Architects – Holy Hell.
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2018.
Sello: Epitaph Records.

Texto por Minerva Martin.


Architects renacen con Holy Hell, primer disco de los ingleses desde la trágica muerte del guitarrista Tom Searle en 2016. Tom era el epicentro creativo de la banda, pero sus compañeros se decidieron a superar su pérdida siguiendo en activo y dando forma a este trabajo. El dolor por la partida de Tom y buena parte de su estilo sobrevuela las once canciones. Muchos elementos que aparecen en este álbum se basan en registros que Tom había escrito antes de su muerte, los cuales la banda se niega a revelar. Holy Hell es un lamento liberador en el que Architects vacían toda el dolor y la rabia de su interior. Una catarsis a través de un metal moderno empañado de tristeza. Pálidas melodías en canciones directamente relacionadas con la muerte y la inutilidad de las fe religiosa.

Hereafter impacta como pista de apertura con la angustiosa voz de Sam Carter cantando a gritos que la muerte no es una derrota. Con instrumentación tradicional y mucha tecnología (Hereafter o Mortal After All), Architects llevan un paso más allá su estilo al añadir teclados y cuerdas que consiguen agregar más profundidad a su mensaje. Los momentos más violentos se ven acompañados de técnicas de guitarra que pueden recordar al djent más oscuro, y el nuevo guitarrista Josh Middleton (procedente de Sylosis, algo que también se percibe) maneja los riffs protagonistas del sonido Architects a la perfección. Como rareza encontramos The Seventh Circle, con algún riff de clara influencia Gojira y que ni siquiera supera los 2 minutos; la canción más corta de toda la discografía de la banda. Un disco que por su caracter se hará menos accesible que sus dos anteriores trabajos, y en el que Carter se convierte en segundo protagonista con el peso emotivo de sus voces. El clímax final está en el devastador Doomsday, escrito por el desaparecido Tom Searle.

Holy Hell no es comparable a otros trabajos de la banda, es una consecuencia no deseada con aroma a triste victoria. Once valiosos temas que marcan el final de una etapa, y a la vez consiguen desencallar a Architects de su duelo. Un trabajo tan oscuro y poderoso como cabía esperar, y condicionado al estado de ánimo necesario para poder pasar página. Ahora podemos, banda y fans, mirar al horizonte a sabiendas de haber despedido a Tom Searle como se merecía.