ESCRITO POR RAFA DIABLOROCK
PUESTO 10:
Paradise Lost – The Plague Within
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PUESTO 9:Lamb of God – VII
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PUESTO 8:Tribulation – The Children Of the Nigh
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PUESTO 7:Faith No More – Sol Invictus
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PUESTO 6:Clutch – Psychic Warfare
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PUESTO 5:Venom – From The Very Depths
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PUESTO 4:Graveyard – Innocence and Decadence
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PUESTO 3:Mgla – Exercises in Futility
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PUESTO 2:Ghost – Meliora
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PUESTO 1:Failure – The Heart is a Monster
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Cuando parecía que los de Halifax empezaban a domesticarse y que las inquietudes musicales más duras de los integrantes se desarrollaban en sus otros proyectos, nos sueltan este excelente disco con amargos ingredientes que desde hace décadas no aparecían en sus recetas. Duro y oscuro, con algunos momentos de verdadero peso y poder Doom. Así sí.
La mejor versión de Lamb of God está de vuelta. Y no solo Randy Blythe, Willie Adler vuelve a rivalizar con Mark Morton a las seis cuerdas y con ello vuelven las guitarras trenzadas y los riffs «machacantes». Disco con mucho gancho y versatilidad. En esta ocasión prueban varias incursiones melódicas, fallidas como el “Overlord” y acertadas como “Embers”.
Sorpresón. La banda se instala en un estilo mucho menos Death y presenta una colección de canciones mezcla de Heavy Metal y Occult Rock. Eso puede sonar a putada, pero con semejante colección de temas se trata de todo lo contrario, el mejor disco de la banda hasta la fecha. Las guitarras de este disco son otro ejemplo de como se puede beber de lo clásico y sonar fresco al mismo tiempo. “Melancholia” es una pieza absolutamente genial.
Entiendo y comparto cierta sensación de desilusión con lo que nos han traido Faith No More para su regreso discográfico. Se hubiera celebrado más un regreso de otro estilo menos bizarro, pero es imposible reconocer la calidad que hay en Sol Invictus. Maravillas como “Matador” son ya patrimonio de la humanidad, o al menos patrimonio de los setlists de la banda para la posteridad.
Enérgica actitud 100% rock and roll, enorme inspiración, enjutos riffs, estribillos para perder la voz puño en alto y ritmos vacilones. Eso es lo que vas a encontrar en
Sinceros con lo que les apetece hacer y fieles a lo que no quieren dejar de ser. Los Venom de Kronos traen en «From The Very Depths» un divertidísimo disco lleno de macarrería y actitud. Cuenta con enorme empuje tanto en los temas de medio tiempo como en los más veloces. Su tufo a azufre y grasa es delicioso. «Mephitopheles» es un tema destrozacuellos como hacía tiempo no recordaba.
Crema. Un jeringazo de rock con un buen gusto fuera de lo común en estos tiempos. Decenas de influencias, equilibradas en un bello y embriagador álbum de exultante calidad que consigue evocar y emocionar. La manera en que esta gente pilota el asunto es ya cosa de jefazos. Una gozada.
Asunto serio el de estos polacos. Hipnótica cadencia y formidable tensión encerrados en una espesa negrura. Afiladas guitarras que comandan una apuesta atmosférica que en un mismo plano logra azotarnos con un doloroso y aplomado rodillo blacker. Cuenta con un batería colosal, que utiliza los platos y los timbales de un modo excepcional. Exercises in Futility es como un futil viaje por una profunda y asfixiante mina de carbón.
La mejor colección de singles publicada en décadas. Ghost en su zenith creativo, lo cual es una barbaridad con los dos álbumes que tenían ya publicados. Mezclar Slayer con Abba no tenía sentido hasta que escuchamos Cirice. Un clásico instantáneo. Y como dijo Kashmir en su review para nuestra web (primera en España, por cierto) Meliora es “una exquisita sucesión de himnos repletos de riffs inolvidables y estribillos celestiales”.
Que no, que no ha salido un disco mejor que “The Heart is a Monster” este año. Ni en mucho más tiempo. Estamos ante el mejor comeback jamás publicado por una banda de rock alternativo. Una maravilla, un mundo por descubrir cada vez que lo escuchas. En un idioma que conocía desde hace décadas, y en el que 19 años después por fin me vuelven a contar esta maravillosa odisea espacial colmada de sensaciones y sentimientos. Me hubiese conformado con mucho menos. Me hubiese conformado con una asequible producción, con temas más discretos, no necesitaba esos interludios a modo de hilo conductor…etc. Pero Ken Andrews ha hecho un milagro, como si llevara 19 años preparando esta sorpresa. Un disco que hace especial al que lo escucha, al que lo entiende. Y