Para componer un tema como “My Doorbell“, de The White Stripes no precisaron más que unas sencillas notas de piano y una percusión rudimentaria. No hacía falta más: ni cientos de capas musicales, ni una producción pomposa ni arreglos barrocos. Cualquier otro grupo hubiera creado un pastiche infumable con tan pobres recursos, pero Jack y Meg White juegan en otra liga y son especialistas en convertir este minimalismo en piezas deliciosas, verdaderos cupcakes musicales como “My Doorbell“.