Doble disco, dos actos claramente diferenciados que conforman el trabajo número trece en la discografía de Nick Cave y sus malas semillas. A pesar de que el australiano tiene discos mejores que este, como “Let Love In” o “The Good Son”, el trabajo que nos ocupa es bastante disfrutable ya que logra capturar todos los estilos y ambientes con los que Nick Cave experimentó en sus anteriores obras. Siempre he comparado a Nick con otro gran maestro como Tom Waits, y es que sus mundos se asemejan bastante: atmósferas sórdidas, blues arrastrado y retorcido, religión, relaciones sentimentales abocadas al fracaso, facetas absolutamente crooners que ponen los pelos de punta e historias de perdedores malditos. Todo ello interpretado con una exquisitez y una maestría que logra que el oyente se sienta protagonista y hasta exhale un suspiro de desahogo cuando acaba el disco. Por cierto, me encanta el título del primer disco: Abattoir Blues, blues del matadero. Perfecto para describir la música de Nick Cave & The Bad Seeds.