Crítica: Mantar – Post Apocalyptic Depression (2025)
Sello: Metal Blade
Texto:  Minerva Marino


Mantar… dúo alemán más que conocido por estos lugares, pero por si andas despistado te los presentamos. Erinc Sakarya (batería/voz) y Hanno Klänhard (guitarra/voz) han mantenido su alineación minimalista desde 2012 y, aunque rechazan ser etiquetados exclusivamente como sludge, su estilo se nutre principalmente de este género, incorporando elementos de doom, grunge, crust punk y black metal. Entre sus influencias destacan Motörhead, Melvins y los primeros años de Darkthrone.

Con su sexto álbum de estudio, Post Apocalyptic Depression, el dúo regresa con una descarga de 35 minutos de pura brutalidad, condensada en 12 pistas tan cortas y feroces como siempre. Hanno suple la ausencia de un bajista como siempre, pero esta vez la produccíón parece querer sacar a la luz su variada ejecución, entre estructuras pesadas y melódicas influenciadas por el punk, con destellos de tremolos black. La batería de Sakarya, por su parte, mantiene el nivel oscilando entre ráfagas frenéticas y grooves dinámicos, siempre a la altura del desenfreno instrumental.

Si bien en el pasado Mantar se ha caracterizado más por su ejecución que por la profundidad de sus composiciones, Post Apocalyptic Depression representa un paso adelante en términos de cohesión y dinamismo tras el pequeño resbalón de su su anterior trabajo, Pain Is Forever And This Is The End (2022). El nuevo álbum ofrece una experiencia más redonda y envolvente. Desde el primer instante, la energía es implacable, con grooves que invitan al headbanging y riffs tan demoledores como pegadizos. De las 12 canciones, solo dos superan la marca de los cuatro minutos, y ambas se erigen como puntos culminantes del disco. Halsgericht destaca por su ritmo arrollador y su enfoque crudo y blackened, mientras que el cierre, Cosmic Abortion, es la pieza más extensa del álbum, y deja una impresión imborrable con sus afilados tremolos y su abrasivo sludge de tintes oscuros. El regalito, en mi opinión, lo tenemos en el riff de Morbid Vocation, de los que más recuerdan a su tremendo y fresco debut.

A pesar de su trayectoria, sigue siendo asombroso que solo dos músicos puedan generar una fuerza tan descomunal como la de Post Apocalyptic Depression; sin cambiar la fórmula, a lo AC/DC. No hace falta más para entregar una sesión de agresividad sin concesiones, ideal para quienes buscan una descarga de pura intensidad sonora pero quizá algo aburrido para el que esperara encontrar en Mantar lo que nunca fueron, y nunca serán.