28 años. Ése es el intervalo de años que han transcurrido entre las dos veces que he podido ver en directo a los alemanes Accept. La primera fue en el año 1.986, y desde luego condicionada por los ojos extasiados de un chaval de 16 años en su primer gran show internacional de heavy metal. Y más teniendo en cuenta que la banda supporting era Dokken, que giraban presentando su ora maestra «Under Lock And Key»; se daba la curiosa circunstancia de que en la gira USA eran Accept los teloneros de los americanos. Con el paso de los años y echando la vista atrás, ha quedado claro que ambas bandas han hecho historia a su manera en la historia de este género.

Accept + Damnations Day – La Riviera – Madrid – 11/10/14
Escrito por: Ricardo Opazo


 

Mucho han cambiado las cosas desde la primera vez: la afluencia de público a los conciertos es mucho menor por la amplitud de oferta, y la espectacularidad de los shows ha bajado bastante. Del Pabellón del Real Madrid con cuatro o cinco mil personas, a un aforo de menos de mil en La Riviera. Y todo un éxito de público en los tiempos que corren.

La verdad es que Accept siguen siendo muy poderosos, apenas se notan los años por ellos, especialmente Wolf Hoffmann, un tipo que parece pasárselo de maravilla en el escenario y que saca magistrales notas de su guitarra sin apenas mirarla, algo que le costaría décadas sacar a cualquiera de los guitarristas de los grupos de moda actuales. El nuevo vocalista, Mark Tornillo, es una especie de Brian Johnson con aspecto de heavy biker cincuentón en buena forma, no falla una sola nota y mantiene un registro vocal excelente, pero no tiene ni la mitad de carisma en escena que el viejo Udo con su look militar de camuflaje clásico y al que los años si parecen haber tratado algo peor. El concepto del show es a la vieja usanza, con todos los recursos habituales, y me recordó al que ofrecieron Manowar justo en el mismo sitio hace un par de años. Aunque tristemente era difícil ver alguien entre el público menor de cuarenta años, algo que no entiendo sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la banda. La moda estos años entre los rockeros más jóvenes es venerar a los viejos Black Sabbath (por supuesto, merecidamente), en el 2025 lo será venerar a los viejos Priest o Accept. No faltaron ninguno de los viejos clásicos; «Fas As Shark», «Restless and Wild», «London Leather Boys», una ligeramente cambiada «Princess of the Dawn»; que encajan perfectamente con las nuevas «Teutonic Terror», «Stalingrad» o «Stampede». Un muy buen show, del que todo el mundo salió contento, aunque empieza a ser algo irritante, en la opinión de un servidor, la cantidad de coros pregrabados y resto de sonidos en este tipo de shows, aparte de tocar bajo rigurosa claqueta todo el set, incluidos los espacios medidos entre tema y tema. Se pierde espontaneidad pero siempre sale perfecto y con el tempo medido. La tecnología también se apodera del metal clásico


Texto: Ricardo Opazo