¡Hey Lemmy!

¿Qué está pasando? Un año sin saber de ti. Esto empieza a ser preocupante ya. En el 2015, por estas fechas, decían por ahí que habías fallecido. Incluso llegó a retransmitirse un funeral en tu honor en el que docenas de estrellones contaban anécdotas y compartían recuerdos. Pero todo fue un teatrillo, ¿no? Hacer el paripé, que se dice vulgarmente. Porque tú no te vas a morir nunca. Eres la encarnación del rock´n´roll, y los conceptos de vida y muerte no van contigo. Venga, danos una señal. Sabemos que en realidad estás simplemente escondido, agazapado, preparando algún disco, con mono de pisar escenarios. Seguro. Eso de muerto… no, no nos cuadra; hay gato encerrado. Ya ha pasado un año sin saber de ti y sin Motörhead, y es extraño; desde que tengo uso de razón, siempre se sabía de ti. Constantemente había todo tipo de noticias. Porque a ti nunca te gustó la inactividad. El relevo de alguno de tus escuderos, el inicio de la grabación de alguno de tus discos, el comienzo de alguna de esas giras que tanto te gustaban y que tantas veces te trajeron por este país que, pese a los vaivenes de las modas, siempre respondió a tu rugido con fidelidad y devoción.

A los pocos días de aquella noticia rara tuya, pasó algo parecido con otro insigne artista británico. También cogió por sorpresa a todo el mundo aunque hay quien apunta a que simplemente retornó al lejano planeta del que vino. Quizás Bowie fuera demasiado dandy para ti, pero bueno, en su momento rockeó duro y seguro que si coincidís ahora, entre trago y trago tratarás de hacerle ver que los Beatles y Chuck Berry es todo lo que necesita un músico de rock. Al fin y al cabo, eso de la evolución nunca ha ido mucho contigo, amigo. Le dejaste eso a otros mientras tu siempre sujetaste con firmeza la antorcha de la esencia del blues. Esa visión única del blues que tu patentaste a lo largo de los años. Hubo quien no quiso verlo a tu manera, pero….¡qué demonios! Tú sí que lo viste, lo predicaste y lo pregonaste hasta desfallecer.

Como es habitual, este año, como cualquier otro, hemos vivido hypes, sensaciones que han durado lo que dura un helado derritiéndose al sol, reuniones, macrogiras e incluso hemos visto a un músico de rock recibir un premio Nobel! ¡Y de literatura! Imagino que desde donde quiera que estés escondido, sonreirás bajo tu bigote de manera irónica. Porque nada te sorprenderá y sabrás que muchos de los que hoy son elevados a la categoría de ídolos por una prensa ávida de novedades supuestamente impactantes, mañana serán denostados por quienes los auparon a la efímera fama. Siempre supiste que muchas bandas vienen y van y que la clave para permanecer es ser coherente e ir a lo tuyo. Con inquebrantable fé, siempre diste una lección a todo el mundo. Viste y viviste el auge y la caída de mucha gente, y que no te vinieran a ti con cuentos. Supiste ver desde un principio que tú y solo tú, serías el dueño de tu propio destino y así comandaste tu banda con mano de hierro, sin concesiones y haciendo lo que te dictó tu conciencia en todo momento. Y sí, amigo, alternaste errores con aciertos, pero fueron tus errores y aciertos, no los de otros. Fuiste como un padre que cuidó y buscó lo mejor para sus creaciones. No lograste dar en la diana en todo momento, pero disparaste siempre con esa intención. Y así lograste ganarte, si no la admiración, si el respeto hasta de tus mas recalcitrantes críticos.

Y no quiero extenderme más. Porque seguro que si lees esto pensarás que soy otro fan pelmazo que envía un tocho insufrible. Y no se trata de eso. Lo que sucede es que estos días todos los niños envían una carta a los Reyes Magos, pidiendo que ciertos deseos se hagan realidad. Yo ya no soy un niño, pero te escribo esta carta a ti. Y el único deseo es que vuelvas. Quiero entrar un día en youtube y verte de nuevo aporreando tu bajo acompañado de tu banda en un nuevo videoclip. Porque no soy yo sólo. Muchos te admiramos. Y aunque sé que siempre lo diste todo por tus fans, llevamos un año un poco huérfanos. Ya nos quedan muy muy pocos referentes a los que aferrarnos. Y definitivamente, ninguno como tú. Entiendo que al final ya estabas cansado y tu viejo cuerpo pedía tregua. Ya lo habías logrado todo. Habías escrito un libro, te habían dedicado un documental y te veneraba gente importante como Dave Grohl o los integrantes de Metallica. Incluso habías llegado a intervenir en series de televisión. Quizás por eso decidiste que ya era hora de pasar a un segundo plano. Poco quedaba ya por hacer, ¿verdad amigo? Solo espero que vuelvas y mientras te lo tomas con calma en estas vacaciones, te lleguen estas letras mientras estés sentado frente a tu máquina recreativa favorita, con un Jack Daniels con Cola y rodeado de bellas mujeres, que era como a ti te gustaba pasar los ratos muertos.

Definitivamente, tras un año sin saber de ti, el mundo es un sitio un poco peor. Y más aburrido. Pero como sabemos que nunca nos dejarás tirados, seguiremos esperando por ti. Y quizás decidas no volver a aparecer. Pero no te preocupes, mantendremos vivo tu legado, seguiremos haciendo sonar Bomber a un volumen estruendoso una vez más, y echaremos un trago a tu salud.

Va por ti, maestro. Gracias por tu rock´n´roll.


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