Draconian – In Somnolent Ruin (2026).
Napalm Records.

Texto por Jeiter.


En un contexto donde muchas bandas han suavizado su propuesta en busca de mayor alcance, Draconian sigue destacando por su fidelidad al gothic doom/death más clásico. Con In Somnolent Ruin, los suecos no buscan reinventarse, sino profundizar en una identidad que llevan décadas perfeccionando.

El álbum retoma la senda marcada por Under a Godless Veil, con un enfoque aún más atmosférico, denso y contemplativo. Las composiciones se apoyan en tempos lentos y pasajes cargados de melancolía, construyendo una experiencia inmersiva que se mueve entre la introspección y la catarsis emocional.

Uno de los grandes aciertos vuelve a ser el juego vocal: Lisa Johansson, con su registro limpio y expresivo, aporta una dimensión emocional clave, mientras los guturales de Anders Jacobsson refuerzan el contraste y la profundidad del conjunto. Esta dualidad sigue siendo uno de los pilares del sonido de la banda, algo curioso, ya que ese tandem resulta resulta pomposo y efectista en muchas otras agrupaciones.

En lo instrumental, Draconian apuesta por la sobriedad y la eficacia. Las guitarras, sin grandes alardes técnicos, cumplen con solvencia y ganan protagonismo gracias a una mayor presencia de solos. La producción, formidable, permite que las atmósferas respiren y se desarrollen con naturalidad. Como punto menos sólido, algunos temas pecan de exceso de duración y cierta falta de estructura, lo que puede hacer la escucha algo exigente en determinados momentos. Aun así, el conjunto se mantiene coherente y bien equilibrado.

Sin sorpresas ni giros inesperados, In Somnolent Ruin es un trabajo continuista, pero también honesto y consistente. No alcanza las cotas de sus obras más icónicas, pero reafirma a Draconian como una referencia indiscutible dentro del metal melancólico.