Un año más, en DiabloRock, no quisimos perdernos uno de los mejores festivales del mundo, el holandés Roadburn. Año tras año, intentamos sacar lo mejor de nosotros para explicar con palabras y de la mejor manera posible, el sentimiento que nos recorre cada vez que pisamos Tilburg, porque en el Roadburn, todo se trata de sentimientos. Unos sentimientos que se despiertan y se estimulan gracias a todas las experiencias musicales que se pueden vivir en el festival holandés. No es fácil explicarlo, hay que vivirlo, por eso desde DiabloRock animamos a todos nuestros lectores a que no dejen de asistir, aunque sea una vez en la vida, ya que allí, te guste el rock, el black metal, la psicodelia, el doom o la electrónica, hay sitio para todos y más. Este año se cumplían nada más y nada menos que 20 años de festival, todo un logro para un festival que empezó de la nada para convertirse en uno de los referentes mundiales para los amantes de la vanguardia musical. No me enrollo más y entro en materia.

Texto Gonzalo Rodríguez.
Fotos: Roadburn


JUEVES 11 ABRIL

El primer concierto del festival fue en nuestra querida iglesia, siendo la primera sorpresa del festival. El duo de Ontario, Vile Creature, compuesto por la batería/vocalista Vic  y el guitarrista/vocalista KW, nos aplastó literalmente con su mezcla de doom y sludge. Presentaban su último disco Cast Of Static and Smoke y su batería Vic fue todo un espectáculo de brutalidad en cada golpe y en cada grito. «Sky, In Descending Pieces» o «Forest, Subsists as a Tomb” cayeron como bombas en un público que llevaba un año esperando sonidos como este. Este año el colectivo Church of Ra estaba representado por el artista francés Dehn Sora y sus distintos proyectos. El primero de ellos, Treha Sektori, se apoderaba de la Green Room a media tarde para sumirnos en la más profunda de las oscuridades, presentando “The Sense of Dust and Sheer”. En una hora de actuación, el francés desplegó un dark ambient tribal e inquietante, creando profundas y amenazantes atmósferas combinadas con unos estremecedores visuales, que indujeron al trance continuo. Impresionante de principio a fin.

De vuelta a la iglesia, los jóvenes daneses Slaegt, llegaron a un Het Patronaat lleno hasta arriba con la firme intención de comerse el escenario y demostrar el brillante futuro que tienen dentro de la escena metalera. Su mezcla de heavy metal clásico y black metal hizo las delicias de todos los presentes. Con una actitud enérgica y desbordante, hits como “Perfume and Steel” o “I Smell Blood” fueron un derroche absoluto de riffs  y heavy metal de primera calidad.

En contraste, el músico francés Territoire, afincado en Madrid, llegaba a Roadburn para presentar íntegramente su obra “Alix”, una obra oscura y claustrofóbica, sensaciones que lograron trasmitir a la perfección a una silenciosa Green Room.  Durante sus 50 minutos, envueltos en un espeso humo y una luz naranja, nos llevaron por territorios desconocidos, con opresores bajos que hacían retumbar toda la sala y una incesante oscuridad.

El premio al concierto más macarra de todo el festival llegó con los americanos Midnight y su actuación en la sala Koepelhal. Teníamos una deuda pendiente con ellos, ya que en la edición de 2017 habían cancelado su actuación, pero se resarcieron con una actuación demoledora en todos los sentidos. Estos hijos bastardos, salidos de un cruce entre Motörhead y Bathory, caldearon un ambiente ya de por sí encendido, con envenenados hits como  “Satanic Royalty”, “Prowling Leather” o “No Mercy for Mayhem” invitando a la gente a que saltara al foso que hay entre el escenario y las vallas de seguridad para seguir ahí con la fiesta.

Con permiso del concierto de versiones de Thou, la fiesta más grande de todo el festival. De vuelta a la Green Room, nos esperaba la siempre experimental y salvaje Pharmakon. 40 minutos de actuación donde la americana pone a prueba los sentidos de cada oyente, bajando al público para que sus desquiciados gritos se escuchen más cerca aún, apoyados por su habitual ración de noise industrial. Su intensidad caló fuerte entre un público al que le gustan los retos como los que siempre propone Pharmakon.


