Sello: Metal Blade.
Texto por Beto Lagarda.


A veces podemos olvidar que la música como concepto es una manifestación artística cuyo fin no es más que suscitar una experiencia en el oyente, expresar sentimientos, emociones, pensamientos o ideas. ¿Cuántas bandas contemporáneas son capaces de plasmar estos sentimientos en una canción? Pues sin duda alguna Hamfreð podría ser uno de los máximos exponentes, y nos lo vuelven a demostrar con su segundo álbum titulado Támsins likam.

Formados en 2008 e hijos de las recónditas Islas Feroe, debutaron dos años más tarde con un notable EP titulado Vilst er síðsta fet, y en 2013 despegaron con Evst, un álbum intenso y especial que abrazaba el doom y el death con muchos matices atmosféricos. Las críticas fueron excelentes y el futuro de la banda se antojaba muy prometedor, Nuclear Blast tanteó a la banda pero Hamfreð declinó la oferta y finalmente fue Metal Blade quien se llevó a los escandinavos.

Una de las principales influencias al escribir el álbum fue la música clásica y la forma en que una sinfonía se compone de varios movimientos que finalmente se suman en una gran pieza. La banda quería hacer algo similar, crear un álbum que debe ser escuchado de principio a fin con canciones que funcionan como movimientos en el contexto de todo el disco.

Fieles a su país natal, la influencia del paisaje y el clima son jugadores únicos e importantes en la vida cotidiana por lo que es inevitable que desempeñen un papel en la música de los artistas: “Somos muy conscientes de estos factores como inspiración, y tratamos de incorporar a nuestra música los ambientes generados por los paisajes y océanos de las Islas Feroe y cómo interactúan con los patrones del clima. A veces es violento, a menudo gris y pesado, ocasionalmente alegre y verde, y prácticamente siempre hermoso.” Y para acercarse más a la esencia y naturaleza de sus entrañas, la banda canta totalmente en feroés.

Támsins likam, como obra conceptual, gira alrededor de la historia ya contada en Evst, pero esta vez presenta la perspectiva de su esposa. La pareja afronta y se lamenta por la pérdida de un hijo enfermo. En la canción que abre el disco Fylgisflog la mujer se imagina a sí misma escapando de su responsabilidad de mantener la estabilidad familiar, mientras el hombre se hunde en una depresión, perdiendo de vista las necesidades de su esposa y su hijo restante. Las diferentes formas de duelo de los padres llevan a un conflicto que crece a lo largo de la historia, que finalmente conduce a la tragedia en Hon Syndrast (Ella se desintegra) , pero no a la resolución Vápn i anda (Armada en espíritu). Podéis ver el genial video que acompaña al tema Frosthvarv que se supone es una interpretación fidedigna de la historia principal del álbum.

Gran parte de la idea del álbum se centra en el poder vocal de Jón Aldará, quien tiene el don de reflejar cada estado de ánimo de una forma brutal, pasando de la emotividad de sus partes limpias a la interpretación violenta de los pasajes de guturales pasando por momentos totalmente operísticos. El inicio del álbum ya marca el tono del álbum, una historia triste y tensa con partes igual de delicadas que aplastantes; el álbum juega con un equilibrio perfecto entre el poder hipnótico y un poder castigador. Toda la dinámica es impresionante, pasando por una sensación de calma y desbocando en una estampida de emociones. Instrumentalmente el álbum tiene un nivel compositivo muy inteligente, las melodías son armoniosas, los riffs son lentos, los tambores trabajan al unísono junto a al bajo de Isak Petersen, dando sustento a las sutiles guitarras de John Áki y Kapnas. Todo ello fundido bajo la capacidad bestial de Jón Aldará que en cada momento brilla, ya sea con un tono triste, unas lineas angelicales, un llanto o un gruñido bestial.

El resultado de todo ello hace de Támsins likam un álbum profundo, intenso, cautivador y conmovedor. Se hace difícil expresar mucho más ya que simplemente el álbum tiene el poder de hablar por sí mismo.