Sello Nuclear Blast.
Producción: Mantar / Jonathan Nuñez

Recién llegados de Europa… Los Niños Cantores del Tirol. Véanlos ¡¡¡antes de que crezcan!!!


No, Mantar no son del Tirol. Tampoco es que sean unos niños, pero siempre que descubro nueva música de esta banda recuerdo el gag de los humoristas Les Luthiers, “Véanlos ¡¡¡antes de que crezcan!!!“. La música del dúo turco germano siempre rebosa de cierta espontaneidad, sonora y conceptual, que se intuye difícil de repetir en el futuro. Claro, hablamos de una banda en continua ebullición creativa, formados hace menos de seis años y con tres discos y un EP en su haber. ¿Cómo es posible que conserven intacto ese poder salvaje sin olvidar el concepto minimalista y además con la astucia de dar pasos agigantados? No tenemos ni idea, pero aquí estamos hablando de The Modern Art Of Setting Ablaze, sin haber perdido una micra de identidad, su ya tercer disco y, posiblemente, su mejor trabajo hasta la fecha.

Es el disco más destrozacuellos que recuerdo en… ¿años? No sabría decir, igual me pueda equivocar pero este humilde catador de riffs escribe con algo de aturdimiento tras varios días de goce infinito, con The Modern Art Of Setting Ablaze sonando en bucle y fascinándome cada vez más. Una banda que sigue haciendo las delicias de cualquier amante de las fortalezas de la banda; signos perennes en su sonido que ahora crecen de un modo más épico y poderoso que nunca. De hecho, por momentos destellan un nuevo aura omnipotente que me hace recordar a sus amigos suizos Bolzer. La banda, ahora afincada en Florida, vuelve a grabar por su cuenta el disco, pero sin embargo el sonido ha crecido por la nueva chispa que ha aportado Jonathan Nuñez (Torche) a las guitarras, quien contradictoriamente ha dotado de un aire europeo al abrasivo tono de las guitarras, enriquecidas y multiplicadas en numerosas capas.

Por un lado existe la sencillez estructural de siempre, pero un nuevo aire en la producción acierta en presentar a unos Mantar que por primera vez pueden ajustarse a ciertos parámetros mainstream que les pueden beneficiar mucho a nivel de popularidad. Y ello teniendo en cuenta que en términos de ferocidad el dúo se presenta hieráticamente intratable, con la penetrable contundencia rítmica de Erinc, y con la garganta a punto de explotar de Hanno, frontman de una presencia y carisma inconfundibles, dicho sea de paso.

Con todo dispuesto de tal manera, el nuevo paso adelante realmente lo debían aportar las canciones, y así ha sucedido. Once certeros cortes sin altibajos, con suficiente identidad como para que cada uno suponga un nuevo punto álgido entre sus repertorios, con nuevos riffs y fraseos memorables, con ideas excitantes manejadas en temas construidos con la inteligencia propia de compositores experimentados. Tanto, que servidor se niega a citar un tema sobre otro, mientras me pregunto si esta vez Mantar han hecho truco.

Véanlos, antes de que crezcan.