La noticia hubiese sido redonda de haber incluido también el cine, pero finalmente se ha confirmado que en los presupuestos 2017, que deben ser aprobados, el IVA de las entradas de conciertos, teatro, danza y toros será reducido del 21% al 10%.

Según informa El País, el Consejo de Ministros anunciará este viernes la bajada del IVA de los espectáculos en directo, según fuentes del ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Queda excluido, por tanto, el cine, tal y como reflejaba ya en agosto el acuerdo que firmaron PP y Ciudadanos para que se pusiera en marcha el segundo Gobierno de Mariano Rajoy. La reducción del IVA va incluida en el anteproyecto de ley para los Presupuestos Generales del Estado y depende por tanto de que el Parlamento lo apruebe, como confirman fuentes de Cultura y de Ciudadanos.

«Nos parece fantástico para los espectáculos en directo. Algún día alguien nos contará el porqué de este misterio con el cine. En todo caso, que acabe pronto. A los productores nos afecta, pero los perjudicados finales son los ciudadanos», afirma Ramón Colom, presidente de FAPAE (Confederación de productores audiovisuales).

El Gobierno subió el IVA del 8% al 21% a casi todo el sector cultural en 2012 —los libros se mantuvieron bajo el 4% superreducido, las visitas a museos, galerías de arte o archivos pasaron al 10%—. El aumento repentino de 13 puntos convirtió el IVA cultural español en uno de los más altos de Europa. Desde entonces, representantes de teatro, danza, cine, música en directo, arte o ferias taurinas no han dejado de pedir la reducción del impuesto, hasta el punto de que se volviera su principal caballo de batalla. En enero de 2014, el Gobierno bajó al 10% exclusivamente el IVA sobre la venta de obras de arte. A partir de ahí, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, primero, y su homólogo de Cultura después han repetido el mantra «el IVA cultural no existe».

Aun así, fuentes de Cultura estiman que, a grandes rasgos, el Estado ingresa unos 200 millones al año por este impuesto sobre las artes. De ahí que los 105 millones aportados por el cine en 2016, en cálculos del vicepresidente de la Academia de cine, Mariano Barroso, supongan la mitad de la recaudación para la Administración Pública.

A lo largo de estos años la industria cultural ha escenificado sus críticas al impuesto de las formas más variadas: miles de cartas enviadas a Rajoy, conferencias y encuentros donde se denunciaba una y otra vez el drama que suponía para el sector, vídeos o pancartas. En una rueda de prensa en diciembre de 2015, los presidentes de varias de las principales asociaciones culturales llegaron a pedir no votar al PP si mantenía el impuesto. Finalmente, los populares ganaron. Algunas de las artes ahora también pueden sumar una victoria. El cine, en cambio, ha vuelto a perder.


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