera, y supongo que a nivel global para todo artista debería de serlo. Evidentemente en todos los lugares tenemos el compromiso personal de hacer y dar lo mejor de nosotros, pero es cierto que la magia que suma un concierto tan especial en Madrid conlleva muchas sensaciones. La presión de los medios por ejemplo, la crítica sentencia más una acción… eso de venir de una ciudad como Córdoba y ver la casa a 400 kms… pero puedes decir que te sientes como en casa al ver cómo responde nuestra gente. Habiendo además a la vez tanto que hacer en una ciudad como esta; conciertos, teatros… demasiada oferta y funciones lúdicas que se juntan el mismo día. Eso nos da una angustia singular y lo hace también emocionante”.

Sin duda serán cinco fechas muy emocionantes, en las que el público esperará ver un concierto singular de Estirpe.

“Van a ver a Estirpe en su mejor momento, sin ataduras, no hay presentación de ningún disco, que muchas veces nos debemos a que el concierto gire en torno a un nuevo trabajo. Así que disfrutaremos de un gran setlist donde vamos a intentar tocar la fibra mas sensible, para que el público se lleve en su interior una gran sensación musical… y unos cuantos mensajes subliminales que puedan servir para regresar en el tiempo a ese momento, una vez todo haya pasado y te dediques a escucharnos en casa”.


De nuevo banda y público estarán en perfecta comunión. Si Estirpe siempre han podido presumir de darlo todo sobre los escenarios, en este “fin de trayecto” podremos ver cómo los cordobeses invertirán hasta su último gramo de entusiasmo. Una gira en la que seremos testigos de una extraña contradicción, el ver a una banda con ganas inmensas de tocar juntos, y a la vez el deseo firme de aparcarlo de manera indefinida. Tras un último disco que los dejó en su cima creativa, toca cerrar capítulo con esta minigira, que seguro será inolvidable.