Sello: Sumerian Records.
Texto por Beto Lagarda.


El reto que se propusieron Between the Buried and Me dividiendo su nuevo trabajo Automata en dos entregas ha cumplido perfectamente su acometido y, tras una casi sublime primera entrega, nos ha llegado ya la ansiada segunda parte.

Poner otra vez en contexto el disco y el momento actual de la banda no viene a cuento tras analizar el pasado marzo Automata I, con lo que si alguien quiere recordar o ponerse al día deberá desplazarse al final de este artículo donde tenemos enlazada la crítica de la primera parte del trabajo. Lo que si podemos valorar es que en los cinco meses que han transcurrido entre las publicaciones de Automata el primer disco no solo ha mantenido la impresión que nos causó, sino que podríamos afirmar que (incluso ya con escuchas posteriores a cierta distancia de la emoción inicial) el primer tramo del disco es sublime. Con lo que completaremos la crítica de Automata con la inclusión de los cuatro temas que forman Automata II.

Cuatro temas muy diferenciados especialmente en metraje, con un tema de más de 13 minutos seguido de una mini intro que da paso a un cierre de dos temas de más de ocho minutos. Casi lo mismo que nos ofrecieron en Automata I. La principal diferencia entre ambas partes es la nota cromática, oscura la primera parte, luminosa esta segunda. La luminosidad junto a la melodía como principal estandarte de este nuevo flirteo de una banda que ya vive infinitamente lejos del metalcore progresivo de sus inicios y se embarca en el avant-garde más extravagante del momento, perfeccionando su sonido hasta cotas que solo ellos son capaces de alcanzar.

Las idas y venidas características de la banda son un constante en el tema que abre el disco, The Proverbial Bellow, que nos deja la impresión de ser un conjunto de temas entrelazados en sus trece minutos de duración, un tema que abre el disco de la mejor manera posible y nos embarca en un viaje de sonidos y texturas, después de un par de minutos de histrionismo progresivo. Rogers asume el control con una línea de teclado sinuosa y voces silenciosas, la banda entra con un ritmo relajado antes de volver a lo que casi suena a metal progresivo tradicional de bandas como Dream Theater pero con la mezcla vocal áspera/limpia de Rogers. En general, una canción espectacular.

Lo que sigue a continuación es lo que podrían ser algunos de los momentos más emocionantes y creativos de toda la discografía Between the Buried and Me, con las canciones Glide y Voice of Trespass. La primera no es más que una pista que sirve como introducción a Voice of Trespass, posiblemente el mejor tema de la banda en lustros. Con Tommy Rogers cantando en un retorcido vals de circo que pasa a ser una balada pianística que desarrolla a un momento de jazz extravagante que marca la pauta de un tema que finalmente estalla en metal swing jazz increíble.

The Grid es otro corte fantástico, con una sensación épica apropiada para la canción de cierre de Automata, agresión a partes iguales, precisión y un coro a lo largo de “we are in this together” que sirve para unir el concepto del álbum de principio a fin.

Ahora ya con el círculo completado podemos reafirmar que BTBAM siguen evolucionando hacia la excelencia y con este disco marcan un punto de inflexión en su carrera, la cual se intuye sin límites. Automata es y seguramente será para el que escribe el mejor álbum de 2018, y desde hoy mismo paso a considerarlo el mejor trabajo de la banda de Carolina del Norte.


Crítica: Between the Buried and Me – Automata I (2018)