Por David Mat.


Seguramente, a muchos no les sonará el nombre de Stillborn. Al fin y al cabo, es una banda que pasó prácticamente inadvertida a finales de los 80. Pero si menciono “Albino Flogged In Black”, a algunos empezará a sonarles más. Efectivamente, Paradise Lost les versionó e incluyó este temazo como extra en su excelente “One Second”; y lo mismo hicieron Entombed en “Sons of Satan Praise The Lord”. Ese corte tan oscuro, correoso y sofocante nos empujó a indagar sobre la banda original; y dimos con Stillborn, originarios de Gothenburg y autores de un disco de culto llamado “Necrospirituals”, donde mezclaban con exquisitez doom metal con las pautas del rock’n’roll. Es sólo doom’n’roll, pero me gusta.

Después de varias idas y venidas, cambios de formación, dos posteriores discos correctos y nada menos que 25 años de silencio, vuelven los doomsters nórdicos con nuevo álbum calentito bajo el brazo. Lo primero que llama la atención de “Nocturnals” es la similitud con el mencionado “Necrospirituals” de 1988, no sólamente en contenido musical, sino incluso en el título y el artwork de portada; por lo que podría decirse que es un trabajo continuista, que no repetitivo. Al igual que aquél, este nuevo trabajo está basado en riffs monolíticos, conducidos por una gravísima voz más propia del gothic rock, lo que le otorga al conjunto un sonido doom-gothic-metal que puede recordar a Tiamat, los primeros Paradise Lost o incluso algo de Type O Negative.

Encontramos ejemplos de esos riffs pesados en “The Animal Within”, donde sobrevuela el espíritu de Tony Iommi entre esa maraña de muros sónicos, o en la inicial “1917” con aires a los Rammstein más orgánicos. Otro de los momentos estrella del disco es “They Forget Nothing”, solemne como ninguna, cuyo estribillo “They see us/They hear us/They find us/And they forget nothing” se repite como un mantra funesto, creando una atmósfera aciaga y amenazante. Puede que se eche en falta una producción más sucia para darle una pátina cavernosa que encaje mejor con el disco, pero en general, es un regreso más que decente de Stillborn, y una alegría para los fans después de tanto tiempo.