VIERNES 12 ABRIL

De las pocas cosas que no me gustan del Roadburn, es que programen conciertos puramente “nocturnos” a las horas del mediodía, como sucedió el viernes con otro de los proyectos de Dehn Sora, Throane. A la temprana hora de las 14.40 del mediodía, la sala Koepelhal albergaba en el centro de su gran escenario una gigantesca antorcha y alrededor de ella, rindiéndole pleitesía, Throane, presentando el show “Rite of the Torch”. Ejecutando una sola pieza de 40 minutos y exclusiva para la ocasión, los franceses desplegaron su característico sonido denso y pesado, el mismo que encontramos en su más reciente obra “Plus une main à mordre”. A medio camino entre Amenra y los Blut Aus Nord más experimentales, llenaron de oscuridad una sala que no estaba preparada para semejante descarga.

A continuación nos dirigimos a la sala principal 013 para vivir uno de los conciertos más especiales de esta edición, Tryptikon y la Metropole Orkest interpretando la pieza “Requiem”. Una pieza, compuesta por tres partes, que Tom G. Warrior empezó con Celtic Frost en el disco Into The Pandemonium de 1987, y que se continuó publicando la tercera parte en el último disco de la banda, Monotheist. Faltando la segunda parte, Tom G. Warrior aceptó el encargo del Roadburn de realizarla y tocar la pieza completa en exclusiva para el festival. La experiencia de ver sobre el enorme escenario de la sala 013 a toda una orquesta, acompañada por Triptykon fue algo maravilloso. Se empezó con “Rex Irae”, la primera y más dura de las partes, con el sonido típico de Celtic Frost para derivar en la segunda y nueva parte, “Grave Eternal”. De corte mucho más “clásico”, apenas hubo guitarras, y se apoyó mayormente en la orquesta y en un juego vocal entre Tom y una vocalista femenina. La parte final, “Winter”, puramente orquestal, y ya sin ningún miembro de Triptykon, cerró un bonito y especial concierto donde el circulo iniciado  en 1987 por un joven Tom G. Warrior se cerró en 2019 de la mejor manera posible.

El post-punk de nuevo cuño lleva varios años formando parte del Roadburn, y este año teníamos a uno de sus mejores representantes, los americanos Soft Kill. En un set de larga duración en el que tocaron íntegros sus discos “Void” y “Heresy”, sus evocadoras melodías hicieron las delicias de todos los fans de Robert Smith.Y con Anna Von Hausswolff llegó la majestuosidad a la sala principal. La pequeña rubia sueca se hizo gigantesca en una sala que quedó sobrecogida por la magnificencia de música. Composiciones como «The Mysterious Vanishing of Electra» de su último disco “Dead Magic”, o “Come Wander with Me/Deliverance” de su anterior “The Miraculous” se intensificaron al más alto nivel para crear una perfecta comunión entre banda y público, convirtiéndola en la reina indiscutible del día, y en uno de los mejores conciertos de todo el festival.

Este año, Thou, eran uno de los grandes protagonistas, siendo el Artist In Residence y tocando los cuatro días de festival. El primer concierto que pudimos ver de ellos fue el set en colaboración con otra de las grandes triunfadoras del festival, Emma Ruth Rundle.En alrededor de una hora ambos hicieron un repaso a lo que será un futuro disco en colaboración, alternando y conjugando a la perfección la pesadez del sonido Thou con la increíble voz de Emma, cerrando con una inesperada y sorprendente versión de un tema de The Cranberries.

Ya de vuelta en el Main Stage, vimos como At The Gates con Tomas Lindberg (curator de esta edición) al frente, tomaban el escenario para ofrecer un concierto lleno de sorpresas e invitados. Aparte de auténticos himnos y clásicos del death melódico como son “Slaughter of the Soul”, “Suicide Nation” o “Blinded By Fear”, los suecos tocaron una versión de Philip Glass con su paisana Anna Von Hausswolff y otra versión de Trouble con el gran Matt Pike al micro. Otro de los grandes momentos fue cuando salió la leyenda del crust y frontman de Amebix a cantar un par de temas con ellos.

Encaramos la recta final del día con black metal, psicodelia y EBM, porque en la variedad está el gusto y el Roadburn lo sabe mejor que nadie. La primera parada fue en la sala Koepelhal, donde Craft hizo despliegue de su black metal sucio y macarra como pocos, con trallazos destructivos como “Fuck the Universe” o “Succumb to Sin”.

Los siguientes serían las leyendas de la psicodelia, Loop, los cuales nos hipnotizaron a base de infinitos efectos y guitarrazos noise. Todo un viaje el que nos propusieron los ingleses. Y para cerrar el día, Street Sects incendiaron una iglesia que estuvo a oscuras durante todo el concierto, únicamente soltando ráfagas de flash al ritmo de frenéticos y desquiciados ritmos EBM. Perfecto fin de fiesta.


DiabloRock