Crónica y fotos Amplifest 2019.
Texto: Gonzalo Rodríguez.
Fotos: Jaime García.


Como comentábamos hace poco en nuestro repaso de bandas del festival, si hubo una noticia que nos alegró especialmente este año en cuanto a materia festivalera, esa fue la vuelta del Amplifest de Oporto después de un parón de 3 años. Con un merecidísimo soldout y un cartel siempre equilibrado entre la dureza y la experimentación, la vuelta a las tierras del Douro se volvía más que obligatoria, y DiabloRock tenía que estar allí para contarlo.

Su lema “Not a festival, an experience” es del todo cierto, y cuesta enumerar todas las bondades de un festival pensado exclusivamente para los fans de la música underground. Desde su comodidad, con múltiples opciones para alojarte a escaso metros del festival, pasando por el encanto de una ciudad como Oporto, hasta un recinto tan perfecto como el Hard Club. Todas estas cosas sumadas a un espectacular cartel y una organización perfecta, hacen que sea un festival único y especial. 

Sábado 12

El sábado 12 de octubre llegábamos al mercado Ferreira Borges, donde se ubica el Hard Club, con un tiempo estupendo y ansiosos por deleitar todos los deliciosos platos que nos tenía preparados el Amplifest. El primero de ellos, para empezar relajadamente, sería una delicatesen en formato acústico, la maravillosa Emma Ruth Rundle. La americana está pasando por uno de sus mejores momentos. Al margen de su éxito con su precioso On Dark Horses, el próximo año será una de las encargadas de elegir parte de la programación del prestigioso festival holandés Roadburn. Se nota que su paso por el festival este año, tocando con Thou y su banda, ha marcado a los organizadores. A Porto llegaba en su formato más intimista, ella sola con su guitarra y su espléndida voz, desnudando canciones como “Protection” o “Marked For Death”, y consiguiendo emocionar a un público que tenía muchas ganas de verla desde la última vez que había tenido que cancelar.

Después de un comienzo tan pausado, tocaba empezar a moverse, y para eso llegaron los franceses Birds In Row. Su hardcore punk encendió el escenario principal del Hard Club a base de garra y temazos de su último disco We Already Lost the World. Aunque personalmente, eché de menos más temas de You, Me & the Violence, dieron un conciertazo y pusieron todo de su parte para que así fuera.

A continuación, vendría uno de los platos fuertes del festival. Precedidos por el rotundo éxito que supuso You Won´t Get What You Want, Daughters tenían que demostrar porque todo el mundo habla de ellos, y vaya si lo hicieron. Liderados por el siempre elegante y desquiciado Alexis Marshall, los americanos dieron una clase magistral de intensidad y mal rollo. Temas como “The Reason They Hate Me”, “Satan in the Wait” o la bailable “Less Sex”, caldearon una sala que se entregó a ellos desde el primer minuto. Como era de esperar, hubo sangre y fustigaciones por parte de un Marshall que siempre juega a provocar. Frenéticos, caóticos y punzantes, Daughters dieron uno de los conciertos del festival.

Acto seguido y casi sin coger respiro, nos adentramos en la sala pequeña del Hard Club para presenciar cómo un hombre-máquina aplastaría nuestros sentidos. Tristan Shone, más conocido como Author & Punisher, se ha hecho un hueco dentro de la escena metalera internacional gracias a discos como Bestland, una obra heredera de los mejores Godflesh. Rodeado de máquinas construidas con sus propias manos, Author & Punisher define literalmente lo que es la música industrial con auténticas bombas sonoras como son “Nihil Strength” o la brutal “Terrorbird”. Nos dejó temblando.

Los indiscutibles cabezas de cartel del sábado eran Amenra. Los belgas llegaron al Hard Club con la firme intención de agitar una sala que estaba deseosa de entrar en trance con sus lentos y poderosos sonidos. “Boden” dio inicio a su característico ritual y con un sonido atronador, asistimos una vez más a la catarsis individual de su cantante Colin H. van Eeckhout que con cada grito parece que se rompe un poco más por dentro. “Razoreater” nos puso los pelos de punta, pero fue “A Solitary Reign” la que verdaderamente nos elevó ligeramente del suelo para sentir como los gritos de Colin en conjunción con los de su bajista Levy, nos removían por dentro y por fuera. La siempre transcendental “Nowena | 9.10” sonó extraordinaria, aunque siempre que la presencio en directo, echo de menos al grandioso Scott Kelly. Flashazos de luz blanca, humo y unas visuales poderosas redondean un show visceral que nunca me canso de ver. El final del viaje llegó con una majestuosa “Diaken” que nos recordó porque Amenra siguen siendo los mejores y más aventajados alumnos de esa entidad todopoderosa llamada Neurosis.

Para acabar la primera jornada, la electrónica nos esperaba con los brazos abiertos. Bliss Signal serían los primeros en agitarnos. James Kelly siempre quiso ir un paso por delante, y ya lo demostró con esa obra maestra llama “Teethed Glory & Injury” de su más conocido proyecto Altar Of Plagues. Y lo que propone con Bliss SIgnal y su compañero Mumdance, es el siguiente paso en su búsqueda constante de la innovación, fusionando de manera impecable la frialdad de los riffs black metaleros con la electrónica inglesa de corte rave. Y todo esto con la más simple y perfecta puesta en escena: una sala llena de humo y un flash que nos dejó aturdidos y desorientados.

