Crítica – Scour – Gold (2025)
Sello: Nuclear Blast
Texto: Jeiter Bilis
Scour marcó hace años la incursión definitiva de Philip H. Anselmo en el black metal. Tras su legado con Pantera y Down, y sus primeros coqueteos con el género en Eibon y Viking Crown, este proyecto supuso la cristalización de su visión extrema en 2015, y es ahora, tras varios EPS, cuando llega su puesta de largo con este LP titulado Gold, concebido para ser una declaración de guerra sonora, pulverizar tímpanos y hacer añicos cráneos sin piedad. Se puede afirmar que estamos ante un coloso sonoro y, posiblemente, la mejor actuación discográfica de Anselmo en décadas. Sin embargo, este no es un espectáculo unipersonal: la banda cuenta con un elenco formidable. La dupla de Derek Engemann (Cattle Decapitation, The Illegals) y Mark Kloeppel (Misery Index) en las guitarras es pura agresión, mientras que la base rítmica, con John Jarvis (Agoraphobic Nosebleed) y su primo Adam Jarvis (Pig Destroyer), es una máquina de precisión devastadora.
Dada la conexión de Anselmo con Nueva Orleans, no sorprende la fuerte influencia de Goatwhore, pero Gold también bebe de thrash, death, black metal y hardcore punk. Desde la furia de Cross, con riffs vertiginosos y una voz formidable de Anselmo, hasta Blades, que lleva su registro vocal al extremo, el álbum no da tregua. Infusorium impacta con su groove letal y un solo magistral de Kloeppel, mientras que Coin alterna entre el pulso de Satyricon y ráfagas violentas, con Gary Holt (Exodus, Slayer) añadiendo aún más agresividad. Temas como Evil y Devil cumplen exactamente lo que sus títulos prometen, mientras que Invoke es un desafío de pura velocidad. Sin concesiones, la pista homónima es cuatro minutos de hostilidad absoluta, y la melancólica Serve cierra el disco con grandeza. Interludios ominosos como Ornaments y Contaminated segmentan el álbum con atmósferas inquietantes, culminando en Angels, cuya ejecución de violín evoca el terror cinematográfico tan del gusto de Anselmo. Un manifiesto de oscuridad y violencia sonora, Gold no busca complacer, sino arrasar.

