“Llevo la polla en el bolsillo y voy tambaleándome por la vieja carretera. Llevo la polla en el bolsillo y te voy a atravesar las bragas con ella. No estoy flirteando, sólo quiero follar”.

Proclama Iggy Pop en pleno arrebato vacilón durante “Cock In My Pocket”, incluida en este intoxicante recopilatorio de ensayos caseros grabados en 1973 y 1974, entre el imprescindible “Raw Power” y “Kill City”, su proyecto junto con el ex-guitarrista James Williamson tras la disolución de The Stooges.

“Rubber Legs” es un atisbo de lo que podría haber sido el cuarto disco de Iggy & The Stooges si la heroína no hubiera hecho mella en la banda. A juzgar por su contenido, Iggy, efectivamente, tenía la polla bien cargada y dispuesta a perforar cuantas bragas se le pusieran por delante. El sonido sucio, tan descaradamente crudo, sin procesar, sin ningún tipo de artificio ni refinamiento no hace más que otorgar al documento ese halo de autenticidad y peligro.

Uno cierra los ojos y casi puede oler el olor a cerveza, sudor y tabaco que emanaba de esas sesiones con James Williamson descerrajando riffs sin descanso, de una manera absolutamente killer; los amplis echando humo e Iggy explotando cada vez que abre la bocaza. El corte que mejor captura esta atmósfera tal vez sea la mencionada “Cock In My Pocket”, un tema guarrísimo interpretado a velocidad de vértigo y espoleado por el alocado piano honky-tonk de Scott Thurston. “Rubber Legs”, la canción que da nombre al disco y lo abre, es también una demostración de hi-energy con riffs enfebrecidos. “Open Up And Bleed” es la prima-hermana de “Gimme Danger”, compartiendo ambas esa cadencia contaminada, fangosa y oscura. “Johanna”, con esa mala leche que destila, fue rescatada para ser incluida en “Kill City” (1975) . “Head On Curb” es un tema extraño, dominado por el bajo de Ron Asheton y que también hubiera encajado perfectamente en un artefacto como “Kill City”. “Cry For Me” es una especie de blues cenagoso-experimental perdido entre jams e improvisaciones varias, y tanto “Gimme Danger” como “I Need Somebody”, los dos temas que cierran el documento, ya son viejas conocidas; la única novedad es que están interpretadas a pelo, lo cual no es poco.

Vuelvo a insistir en que el cuarto disco de Iggy & The Stooges hubiera sido un trabajo demoledor, posiblemente a la altura de “Raw Power”, su antecesor. Para bien o para mal, tendremos que conformarnos escuchando “Rubber Legs” a volumen 11.