Un especial escrito por Rafa Diablorock.


Muchas veces pensamos en los 90 como la década en la que Kurt Cobain acabó con el hard rock angelino, pero se nos olvida que, por ejemplo, Blackie Lawless estuvo entre 1989 y 1992 gestando una obra de profundo rock reflexivo. La antaño peligrosa banda señalada por el famoso y casposo Centro de Recursos Musicales para Padres (PMRC), la banda más macarra de Los Angeles, veía como, tras el clímax de la década de los 8o, se veía abocada a la decadencia en cadena de todo un género que se precipitaba irremediablemente. Y eso, pese a al estelar éxito que pocos años atrás habían conseguido lograr como uno de sus principales protagonistas. Los 90 fueron años de cambios, muchos se cocieron a fuego lento, y no tuvo nada que ver ni la MTV ni los antihéroes de Seattle, estudiemos a fondo el asunto y qué tuvo que ver Blackie Lawless en ello.


W.A.S.P. venían de haber publicado The Headless Children (1989), su cuarto disco y el primero que no incluía temática lasciva en sus letras, abriendo el camino a una lírica más madura y profunda. El disco no causó un gran revuelo de ventas (llegaría a la posición No. 48 en la lista Billboard), y pese la buena aceptación de la crítica supuso el final de una etapa. El carismático guitarrista Chris Holmes dejó la banda en agosto de 1989, y la banda llegó incluso a estar inactiva por varios meses.

Lawless hacía una lectura pesimista, no sentía interés en seguir con W.A.S.P., y hasta hizo sus pinitos en el mundo del cine cuando acudió al casting de Terminator 2 para interpretar al T-1000, papel de un nuevo androide cambiaformas al que finalmente dio vida Robert Patrick (hermano de Richard Patrick, líder de Filer). Tras ser la negativa por ser demasiado alto(1.93 metros) para el papel de la película de James Cameron, Blackie comenzó a trabajar en nuevas canciones, pero esta vez para un proyecto como solista, profundizando en ese último punto introspectivo de la música de W.A.S.P. que tímidamente habían iniciado en su último disco. Esta vez Lawless quería hacer algo mucho más profundo, de un modo mucho más singular, se trataría de un proyecto de altas miras y apoyado de manera paralela de manera cinematográfica.

Lawless tenía una idea, aunque no sabía si desarrollarla en un guión o en un disco conceptual, así que empezó a dibujarlo de manera que encajase de ambas formas. La historia se basaba en la dura infancia de Blackie Lawless y sus comienzos en la industria de la música; para ello creó un personaje como alter ego, Jonathan Stee, y narró su ascenso y caída como estrella de rock ficticia. Una obra faraónica que así describió el propio Lawless:

Al inicio de este disco, ya sospechaba que estaba abriendo una verdadera “Caja de Pandora”; cuánta razón tenía, así que lo documenté todo como si de un libro de bitácora se tratase. La composición para este disco comenzó en septiembre de 1989, y los ensayos en abril de 1990. El 17 de julio de 1990 comenzó la grabación, y se terminó de febrero de 1992. 425 parches de batería, 54 juegos de cuerdas de guitarra, 75 púas, más de 24 millas de cinta de grabación, 150 casetes, 315 litros de cerveza (tanto nacionales como de importación), 27 galones de Smirnoff Vodka, 175 galones de agua potable (esta mierda de Hollywood no es posible de tragar), 251 galones de refrescos, 286 rollos de papel higiénico (sin comentarios), 210 bombillas, más de 1.200 partidas de pinball (Mikey es el campeón), 15 botellas de aspirina (ver Smirnoff), 32 botellas de vitamina C, un terremoto 6,1 escala de richter, y una puta gran inundación en febrero de 92 para rematar. Todo esto y esta monstruosidad por fin está terminada.

Pese al concepto rompedor y el drástico cambio de formación, la presión de los promotores y fans hizo que The Crimson Idol saliese al mercado como el quinto disco W.A.S.P., lanzado por Capitol el 8 de junio de 1992. Olvidando la parte cinematográfica del la historia, la entrega representó un cambio radical en la imagen y el sonido de la banda. En la grabación del disco participaron el guitarrista Bob Kulick y los baterías Frankie Banali y Stet Howland, mientras que Lawless se ocupó del resto de los instrumentos y la voz.

Se da la curiosidad de que existen varios solos de guitarra sin acreditar obra de Doug Aldrich (Dio, Whitesnake). También incluye el trabajo de un joven y apasionado ingeniero en el estudio Fort Apache de Hollywood, Ross Robinson, que un par de años más tarde se convertiría en el productor de moda y rey midas del metal moderno por descubrir a bandas como Fear Factory o Korn, a quienes apadrinó y produjo sus primeros álbumes.

Gracias Ross Robinson, por interponer ese entusiasmo para estas sesiones de grabación, fue verdaderamente refrescante. Me apuesto el culo a que te queda por recorrer un largo camino.

Palabras de un Blackie Lawless, que en los agradecimientos de este disco acertaba en toda la diana con su predicción. La crítica especializada consideró The Crimson Idol como el álbum mejor elaborado hasta esa fecha por W.A.S.P. Un trabajo que puede impacientar si se espera el sonido de antaño, pero que a poco que entras en la historia es imposible no disfrutar. Está claro que requiere un estado de ánimo distinto. El disco arranca con guitarras acústicas, apoyo de teclados, serenas melodías in crescendo y clímax galopante final. Con “The Invisible Boy” parece que Lawless nos devuelve algo de los W.A.S.P. más macarras, aunque con cierta sensación de ira contenida.

El disco es una incesante sucesión de temas sublimes, “The Gypsy meets the Boy” es un tesoro de percusión celestial que relata la historia de la gitana que echó las cartas al protagonista del disco, hablándole minuciosamente de su juventud y abriéndole los ojos hacia la lucha por el éxito. Después del subidón ochentero de “Doctor Rockter” llegará  “The Idol“, desgarrador himno indiscutible de la historia del rock. En la intensa recta final del disco se corona “The Great Misconceptions of Me“, un tema de casi 10 minutos, impensable en los sangrientos W.A.S.P. de los 80.

El disco contó con un tour en el que la nueva agrupación olvidó toda la controvertida parafernalia de cine de terror para enfocarse en el aspecto musical, llevando como nuevo eslogan de gira “Be careful what you wish for… it may come true” (ten cuidado con lo que deseas… puede volverse realidad). Para muchos hablamos del mejor album conceptual de la historia, y la película que originalmente iría acompañando al disco, jamás editada… ¡será publicada ahora! “RE-IDOLIZED” se editará este mismo año celebrando el 25 Aniversario de este indispensable trabajo.

Para conmemorar esta fecha, W.A.S.P. prepara un ambicioso tour donde se interpretará íntegramente “The Crimson Idol” así como las 3 canciones que no se llegaron a incluir en el disco original. Estos shows se dividirán en dos partes separadas, la primera dedicada en exclusiva al álbum, y la segunda, con los grandes éxitos que todos conocemos de W.A.S.P. Y lo mejor es que los tendremos en España. Yo no me lo pierdo.

W.A.S.P. harán gira de cuatro fechas en España tocando “The Crimson Idol”