Sello: Spinefarm Records.

Por: Beto Lagarda.


Tres años han pasado desde que los galeses Bullet for my Valentine publicaran su último trabajo, Venom, disco que resultó infravalorado por esa tendencia en los fans de la banda por desprestigiar todo trabajo posterior a Fever (2010). Curioso es el hecho de que la banda no ha dejado de crecer a pasos agigantados estos últimos años, crecimiento inversamente proporcional a las críticas horribles que recibieron los discos Temper Temper y el citado Venom. Pues con Gravity, el nuevo álbum de la banda, esta tendencia presumiblemente suicida de la banda de Matt Tuck dará otro salto mortal sin red, pues seguro que ni ellos mismos piensan en agradar a los antiguos fans de la banda que editó con éxito su triada inicial con The Poison, Scream and Fire y Fever.

La continua evolución de la banda tiene un fin muy marcado, y es el de ser una de las bandas más grandes de los próximos años, para ello han moldeado su estilo, olvidando casi por completo el metalcore y el emo inicial, para evolucionar como una banda de hard rock moderno con un nivel de creatividad asombroso. Asombroso por ser capaces de crear un álbum como Gravity donde ninguno de los once temas que lo componen se parece a otro, y ni siquiera se parecen a ningún tema de su catálogo pasado.

La madurez y la evolución del sonido de BFMV es visible más que nunca en Gravity, evitando intercambiar su sonido por una fórmula comercial, la banda ha optado por un enfoque más estratificado, llenando los espacios de su espectro musical a lo largo de la mayoría del disco con sintetizadores y tintes de electrónica, una decisión que enfrentará a los seguidores más puristas y a los de mente abierta ansiosos de cambios. Si bien estos componentes más nuevos están obviamente presentes, en la mayoría de los casos nunca dominan sobre los elementos más pesados ​​dentro de las canciones, simplemente los complementan y los facilitan.

Recorrer los 45 minutos de Gravity posiblemente sea el proceso más fácilmente digerible de todos los discos de los galeses, pues casi nada desentona aunque si hay algun tema que flaquea más que el resto. Si con una escucha no logras conectar con el disco, recomiendo que te embarques a otra ronda eso si, sin buscar los restos de temas como Alone o Tears don’t Fall. El álbum arranca con Leap Of Faith,  con unos primeros “acordes” que muestran la declaración de intenciones estilísticas y más cuando Tuck canta “Salta al fuego /Llena tus pulmones / Inhala el futuro / Ahora grítalo”, letras que podrían verse como un símil de la banda que salta al vacío con este nuevo trabajo. Letting you Go que mezcla unos delicados compases con un coro potente lleno de elementos colocados para que vayamos desgranando. Over it nos permite viajar en el tiempo para encontrar un refinado metalcore mientras que en Not Dead Yet el coro ascendente y los efectos de ecos combinados con el uso de los teclados lo convierten en una escucha dinámica convincente e inspiradora.

The very last time actúa como bisagra con estilo de semi-balada, un tema delicado y bien elaborado único en el catálogo de la banda. La segunda mitad del disco nos desgarra con la afilada Piece of Me, las partes vocales de Matt Tuck en Under Again y Breathe Underwater suenan mejor que nunca con unos rangos nuevos para él. Coma es el tema más arriesgado del trabajo pues el uso de la electrónica es más visible que nunca y contrasta con unos pasajes duros de guitarras y batería. Mientras que Don’t Need You recupera toda la potencia de la banda al completo para recordarnos que siguen siendo capaces de componer himnos como antaño pero ya no es su destino.

Gravity es un trabajo casi excelente, BFMV han madurado y sin dudar han empezado a recorrer un camino que seguramente les llevará a la cumbre, tiempo al tiempo. Un trabajo muy disfrutable, dinámico, ágil y prometedor.


Tracklist:

Leap Of Faith
Over It
Letting You Go
Not Dead Yet
The Very Last Time
Piece Of Me
Under Again
Gravity
Coma
Don’t Need You
Breathe Underwater