El final estaba reservado para el live de JK Flesh, o lo que es lo mismo, el líder de Godflesh, Justin K. Broadrick. Este proyecto paralelo de Justin, ha cobrado mucha fuerza en los últimos años para el inglés, entrando de lleno en esa galaxia del techno oscuro e industrial habitada por seres como Regis, Orphx o Vatican Shadow, llegando a actuar en múltiples ocasiones en el más famoso templo del techno mundial, el berlinés Berghain. Su live empezó poco a poco, y su narcótico dub de cadencia lenta poco a poco fue mutando en un techno contundente y subido de revoluciones que nos hizo bailar hasta la extenuación. Durante casi dos horas, JK Flesh convirtió el Hard Club en su propio Berghain. Imposible acabar mejor el día.

 

Domingo 13

El domingo amanecía con el cielo grisáceo y la lluvia cayendo, recreando la estampa perfecta para una ciudad como Oporto y un festival que nos esperaba con las puertas abiertas. Si el sábado noche acababa intensamente, lo del domingo no era para menos, y empezábamos una nueva jornada del Amplifest por todo lo alto con Inter Arma. Los americanos eran una de las propuestas más bestias de todo el cartel y así lo demostraron a primera hora de la tarde. Su explosiva mezcla de sludge, doom y black metal destrozó nuestros sentidos con las explosivas nuevas canciones de su último disco, Sulphur English. Los de Richmond se marcaron un ejercicio de pura y brutal contundencia que también machacó nuestros ya doloridos cuellos. El único punto negativo es que solo estuvieron 45 minutos y no tocaron “Transfiguration” de su excelso Paradise Gallows.

Con una sala abarrotada en la que literalmente no dejaban entrar a nadie más, los chavales de Portrayal of Guilt realizaban su particular despliegue de hardcore punk y grindcore. A pesar de ser una banda tan nueva, ya han publicado con sellos como Deathwish Inc. y sacado splits con bandas como Street Sects o Soft Kill. Su concierto duró poco más de media hora, pero fue suficiente para ver que de actitud y mala baba van sobrados. De vuelta al escenario principal, nos esperaban los americanos Pelican presentando su regreso discográfico con Nighttime Stories. Y la presentación fue casi completa ya que hicieron un recorrido por 7 de las 8 canciones del mencionado disco, solo dejando hueco para dos temas de su ya lejano Forever Becoming. Sus estructuras y desarrollos post metaleros sonaron a la perfección en una sala que siempre suele sacar lo mejor de cada banda.

Tan pronto acabaron nos acercamos a ver a los locales Gaerea, recientemente fichados por el sello francés Season of Mist. Su black metal de corte post e influenciado por bandas como Der Weg Einer Freiheit, sonó de maravilla en la sala pequeña del Hard Club.

Sin ser un gran fan del hardcore melódico, hay que reconocer que bandas como Touché Amoré en directo son un valor seguro. Con una entrega total por parte de un público que no paró de hacer stage diving y cantarse todas sus canciones, los americanos pusieron todo de su parte para dar un concierto enérgico y vibrante, haciendo un repaso íntegro de su primer disco …To the Beat of a Dead Horse.

Como cabezas de cartel del domingo teníamos a los cada vez más reconocidos Deafheaven. Desde el lanzamiento de su controvertido Sunbather, los americanos no han parado de ganar popularidad con discos como New Bermuda, o su más reciente obra, Ordinary Corrupt Human Love. Sobre el escenario, sigo sin entender las estridencias y puesta en escena de su cantante George Clark, pero su característico estilo, denominado por muchos como blackgaze, sonó cristalino en sus partes más post y contundente cuando se adentraban en terrenos más duros. Gozaron de un gran sonido, y una respuesta por parte del público más grande aún.

Con casi todos los cartuchos agotados, solo nos quedaba el concierto final y sorpresa, que sin esperarlo sería uno de los mejores de todo el festival. Con el cansancio acechando después de dos días de muchos conciertos, los brasileños Deaf Kids se subieron al escenario para hacernos olvidar todo eso a base de electrizante punk envuelto en capas de noise ensordecedor.  Su propuesta es diferente y arriesgada, pero en directo las composiciones de su último disco Metaprogamaçao son un desenfreno sónico perfecto para volverse loco y olvidarte del mundo que te rodea. Abrumados y extasiados, fue el fin de festival perfecto. Por algo los fichó Neurosis para su sello Neurot Recordings.

Y así llegábamos al final de un festival que solo nos da alegrías. Lo tiene todo para ser el festival perfecto: una ciudad preciosa, dos salas perfectas, un cartel exquisito y un ambiente inmejorable. Y lo es, solo le pedimos que no vuelvan a pasar 3 años para poder disfrutar de él. No es un festival, es una experiencia.