Por Beto Lagarda.


A estas alturas nadie duda que Avenged Sevenfold es una de las bandas que apunta más alto, de esas “nuevas” formaciones que más trabaja para estar en la cima del metal y hard rock. La banda fundada en 1999 en Huntington Beach aparecen en lo más alto de los mayores festivales de todo el mundo, por no hablar de que nunca faltan en los “apasionados debates” en cuanto a la sucesión de las grandes bandas. Llegar donde están hoy en día tampoco ha sido un camino de rosas, y no se puede entender la dimensión de la banda sin pasar por el álbum homónimo que lanzaron en 2007.


¿Nacidos para reinar?

Avenged Sevenfold se formó como una banda de metalcore melódico en los primeros instantes del nuevo milenio. Como otras tantas bandas americanas del estilo, lanzaron su primer álbum para intentar pasar el corte en un mercado nuevo pero muy saturado. Sounding the Seventh Trumpet tiene poco material interesante más allá de un par de temas menos duros que curiosamente son los que más se acercan al sonido al que llegaron varios años más tarde, como Warmness of the Soul.

Dos años más tarde llegó Waking the Fallen y con él un nuevo sonido. Pese a presentarse como una banda de metalcore melódico, las estructuras de las canciones, los arreglos y sus múltiples detalles presagiaban que su corta carrera iba a salir disparada en cualquier momento. Siguiendo el patrón de un disco cada dos años, llegó el tercer larga duración de los californianos, y con él las primeras dosis de grandilocuencia. City of Evil llegó a la mayoría de reproductores de cualquier metalhead gracias a temas como Beast and the Harlot o Bat Country. La maquinaria estaba engrasada y la fórmula cada vez más clara, una pequeña dosis de metalcore junto a la esencia  thrash y rock de álbumes míticos como el Black Album de Metallica, Vulgar Display of Power de Pantera o los Use Your Illusion de Guns ‘N’ Roses.

 

Y finalmente la joya de la corona.

Entramos en 2007 con el álbum que nos ocupa, Avenged Sevenfold. Con la bendición de Warner Music para trabajar manga ancha e intentar romper el mercado con un gran álbum, M Shadows, The Rev y los demás aglutinaron todas sus ideas en los diez temas que forman el álbum. El disco fue su trabajo más ambicioso hasta la fecha, llenaron el estudio de colaboradores anónimos e instrumentos tan poco comunes como tubas, cellos, saxofones o violines, aunque quizás no hubiera sido necesario tirar de tantos recursos viendo su aportación al resultado final. A diferencia del contenido del disco poco innovaron con el título y con la cover art, donde solo encontramos el discutido – y acusado de plagio – logo de la banda sobre un fondo blanco.

Entrando en la obra y tras una breve intro de órgano de tubos, arranca Critical Acclaim y con él, el primer gran puntal del disco. Un tema facilón pero directo, con un estribillo a dos voces de resultado formidable, un Shadows aplastante que recuerda a un cantante de funk junto a una banda muy equilibrada manejando un tema directo. Primera toma de contacto con estas atípicas estructuras y los rellenos instrumentales. Almost Easy, corta pero intensa, será un nuevo tema marca de la casa con otro gran estribillo que fácilmente se instala en tu cabeza. Después de ese genial chapuzón de groove con los riffazos descolgados de Scream entramos en…

Afterlife

Afterlife, uno de los mejores temas de los californianos hasta la fecha. Aquí la banda alcanza el máximo nivel compositivo, todas las ideas bien ordenadas, instrumentalmente perfecto y en las voces se alcanza un nivel superlativo. El ritmo del tema, las dobles voces, el estribillo, aquí nada flaquea. El tema trata sobre un hombre que muere y llega al cielo demasiado pronto y cuestiona a Dios si puede volver… obra del difunto The Rev. El tema fue encumbrado como mejor canción del álbum por sus fans en una votación realizada en su página web. Fue publicado como tercer single del álbum e idearon un vídeo musical que debutó en MTV a finales de enero de 2008, dirigido por Wayne Isham (Metallica, Judas PriestMötley Crüe).

Tras el tema estrella es difícil destacar, Guslinger pasa de largo pues la digestión de Afterlife no es rápida. Llegamos al ecuador del disco con Unbound (The Wild Ride) , un tema salvaje, poco apreciado pese al nivel que en él se esconde. Con un trabajo sorprendente en lograr mezclar el riff de guitarra, un bello piano, una batería rápida y  los gemidos quebrados de M Shadows; en el tramo final se añade una vocalista que nos descoloca por completo pero llena de matices este gran tema. Brompton Cocktail y Lost dan un pequeño bajón que quedará compensado con creces gracias a A Little Piece of Heaven, la Bohemian Rhapsody de la banda.

Tim Burton en el universo Sevenfold.

A little piece of Heaven arrolla cual historia de Tim Burton, el tema de más de 8 minutos puede tanto encandilarte como hacerse odiar, personalmente la sitúo a la altura de los grandes temas de la banda por las agallas que mostraron en crearla y el resultado final de esta especie de ópera metal. En ella encontramos a un genial The Rev, creador del tema, en las segundas voces a la vez que golpea con fuerza sus tambores. Para amenizar el tema la banda creó un videoclip animado digno de ser visto en el que se relatan los hechos que describe la canción con un toque violento y gore. La letra relata una historia de amor poco convencional, una pareja vive felizmente su noviazgo hasta que el novio le pide matrimonio y ella dice que no, entonces él asesina sádicamente a la novia y practica necrofilia con el cadáver… ella resucita y a partir de ese momento la novia le da otra oportunidad de vivir juntos y felices asesinando gente juntos.

Cerrando el álbum tenemos la tranquila Dear God que remata la obra cual perfecto epílogo. Posteriormente y en ediciones extendidas se incluyeron cuatro cortes, dos versiones de Almost Easy, una de ellas en modo jam y la otra en directo en el Live Warped Tour 2007. También la versión en directo de Bat Country en el concierto que hicieron en Hammerstein Ballroom y una cara B titulada Crossroads.

El álbum debutó en el número cuatro en Billboard 200 y el 23 de septiembre de 2008, casi 12 meses después del lanzamiento, siendo certificado como álbum de oro por la RIAA. La banda ganó el premio Kerrang! como mejor álbum de ese año y fue incluido en la lista “666 Álbumes que debes escuchar antes de morir” de Kerrang!.

Hace diez años Avenged Sevenfold se alejó casi por completo de su estilo original para acercarse al puro mainstream. Vendidos o readaptados, la discusión siempre estará sobre la mesa; pero por la calidad de este disco, y viendo el impacto que supuso en su carrera, creemos oportuno tomarnos este Avenged Sevenfold como un gran acierto.